El curioso cactus que crece como cascada y decora tu hogar sin grandes cuidados
Hay plantas capaces de transformar un rincón de la casa con su forma de crecer, sin exigir demasiada experiencia en jardinería ni una rutina de cuidados complicada.

Cuando pensamos en cactus, solemos imaginar plantas que crecen erguidas, con espinas y adaptadas al sol intenso. Sin embargo, también existen especies que crecen hacia abajo y cuyos tallos forman auténticas cascadas verdes.
Su aspecto ramificado y colgante queda especialmente bien en macetas suspendidas o repisas donde sus tallos puedan caer libremente. Además, no necesita las mismas condiciones que un cactus del desierto, por lo que puede ser una buena opción para quienes quieren incorporar plantas a su hogar sin tener demasiada experiencia en jardinería.
Dónde ubicarlo para favorecer su crecimiento
Aunque puede adaptarse a lugares con menos sol directo que otros cactus, el Rhipsalis necesita buena luminosidad. Lo ideal es situarlo cerca de una ventana con luz indirecta abundante, donde reciba claridad durante buena parte del día sin quedar expuesto al sol intenso, que puede quemar sus tallos.

Durante la primavera puedes aprovechar el aumento de las horas de luz para revisar su ubicación y favorecer la aparición de nuevos brotes. Si lo mantienes en un rincón demasiado oscuro, su crecimiento puede debilitarse y los tallos perder densidad. También conviene evitar las corrientes de aire frío y las bajas temperaturas, especialmente durante las noches frescas de esta época en Chile.
Qué maceta y sustrato necesita
Como sus raíces suelen ser finas y poco profundas, no necesita una maceta especialmente honda. Puedes elegir un recipiente más ancho que profundo o una cesta colgante que permita lucir sus tallos. Lo importante es que tenga orificios de drenaje y un tamaño proporcionado a las raíces, ya que una maceta demasiado grande puede retener humedad durante más tiempo del necesario.

El sustrato debe ser ligero, aireado y capaz de conservar algo de humedad sin encharcarse. Una mezcla para plantas de interior con corteza fina y perlita puede ayudar a conseguir ese equilibrio. También puedes utilizar un sustrato específico para cactus, siempre que no sea excesivamente seco y arenoso. No necesita trasplantes frecuentes: basta con renovar la mezcla cuando se haya compactado o la planta haya ocupado demasiado espacio.
Cómo regarlo y cuándo aportar nutrientes
A diferencia de los cactus desérticos, el Rhipsalis agradece una humedad más constante en el sustrato. Durante la primavera y el verano, comprueba con el dedo que la capa superficial haya comenzado a secarse antes de volver a regar. Cuando lo hagas, humedece bien la mezcla y deja que el exceso de agua salga por los orificios de la maceta; nunca la dejes acumulada en un plato.
En los meses de crecimiento también puedes aportar un fertilizante líquido equilibrado, cada cuatro a seis semanas. No necesita grandes cantidades de nutrientes, por lo que es preferible abonar con moderación y reducir o suspender el aporte cuando su crecimiento se ralentice durante los meses fríos.
¿Tiene flores o espinas como otros cactus?
Aunque sus tallos verdes son el principal atractivo, el Rhipsalis también puede florecer. Según la especie, produce pequeñas flores blancas, crema o verdosas a lo largo de los tallos, que pueden dar paso a frutos redondeados y pequeños. La floración suele ser discreta, por lo que no conviene cultivarlo únicamente por sus flores, sino también por su forma de crecimiento.

En cuanto a las espinas, muchas especies de Rhipsalis no presentan las espinas prominentes que asociamos con los cactus del desierto. Sin embargo, algunas pueden tener pequeñas cerdas o espinas, sobre todo en los tallos jóvenes. Por eso, antes de elegir una planta, conviene comprobar qué especie estás comprando.
En general, sus tallos colgantes pueden quebrarse si se manipulan bruscamente, así que es mejor ubicarla donde tenga espacio para crecer sin rozar constantemente a las personas que pasan.