Un estudio científico demuestra que el Etna es un volcán con características únicas en el mundo

El Etna es el volcán más activo de Europa y uno de los más monitoreados del mundo, pero hasta la fecha ningún modelo geológico explica cómo se formó. Aquí les presentamos los detalles de este nuevo descubrimiento.

El Etna es el volcán más activo de Europa y uno de los más vigilados del mundo, pero hasta la fecha ningún modelo geológico existente explica completamente cómo se formó.
El Etna es el volcán más activo de Europa y uno de los más vigilados del mundo, pero hasta la fecha ningún modelo geológico existente explica completamente cómo se formó.

Ahora es oficial: el origen del Etna podría ser único. Según un nuevo y detallado estudio científico publicado en la revista Journal of Geophysical Research por la Universidad de Lausana, el mecanismo es similar al que genera pequeños volcanes submarinos, pero involucra un sistema de gran tamaño cuya actividad comenzó hace aproximadamente 500.000 años. De hecho, este volcán, que entra en erupción varias veces al año, se eleva actualmente a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar.

Este descubrimiento arroja más luz sobre la dinámica de las erupciones inusualmente frecuentes del Etna y allana el camino para que los investigadores del INGV evalúen mejor el riesgo volcánico.

Uno de los volcanes más activos del mundo

El Etna es el volcán más activo de Europa y uno de los más monitoreados del mundo, pero hasta la fecha ningún modelo geológico existente explica completamente su formación. No se ajusta a ninguno de los tres mecanismos principales que rigen la formación de volcanes terrestres. Tampoco se encuentra en el límite entre dos placas tectónicas.

Tampoco se trata de un volcán explosivo generado a lo largo de una zona de subducción (donde una placa se hunde bajo otra), como el monte Fuji en Japón. Ni se ubica en un punto caliente (ascenso de material del manto muy caliente), como ocurre en el centro de las placas tectónicas (islas oceánicas como Hawái o Reunión).

Según los datos disponibles, se ha descubierto que el Etna se alimenta de pequeñas cantidades de magma ya presentes en el manto superior, a unos 80 kilómetros por debajo de la superficie.
Según los datos disponibles, se ha descubierto que el Etna se alimenta de pequeñas cantidades de magma ya presentes en el manto superior, a unos 80 kilómetros por debajo de la superficie.

De hecho, se encuentra cerca de una zona de subducción, pero su composición química es similar a la de los volcanes de punto caliente, aunque no existen estructuras de este tipo en sus proximidades.

El punto de inflexión del estudio de las muestras de lava

Posteriormente, los investigadores estudiaron las muestras de lava para evaluar la evolución química desde la formación del volcán, hace aproximadamente 500.000 años, hasta la actualidad. Descubrieron que el material erupcionado se ha mantenido prácticamente inalterado a lo largo del tiempo, a pesar de la evolución del régimen tectónico.

Según los datos disponibles, se ha descubierto que el Etna se alimenta de pequeñas cantidades de magma ya presentes en el manto superior, a unos 80 kilómetros por debajo de la superficie.

Estos magmas son transportados esporádicamente hacia la superficie por complejos movimientos tectónicos, debidos fundamentalmente a la colisión entre las placas africana y euroasiática.

"El volcán siciliano podría pertenecer, por lo tanto, a una cuarta categoría de volcanes poco conocida: los llamados volcanes 'petit-spot', descritos por primera vez en 2006 por geólogos japoneses", observa Sébastien Pilet, profesor de la Facultad de Geociencias y Medio Ambiente de la Universidad de Lausana.

Este descubrimiento abre nuevas perspectivas para comprender cómo otros sistemas volcánicos, con características comunes como las del Etna, podrían formarse en todo el mundo.

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