Un océano más cálido puede intensificar las tormentas: el experto Diego Campos explica por qué

Un mar más cálido puede aportar humedad y energía adicionales a la atmósfera, aumentando el potencial de lluvias intensas cuando coincide con sistemas como bajas segregadas o ríos atmosféricos.

Las tormentas y las lluvias intensas dependen de muchos factores; entre ellos, la temperatura del mar cercano.
Las tormentas y las lluvias intensas dependen de muchos factores; entre ellos, la temperatura del mar cercano.

Cuando la temperatura del mar aumenta por encima de lo normal, el cambio no se limita solo al océano. La superficie marina intercambia continuamente calor y humedad con la atmósfera, de modo que un mar más cálido puede modificar las condiciones del aire que se encuentra sobre él y aumentar tanto la cantidad de vapor de agua como la energía disponible para el desarrollo de tormentas.

Eso no significa que una anomalía cálida del mar vaya a generar tormentas por sí sola. Pero cuando coincide con sistemas atmosféricos capaces de organizar y levantar ese aire húmedo, como una baja segregada en altura o la llegada de un río atmosférico, puede contribuir a crear un ambiente más favorable para lluvias intensas y convección más vigorosa.

Más calor y humedad disponibles para alimentar una tormenta

Un mar más cálido modifica directamente el intercambio de energía entre el océano y la atmósfera. Al aumentar la temperatura de la superficie, puede intensificarse la evaporación y crecer la cantidad de vapor de agua disponible en las capas bajas, especialmente cuando el aire situado sobre el océano es más frío o seco.

Ese aporte adicional de calor y humedad puede hacer que la atmósfera se vuelva más inestable (disminuye la estabilidad estática húmeda). Si el aire cercano a la superficie es cálido y húmedo mientras en niveles superiores las temperaturas son mucho más bajas, las parcelas de aire que comienzan a ascender pueden mantenerse más cálidas que su entorno y continuar elevándose con mayor facilidad.

Durante las últimas semanas, gracias al fortalecimiento de El Niño, la costa de Chile ha mostrado un fuerte calentamiento, principalmente en el norte del país.
Durante las últimas semanas, gracias al fortalecimiento de El Niño, la costa de Chile ha mostrado un fuerte calentamiento, principalmente en el norte del país.

Cuando ese vapor de agua se condensa dentro de una nube, además, libera calor que refuerza las corrientes ascendentes. Por eso, bajo condiciones atmosféricas favorables, una anomalía cálida del mar puede contribuir tanto a tormentas más vigorosas como a precipitaciones más intensas, al proporcionar una fuente adicional de humedad y energía.

Pero el punto clave es que hablamos de potencial. Un océano anormalmente cálido puede cargar de combustible a la atmósfera, pero todavía hace falta un mecanismo capaz de iniciar y organizar el ascenso del aire. Ahí es donde entran en juego sistemas como las bajas segregadas o los ríos atmosféricos.

Cuando el mar cálido se encuentra con sistemas que favorecen lluvias intensas

El efecto de una anomalía cálida del océano puede resultar especialmente importante cuando coincide con configuraciones atmosféricas favorables a movimientos ascendentes. Las bajas segregadas son un buen ejemplo: al introducir aire frío en niveles medios y altos sobre una superficie marina relativamente cálida, pueden aumentar el contraste vertical de temperatura y favorecer una atmósfera más inestable.

Si además existe suficiente humedad en niveles bajos, esa combinación puede facilitar el desarrollo de convección profunda y precipitaciones intensas. En este escenario, el océano no genera por sí mismo la tormenta, pero puede reforzar las condiciones sobre las que actúa la baja en altura, aportando calor y vapor de agua desde la superficie.

Los ríos atmosféricos presentan una situación algo diferente. Transportan grandes cantidades de vapor de agua a través de la atmósfera, muchas veces desde regiones lejanas. Sin embargo, durante su recorrido y especialmente cerca de la costa, un océano más cálido puede favorecer intercambios adicionales de humedad y calor, aumentando la cantidad de agua disponible cuando ese flujo alcanza el continente.

Por eso, tanto en episodios asociados a bajas segregadas como a ríos atmosféricos, una anomalía cálida del mar puede actuar como un factor amplificador. Su importancia dependerá de la circulación atmosférica, del viento y de la estabilidad, pero cuando varias condiciones favorables coinciden, ese calor adicional del océano puede contribuir a que las precipitaciones sean más intensas.

Referencias de la noticia

Renkl, C., Hyodae, S., Miller, A. (2026). Marine heatwaves in the Northeast Pacific intensify landfalling atmospheric rivers on the west coast of North America.
Bozkurt, D., Rondanelli, R., Garreaud., R. (2016). Impact of Warmer Eastern Tropical Pacific SST on the March 2015 Atacama Floods.