Plantas ornamentales y auxiliares ideales para resistir el calor del verano chileno
A pleno sol y con poca agua, estas especies resisten el verano chileno sin perder su belleza. Conócelas y transforma tu jardín en un refugio verde para los polinizadores.

En pleno verano chileno, mantener el jardín verde y florido puede parecer una batalla perdida. Las altas temperaturas, la baja humedad y las restricciones de agua dejan poco margen para especies delicadas. Sin embargo, existen plantas que no solo sobreviven, sino que florecen con intensidad bajo el sol, aportando color, aroma y equilibrio ecológico.
Cultivarlas no solo ahorra agua y mantenimiento, sino que también contribuye a un jardín más vivo, sostenible y adaptado al clima actual.
Resistentes al sol intenso
Estas son las especies que soportan sin dificultad los rayos directos del sol y los días de calor más extremos. Suelen provenir de climas mediterráneos o áridos, por lo que se adaptan perfectamente al verano chileno.
- Gaura (Gaura lindheimeri): De porte liviano y elegante, produce delicadas flores blancas o rosadas que parecen flotar sobre tallos finos. Resiste viento, calor y suelos pobres, por lo que es ideal para jardines con exposición total al sol.

- Lavanda (Lavandula angustifolia y Lavandula dentata): Clásicas del verano mediterráneo, las lavandas son una apuesta segura en el clima central de Chile. La variedad angustifolia tiene flores más compactas y un aroma dulce, mientras que dentata destaca por su follaje grisáceo y un perfume más intenso. Ambas atraen abejas y resisten largos periodos sin riego.
- Romero (Rosmarinus officinalis): Aromático, perenne y de gran valor culinario. El romero tolera tanto el sol directo como la falta de agua prolongada. Sus flores azuladas brotan durante gran parte del año y atraen numerosos polinizadores.
De floración prolongada y bajo consumo de agua
En este grupo se encuentran plantas que ofrecen color durante meses, incluso en suelos pobres y con riego limitado.
- Tagetes (clavel del moro): Sus flores intensas en tonos naranjas y amarillos aportan color al jardín durante todo el verano. Además, liberan compuestos naturales que repelen pulgones y nemátodos, convirtiéndolos en excelentes aliados del huerto.
- Portulaca grandiflora (verdolaga flor): De hojas carnosas y flores que solo se abren con el sol pleno, la portulaca es una de las plantas más resistentes al calor y la sequía. Forma matas compactas que cubren rápidamente espacios áridos y florece en una amplia gama de colores.

- Verbena (Verbena hybrida): La verbena ofrece una floración continua y vibrante desde noviembre hasta abril. Requiere muy poco riego y atrae abejas y mariposas. Existen variedades de porte bajo que forman alfombras floridas, y otras de crecimiento más suelto que aportan volumen al jardín.
De sombra parcial o jardines mixtos
Algunas plantas prefieren una exposición más suave al sol, especialmente en las horas de mayor intensidad.

Estas especies se adaptan muy bien a sectores de semisombra, donde conservan su colorido y aportan equilibrio al conjunto del jardín.
- Gaillardia: (flor de manta) De origen americano, esta planta ofrece flores grandes en tonos cálidos que soportan bien el calor extremo. Florece incluso en suelos pobres y aporta un toque rústico y natural.
- Coreopsis: Sus flores amarillas brillantes contrastan con el follaje verde y fino. Es una planta de bajo mantenimiento que se adapta bien a suelos secos y proporciona alimento constante a los polinizadores.

- Salvia (Salvia nemorosa o Salvia microphylla): Las salvias florecen durante meses y ofrecen una paleta amplia de tonos que van del violeta al magenta. Además de su resistencia, son fundamentales para atraer abejas y colibríes, especialmente en jardines urbanos.
- Nepeta faassenii: Similar a la lavanda en aspecto, pero más compacta y de crecimiento rápido. Florece abundantemente y resiste tanto el calor como el viento. Su aroma suave ayuda a mantener alejados ciertos insectos molestos.

- Santolina chamaecyparissus: De follaje gris plateado y aroma intenso, es ideal para bordes soleados. Resiste el calor y la falta de agua, y su floración amarilla ilumina el jardín a mediados del verano.
Estas plantas no solo reducen el consumo de agua, sino que también atraen vida y equilibrio. En un verano donde el calor domina, son una apuesta segura para que el jardín siga lleno de color, aroma y movimiento natural.