Un fiordo de 68 kilómetros en la Patagonia escondía una forma de delta moldeada por las mareas

Un equipo de la Universidad de Chile propone una nueva categoría geomorfológica para los depósitos que dejan los ríos al desembocar en los fiordos patagónicos, formas que luego las mareas se encargan de reesculpir día a día.

Un paisaje tan hermoso esculpe una forma única dada por el movimiento de las mareas.
Un paisaje tan hermoso esculpe una forma única dada por el movimiento de las mareas.

En la Patagonia norte, donde las montañas caen directamente sobre el mar, los ríos cortos y torrentosos arrastran toneladas de grava y arena hasta la costa. Allí, en la desembocadura, ese material se acumula en forma de abanico.

Lo que nadie había descrito con detalle en Chile es cómo el vaivén de la marea transforma esas estructuras. Un estudio publicado en la revista Anthropocene Coasts acaba de ponerle nombre: abanicos aluviales deltaicos modificados por mareas.

¿Qué es un abanico aluvial deltaico?

Cuando un río de montaña sale de su valle estrecho y llega a una zona plana, pierde velocidad y suelta la carga que traía. Así se forma un abanico aluvial: un cono de sedimentos que se abre en distintos brazos, como las varillas de un abanico.

Distintos tipos de abanicos deltaicos según su forma y entorno: desde abanicos «ideales» al pie de la montaña hasta sistemas ligados a glaciares, llanuras trenzadas o volcanes.
Distintos tipos de abanicos deltaicos según su forma y entorno: desde abanicos «ideales» al pie de la montaña hasta sistemas ligados a glaciares, llanuras trenzadas o volcanes.

Si ese abanico no termina en tierra firme sino que avanza dentro de un cuerpo de agua, como un lago o un fiordo, se habla de abanico deltaico (fan-delta). Es un híbrido entre un abanico de montaña y un delta.

"Logramos identificar y clasificar formas que nunca habían sido reconocidas en los fiordos chilenos", resume María Victoria Soto, autora principal del trabajo.

La novedad del estudio está en el tercer actor: la marea. En el fiordo Comau, el ascenso y descenso diario del mar retrabaja los depósitos del río, abre y cierra canales y redistribuye la grava. Ese comportamiento no calzaba en las clasificaciones existentes, por lo que las autoras propusieron una categoría propia: el Tidally Modified Alluvial Fan-Delta.

El escenario: fiordo Comau y río Huinay

El fiordo Comau es un brazo de mar de unos 68 km de largo en la Región de Los Lagos. Como todo fiordo, es un antiguo valle labrado por glaciares que luego fue inundado por el océano.

Esa herencia glaciar explica su forma: paredes empinadas, ríos breves con mucha pendiente y gran capacidad de arrastre. A eso se suma un clima muy húmedo, con lluvias abundantes casi todo el año, que mantiene a los ríos cargados de sedimentos.

Abanicos aluviales deltaicos en el fiordo Comau. (a) Desembocadura con vegetación y viviendas sobre el abanico. (b) Bancos de grava y canales expuestos con marea baja, remodelados por el flujo mareal.
Abanicos aluviales deltaicos en el fiordo Comau. (a) Desembocadura con vegetación y viviendas sobre el abanico. (b) Bancos de grava y canales expuestos con marea baja, remodelados por el flujo mareal.

El caso mejor estudiado fue la desembocadura del río Huinay. Allí el equipo observó canales que se entrelazan, lóbulos deltaicos que avanzan sobre el agua y bancos de grava que cambian de forma con cada ciclo de marea. La conclusión fue clara: en estos sistemas, la marea es el principal agente que remodela el paisaje, algo distinto de lo descrito en otros deltas del mundo.

Cómo lo estudiaron

El hallazgo es fruto de varios años de terreno en el fiordo, combinados con tres fuentes de información:

  • Imágenes satelitales, para mapear la extensión actual de cada abanico.
  • Fotografías aéreas históricas, para ver cómo han cambiado sus contornos en décadas.
  • Análisis de mareas, para relacionar esos cambios con el ritmo del mar.

Con ese conjunto, el equipo pudo caracterizar la dinámica de estas formas y ordenarlas en una propuesta de clasificación.

Lluvia, mar y cambio climático: un paisaje sensible

Estos abanicos dependen de un equilibrio delicado entre lo que aporta el río y lo que retrabaja la marea. Por eso son buenos termómetros de los cambios ambientales.

El estudio advierte que podrían verse afectados por:

  • Más temperatura, que altera el derretimiento de nieve y hielo en las cuencas.
  • Cambios en el patrón de precipitaciones, que modifican el caudal de los ríos y cuánto sedimento llega a la costa.
  • Ascenso del nivel del mar, que desplaza hacia tierra la zona donde actúa la marea.
  • Ocupación humana, si en el futuro se construyen viviendas o infraestructura en estas desembocaduras.

Joselyn Arriagada González, coautora, describe estos ambientes como laboratorios naturales para seguir los efectos del clima sobre la costa. Entender cómo funcionan hoy, plantea, es la base para anticipar cómo cambiarán mañana.

Referencias de la noticia

Universidad de Chile. (2026). El paisaje oculto de los fiordos: académicas U. de Chile identifican geoformas inéditas en la Patagonia.
Soto M, Lizama N, Arriagada-González J, Mariconi M, Cooper J.. (2026). Alluvial fan-deltas of the Comau Fjord, North Patagonian Andean Basin (Chile): a classification proposal.