Tener helechos arborescentes en casa es posible, aunque son más frágiles de lo que parecen

Su silueta recuerda a una pequeña palmera, pero detrás de ese aspecto robusto se esconde una de las estructuras más sorprendentes del mundo vegetal.

Los helechos arborescentes pertenecen a uno de los linajes de plantas más antiguos que aún sobreviven en el planeta.
Los helechos arborescentes pertenecen a uno de los linajes de plantas más antiguos que aún sobreviven en el planeta.

Mucho antes de la aparición de las plantas con flores, hace más de 300 millones de años, extensos bosques dominados por enormes helechos cubrían buena parte de la Tierra.

Aunque aquellos bosques desaparecieron hace millones de años, algunos de sus descendientes siguen creciendo en distintos rincones del planeta y hoy también pueden cultivarse en jardines.

Actualmente, los helechos arborescentes pueden encontrarse de forma natural principalmente en Australia, Nueva Zelanda, América, Asia y diversas islas del Pacífico.

Sus grandes frondas, nombre que reciben las hojas de los helechos, emergen desde una estructura que recuerda al tronco de una pequeña palmera. Sin embargo, esa apariencia robusta puede resultar engañosa. Comprender cómo está formada esta planta es la clave para explicar por qué la humedad, la sombra y un ambiente fresco son factores tan importantes para mantenerla saludable.

El "tronco" que en realidad nunca fue un tronco

A diferencia de los árboles o las palmeras, los helechos arborescentes no desarrollan un tronco de madera. La estructura que sostiene la copa corresponde a un rizoma, un tallo especializado que, en este grupo de plantas, crece de forma vertical.

A diferencia de un tronco verdadero, esta estructura permanece viva y participa activamente en la absorción y conducción del agua.
A diferencia de un tronco verdadero, esta estructura permanece viva y participa activamente en la absorción y conducción del agua.

Con el paso de los años, ese rizoma queda cubierto por las bases de antiguas frondas y por una densa red de raíces que envuelve prácticamente toda su superficie. El resultado es una estructura firme que recuerda a un tronco, aunque en realidad se asemeja mucho más a una columna formada por raíces entrelazadas y tejidos vivos.

Lejos de ser un soporte inerte, este falso tronco participa activamente en la absorción y conducción del agua. Gran parte de las raíces que lo recubren permanecen activas y ayudan a distribuir la humedad hacia el resto de la planta, una característica que explica buena parte de sus necesidades de cultivo.

Un habitante de los bosques húmedos

En la naturaleza, los helechos arborescentes crecen bajo la protección de bosques templados y tropicales, donde reciben luz filtrada, temperaturas moderadas y una elevada humedad ambiental durante gran parte del año.

En estado silvestre, estas especies prosperan bajo el dosel de bosques húmedos, donde la luz llega filtrada y la humedad ambiental se mantiene elevada.
En estado silvestre, estas especies prosperan bajo el dosel de bosques húmedos, donde la luz llega filtrada y la humedad ambiental se mantiene elevada.

Cuando se cultivan en jardines, conviene reproducir esas condiciones lo mejor posible. Una ubicación en semisombra, protegida del viento y del sol intenso de la tarde, suele ofrecer mejores resultados que una exposición completamente abierta.

Además del riego al suelo, muchas especies agradecen que el agua también humedezca el falso tronco, ya que las raíces que lo recubren continúan absorbiendo humedad desde esa superficie. En climas secos, las pulverizaciones ocasionales sobre el follaje ayudan a mantener un ambiente más favorable, especialmente durante el verano.

¿Es posible cultivar estas especies en Chile?

Sí, aunque el éxito dependerá en gran medida del clima. En las regiones del sur, donde predominan temperaturas moderadas y una elevada humedad ambiental, especies como Dicksonia antarctica pueden desarrollarse con muy buenos resultados y soportar incluso heladas moderadas una vez establecidas.

Con una buena ubicación y un manejo adecuado del riego, los helechos arborescentes pueden convertirse en ejemplares de gran valor ornamental en jardines chilenos.
Con una buena ubicación y un manejo adecuado del riego, los helechos arborescentes pueden convertirse en ejemplares de gran valor ornamental en jardines chilenos.

En la zona central también es posible cultivarlas, siempre que se ubiquen en sectores protegidos del sol de la tarde y reciban riegos frecuentes durante el verano. Cyathea cooperi, por su crecimiento más rápido, también puede cultivarse como ornamental, aunque suele ser algo menos tolerante al frío intenso.

Aunque Chile no posee helechos arborescentes nativos, los bosques templados del sur albergan especies igualmente llamativas. Una de ellas es la palmilla (Lophosoria quadripinnata), un helecho nativo de gran porte cuyas frondas recuerdan a las de un helecho arborescente.

Sin embargo, a diferencia de estos últimos, no desarrolla el característico rizoma elevado que forma el falso tronco. Para quienes buscan recrear un ambiente de bosque húmedo con especies nativas, representa una excelente alternativa.

Pequeños cuidados que marcan la diferencia

Uno de los momentos más llamativos del desarrollo de estos helechos ocurre cuando aparecen nuevas frondas. Antes de desplegarse, emergen completamente enrolladas sobre sí mismas y se desenroscan lentamente a medida que crecen, un proceso conocido como vernación circinada, característico de la mayoría de los helechos.

En la parte superior del falso tronco se encuentra la corona, desde donde nacen todas las frondas nuevas y donde se localiza el único punto de crecimiento de la planta. Por esta razón, nunca debe cortarse ni dañarse, ya que una lesión en esa zona puede comprometer su supervivencia.

Las frondas secas pueden retirarse cuando envejecen de forma natural, pero no es recomendable eliminar hojas verdes únicamente por razones estéticas, ya que siguen contribuyendo a la producción de energía necesaria para el crecimiento del helecho.