Chile actualiza su norma sísmica: construir sobre fallas activas como la de San Ramón exigirá estudios especiales
Existen cerca de mil fallas activas en el país; muchas no son visibles fácilmente y algunas tienen potencial sísmico. Ahora la norma sísmica las considera un riesgo ante el cual la construcción debe estar preparada.

La norma sísmica chilena es una de las más estrictas del mundo; en gran parte, está detrás de la tranquilidad que se puede tener en Chile ante un sismo de gran magnitud.
Sin embargo, todas las mejoras a esta normativa se habían aplicado tomando en cuenta los terremotos de subducción, que son los más comunes en el país, dejando de lado el riesgo de otra fuente con gran potencial destructor: las fallas geológicas.

Por ello, con la actualización de la norma sísmica NCh433:2026, aprobada en agosto por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), el país da un paso clave para mitigar este riesgo.
La normativa, que estará vigente desde febrero de 2027, destaca por primera vez la existencia de las fallas activas y las obligaciones que deberán cumplirse al construir sobre ellas.
El ignorado riesgo sísmico de las fallas geológicas
Las fallas geológicas son rupturas o fracturas en la corteza terrestre que separan grandes bloques de roca. Las más grandes están frente a la costa donde chocan las placas tectónicas (Sudamericana y de Nazca), pero también existen otras fallas en el interior del continente que se mueven en distintas direcciones (hacia arriba, de lado o en diagonal), generando terremotos con diferentes características.

Su mayor peligro es que provocan sismos a poca profundidad. Al ocurrir tan cerca de la superficie, la energía del movimiento golpea de forma mucho más directa y concentrada, lo que puede causar daños severos en zonas cercanas al epicentro.
El terremoto de Pichilemu en 2010 (Mw 6.9), por ejemplo, producido en pleno cambio de mando el 11 de marzo de ese año, no fue una réplica del 27F, sino que se originó tras la activación de una falla geológica cortical previamente desconocida. Detrás del terremoto de Aysén en 2007 (Mw 6.2), que provocó un tsunami de 10 metros en el fiordo, estuvo la activación de tres fallas del Sistema Liquiñe-Ofqui: Punta Cola, Quitralco y Río Cuervo.
Como estas, se han identificado 959 fallas geológicas continentales activas y potencialmente activas en todo Chile.
De acuerdo al Núcleo Milenio CYCLO, que realizó la primera base de datos nacional, la zona norte presenta numerosas fallas asociadas al Sistema de Fallas de Atacama y al Domaine Précordillera; en la zona central, destaca la Falla San Ramón, un riesgo directo para millones de habitantes, y en el sur, el Sistema de Fallas Liquiñe-Ofqui se extiende por más de 1.000 kilómetros desde la Araucanía hasta la península de Taitao.
Impacto de la actualización de la norma sísmica
La actualización de la norma NCh433:2026 introduce modernizaciones y ajustes técnicos con respecto a la versión anterior (modificada en 2009), incorporando las lecciones aprendidas de eventos sísmicos recientes (como el terremoto del 27 de febrero de 2010).

La norma aclara conceptos sobre la construcción sobre fallas sísmicas que antes podían resultar ambiguos o pasar desapercibidos y que permitieron que durante años se construyeran edificios sobre o cerca de fallas activas.
Con la actualización, la norma no cubre edificaciones sobre sitios que sufrirán deformaciones por rupturas superficiales o colapso del suelo. Sus parámetros están diseñados solo para terrenos que permanecen estables durante y después del sismo.
Para estructuras construidas en las cercanías de fallas geológicas corticales activas (que estén caracterizadas y públicamente identificadas), la norma exige clasificar el terreno como un Sitio Tipo F y, en ese caso, el proyecto deberá presentar estudios especiales de peligro sísmico.
Para evitar que estos estudios arrojen resultados demasiado optimistas y permitan diseñar edificios más débiles, la norma establece un límite mínimo de seguridad.
De esta forma, el riesgo no podrá seguir ignorándose, lo que tendrá impacto directo en zonas como las de la falla San Ramón (que cruza comunas como Las Condes, La Reina y Peñalolén), donde aún hay un 30 a un 40 % no urbanizado que, de querer edificarse, requerirá un nivel de precaución y exigencia técnica mayor.
Referencia de la noticia
Universidad de Chile. (2026). Actualización de norma sísmica reconoce la existencia de fallas geológicas activas.
Cifuentes, Marcos. (2026). 959 fallas geológicas continentales activas en Chile: la primera base de datos nacional.
Universidad de Chile. (2020). Estudio demuestra que fueron tres las fallas responsables del terremoto y tsunami de Aysén en 2007.