Chile sin su principal radar climático: el fin del financiamiento al CR2 genera alarma en plena crisis ambiental

En plena crisis climática, Chile enfrenta olas de calor extremo y alto riesgo de incendios mientras el Estado pone fin al financiamiento del CR2, uno de los principales centros científicos dedicados al estudio del cambio climático y la resiliencia ambiental del país.

Olas de calor extremo y condiciones de sequedad elevan el riesgo de incendios forestales en Chile, un escenario que se intensifica con el avance del cambio climático y pone a prueba la capacidad de prevención y respuesta del país.
Olas de calor extremo y condiciones de sequedad elevan el riesgo de incendios forestales en Chile, un escenario que se intensifica con el avance del cambio climático y pone a prueba la capacidad de prevención y respuesta del país.

Chile atraviesa un escenario climático particularmente delicado. Olas de calor extremo, noches cada vez más cálidas y un alto riesgo de incendios forestales marcan el cierre de 2025. En este contexto, una decisión administrativa encendió las alertas en la comunidad científica: el fin del financiamiento estatal al Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), uno de los pilares en el estudio del cambio climático en el país.

El fin del financiamiento al CR2 enciende alarmas en la comunidad científica justo cuando el cambio climático exige más evidencia y acción.

La resolución fue informada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) tras los resultados del concurso de Centros de Investigación de Interés Nacional. Para los investigadores del CR2, la medida representa una “incoherencia” entre el discurso ambiental sostenido por los últimos gobiernos —y en particular el actual— y las recientes decisiones presupuestarias.

Una decisión que inquieta a la ciencia

El CR2 es una institución reconocida a nivel internacional, dedicada durante 13 años a generar evidencia científica sobre cambio climático, adaptación y resiliencia en Chile. Además de investigación, ha desarrollado una intensa labor de comunicación y vinculación con la ciudadanía, orientada a advertir y preparar a la población frente a los impactos del calentamiento global.

La noticia provocó una “profunda preocupación” en la comunidad científica. Académicos y profesionales del centro advierten que el fallo deja sin recursos a un centro de excelencia clave, justo cuando los efectos del cambio climático se manifiestan con mayor fuerza en el territorio.

“Estamos perplejos”, señaló René Garreaud, subdirector del CR2 y profesor titular del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile. Según explicó, el centro ha sido evaluado de manera sobresaliente por su producción científica, formación de nuevas generaciones de investigadores y su rol activo en el ciclo de las políticas públicas.

Ciencia que sí llegó a las políticas públicas

Uno de los puntos más sensibles del comunicado del CR2 es la contradicción con la Ley Marco de Cambio Climático, promulgada al inicio del gobierno del presidente Gabriel Boric. Dicha ley establece que las decisiones del Estado deben basarse en la “mejor evidencia científica disponible”, evidencia a la que el CR2 contribuyó de forma directa.

Pilar Moraga, directora del CR2.
Pilar Moraga, directora del CR2, advierte que el fin de su financiamiento contradice la Ley Marco de Cambio Climático y su mandato de basarse en evidencia científica. Crédito: CR2 / Universidad de Chile.

“El término del financiamiento a un centro de excelencia, sin que existan instituciones capaces de reemplazar su aporte, contradice ese mandato legal”, advirtió Pilar Moraga, directora del CR2 y profesora titular de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

Desde el centro también llaman la atención sobre otro punto crítico: ninguno de los centros adjudicados por ANID aborda directamente la adaptación y resiliencia al cambio climático, una omisión especialmente grave considerando la alta vulnerabilidad de Chile frente a sequías, incendios, eventos extremos y estrés hídrico.

Cifras que pesan… y preocupan

El comunicado del CR2 recuerda que, durante su funcionamiento, el centro desarrolló 15 servicios climáticos, junto a sus bases de datos asociadas, y 4 sistemas de observación avanzada. También elaboró 7 informes nacionales y prepara un octavo, que será publicado en enero de 2026, enfocado en carbononeutralidad.

En el ámbito de la vinculación, el CR2 mantiene una activa red de proyectos nacionales e internacionales, consolidándose como un puente entre la ciencia, las instituciones y la ciudadanía.

A esto se suman más de 1.000 publicaciones científicas ISI, 48 policy briefs, 127 análisis técnicos y 4.486 apariciones en medios de comunicación, cifras que reflejan su impacto tanto en el mundo académico como en el debate público.

¿Qué pasará ahora?

Frente a este escenario, los investigadores del CR2 aseguran que harán sus mayores esfuerzos por mantener operativos sus servicios climáticos, bases de datos y plataformas informativas —como el Observatorio de la Ley Marco de Cambio Climático—. Sin embargo, reconocen que no existe certeza de que esto sea sostenible más allá de marzo de 2026 sin apoyo estatal.

“Seguiremos contribuyendo, aunque sea ‘a pulso’”, afirma Pilar Moraga. Una frase que resume el espíritu del centro, pero que también deja en evidencia el riesgo de enfrentar el mayor desafío ambiental de la historia del país con menos ciencia y menos respaldo institucional.

Porque en un Chile cada vez más expuesto al calor extremo y a los incendios, apagar la ciencia climática no parece la mejor forma de prepararse para lo que viene.

Referencia de la noticia

Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia. Fin del financiamiento al CR2 abre interrogantes sobre la capacidad del país para enfrentar los desafíos del cambio climático.