¿Baja presión y núcleo frío en altura al acecho? ECMWF anticipa lluvias para el jueves 23 en el centro y sur de Chile
Un nuevo escenario meteorológico toma forma en Chile. El ECMWF proyecta la llegada de un sistema de baja presión acompañado de un núcleo frío en altura, que podría activar lluvias en el centro y sur este jueves, con evolución aún sujeta a cambios.
El tiempo vuelve a moverse en Chile y esta vez con una configuración atmosférica que mezcla ingredientes clásicos del otoño: un centro de baja presión en superficie y una baja segregada que podrían en conjunto generar precipitaciones en varias regiones del país.
Según el modelo ECMWF, el próximo jueves 23 de abril se perfila como una jornada clave, con precipitaciones que podrían concentrarse entre la zona central y sur, marcando un nuevo pulso de inestabilidad en medio de la transición hacia el invierno.
Un sistema que se organiza desde el océano
Durante la próxima semana, un centro de baja presión comenzará a consolidarse frente a la zona sur del país. Este sistema en superficie será el motor principal que permitirá el ingreso de nubosidad y precipitaciones hacia el continente.
Asociado a este sistema, se observa una banda activa de precipitaciones que impactaría con mayor fuerza, por el momento, entre las regiones del Maule y Los Ríos, donde los montos podrían ser más significativos.
Hasta el cierre de este artículo y considerando que quedan varios días, los pulsos más importantes se aprecian en el centro sur, entre el Maule y Ñuble, especialmente durante el jueves 23 de abril.
Más al norte, hacia O’Higgins, Región Metropolitana e incluso Valparaíso, las precipitaciones podrían llegar de forma más débil y dispersa, dependiendo de cuánto logre avanzar el sistema frontal asociado. Para saber eso, hay que seguir atentos al pronóstico.
El rol clave del núcleo frío en altura
Pero lo más interesante ocurrirá en niveles altos de la atmósfera. Los modelos muestran la presencia de un núcleo frío en altura o baja segregada, que hasta hoy se posicionaría entre el centro y el sur del país.
Una baja segregada es clave porque genera inestabilidad adicional, es decir, el aire frío en altura favorecería el desarrollo de nubes con mayor crecimiento vertical, lo que puede intensificar los chubascos e incluso concentrar precipitaciones en cortos periodos de tiempo y posibles tormentas eléctricas.
Este tipo de configuraciones atmosféricas suele ser bastante errático; la posición del núcleo frío puede variar en los próximos días, alterando tanto la intensidad como la extensión de las precipitaciones previstas. Por eso, aunque el escenario ya se vislumbra, aún estamos en una fase de ajuste.
En ese contexto, el seguimiento diario será clave. A medida que se actualicen los modelos, se podrá precisar mejor el comportamiento del sistema, entendiendo cómo evoluciona la atmósfera cuando se analizan eventos con varios días de anticipación.
Pequeñas variaciones en la ubicación del sistema en altura pueden generar cambios relevantes en superficie. Un leve desplazamiento podría marcar la diferencia entre una jornada mayormente nublada o la ocurrencia de algunos milímetros de lluvia.
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