¿Abriste la ventana y empezaste a estornudar? Así se diferencia alergia de virus en septiembre
El aumento del polen y la circulación de virus respiratorios pueden provocar síntomas muy parecidos, pero algunas señales permiten saber cuándo se trata de una alergia.

El día está bonito, abres la ventana y empiezas a estornudar. Después aparece la nariz tapada, los ojos llorosos y esa duda inevitable: ¿me estoy resfriando o es el polen? Las alergias y los virus respiratorios pueden parecerse mucho, pero hay pistas para diferenciarlos.
Y septiembre es justamente un mes en que ambas cosas pueden encontrarse: mientras avanza la primavera y aumenta la presencia de polen, los virus respiratorios siguen circulando en Chile.
Hay una pista que se siente en todo el cuerpo
Picazón en los ojos y la nariz, estornudos repetidos y mucosidad transparente apuntan más hacia una alergia. Es habitual que los síntomas aparezcan después de entrar en contacto con algo que los desencadena, como el polen.
En cambio, si junto con los mocos aparecen dolor de garganta, cansancio, dolores musculares o fiebre, hay más razones para pensar en un virus respiratorio. La gripe, por ejemplo, suele comenzar de forma repentina y puede provocar fiebre, dolor de cabeza y un fuerte agotamiento.
Si es alergia, es más habitual encontrar:
- Picazón en los ojos, la nariz o la garganta.
- Estornudos frecuentes.
- Ojos llorosos o enrojecidos.
- Mucosidad generalmente transparente.
- Ausencia de fiebre.
- Síntomas que empeoran al estar expuesto al polen.
Si es un virus respiratorio, pueden aparecer:
- Fiebre o sensación febril.
- Dolor de garganta.
- Cansancio y decaimiento.
- Dolores musculares o de cabeza.
- Tos.
- Malestar general.
No es una regla absoluta, pero la picazón y los ojos llorosos apuntan más hacia una alergia, mientras que la fiebre y el malestar general hacen pensar más en una infección.
El tiempo también puede ayudarnos a entender qué pasa
Piensa en lo que ocurre después de salir de casa. Si los síntomas aparecen una y otra vez cuando estás expuesto al exterior y mejoran al alejarte del desencadenante, la alergia gana posibilidades.
El clima también influye. Los días cálidos, secos y ventosos pueden favorecer que el polen permanezca suspendido en el aire. En cambio, la lluvia ayuda a depositarlo en el suelo.

Por eso, ese paseo primaveral que termina con diez estornudos seguidos puede tener una explicación bastante distinta a la de un resfrío que comienza con malestar y termina con todo el cuerpo pidiendo cama.
Hay síntomas con los que no conviene esperar
La mayoría de los resfriados mejora con reposo, líquidos y medidas para aliviar las molestias. Las alergias también pueden controlarse con tratamientos indicados por profesionales de la salud.
También conviene buscar orientación médica si los síntomas no mejoran o vuelven a empeorar después de haber comenzado a desaparecer. En niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, es especialmente importante consultar ante síntomas preocupantes.
Así que, si septiembre te encuentra con la nariz tapada, no todo estornudo significa que llegó otro resfrío. Mira el conjunto: la picazón y los ojos llorosos pueden apuntar al polen; la fiebre y el decaimiento, a un virus. A veces, la mejor pista está en observar qué ocurre después de cerrar la ventana y alejarte del polen.
Referencia de la noticia
NIH MedinePlus. (2026). ¡Achís! ¿Frío, gripe o algo más?.