Estudio analiza si ya hemos recibido mensajes extraterrestres sin darnos cuenta
Limitaciones y señales raras podrían estar impidiendo la detección de posibles transmisiones extraterrestres que ya han llegado.

Una de las mayores curiosidades de la humanidad es si estamos solos en el Universo. Por ello, proyectos como SETI llevan décadas buscando indicios de civilizaciones extraterrestres.
Estos proyectos monitorizan el cielo en busca de transmisiones artificiales llamadas tecnofirmas, que son principalmente señales de radiofrecuencia. Estos programas analizan grandes volúmenes de datos en busca de patrones que no pueden explicarse por fenómenos naturales.
Hay dos explicaciones principales de por qué nunca se ha detectado una tecnofirma hasta ahora. La primera es que ninguna civilización tecnológica cercana ha emitido señales que hayan llegado a la Tierra en las seis décadas que llevamos observando el cielo.
La segunda es que dichas señales podrían haber llegado, pero no haber sido reconocidas debido a limitaciones tecnológicas, cobertura incompleta del cielo o frecuencias diferentes. Además, las señales pueden ser transitorias, direccionales o demasiado débiles para destacarse por encima del ruido cósmico de fondo.
Un estudio reciente abordó esta cuestión mediante la modelización estadística de la distribución espacial y temporal de posibles civilizaciones en la Vía Láctea. Mediante la simulación de diferentes escenarios de velocidad, duración y alcance de la señal, el estudio estimó la probabilidad de que las transmisiones ya hayan cruzado la Tierra sin ser detectadas.
El trabajo proporciona restricciones cuantitativas sobre el llamado "silencio cósmico" y ofrece algunos resultados sobre el motivo de este silencio y cuándo recibiremos una señal.
Proyecto SETI
Uno de los proyectos más conocidos en la búsqueda de vida inteligente fuera de la Tierra es la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI). El objetivo principal de este proyecto es detectar señales tecnológicas producidas por civilizaciones extraterrestres mediante el análisis de emisiones electromagnéticas que puedan presentar características artificiales. Algunas de estas características artificiales pueden ser patrones diferentes o modulaciones no naturales.
Actualmente, SETI sigue activo y opera en colaboración con observatorios que utilizan nuevas técnicas de procesamiento de datos, aprendizaje automático y análisis a gran escala.
Otros proyectos han ampliado la búsqueda a diferentes rangos del espectro, incluyendo señales ópticas e infrarrojas. Aunque hasta el momento no se han realizado detecciones, el programa sigue activo con tecnología mejorada para aumentar la probabilidad de identificar posibles tecnofirmas.
¿Por qué nunca hemos identificado ninguna señal?
Existen varias hipótesis sobre por qué nunca se ha detectado la señal de una civilización inteligente. Una de ellas es la posibilidad de que ninguna señal artificial haya llegado a la Tierra hasta la fecha.
La segunda hipótesis es que las señales ya han llegado, pero no se han identificado debido a limitaciones tecnológicas. La sensibilidad de los radiotelescopios, la cobertura parcial del cielo, las restricciones en ciertas bandas de frecuencia y el ruido astrofísico pueden reducir la probabilidad de detección. También es posible que las civilizaciones utilicen patrones de modulación o tecnologías de comunicación fuera de los parámetros monitoreados en la Tierra.
Nuevo análisis
Con estas hipótesis en mente, un nuevo estudio publicado en The Astronomical Journal analizó estadísticamente cómo el hecho de que nunca se haya detectado una señal afecta la probabilidad de que se produzca en el futuro.
El modelo considera la probabilidad de que las emisiones, producidas por civilizaciones inteligentes, se propaguen a la velocidad de la luz y con duraciones que van desde días hasta miles de años. Se considera que se ha contactado con la Tierra cuando una de estas señales cruza su posición en el espacio, pero la detección solo ocurre si la señal es lo suficientemente intensa como para ser captada por los instrumentos actuales.

El estudio considera tres variables: el número de contactos previos con la Tierra, la duración típica de las señales y el alcance máximo de los telescopios actuales. En los análisis se consideraron tanto las señales omnidireccionales como las direccionales.
Los resultados indican que un gran número de señales tendría que haber pasado desapercibidas para la Tierra en el pasado para tener una alta probabilidad de detección. En muchos escenarios, esta cifra supera el número estimado de planetas potencialmente habitables.
¿Cuándo detectaremos una señal?
El estudio indica que, aunque señales extraterrestres ya hayan pasado cerca de la Tierra sin ser detectadas, esto no significa que vayamos a encontrar una ahora. Para que la probabilidad de detección actual sea alta, muchas señales tendrían que haber cruzado nuestro planeta en el pasado, lo cual es improbable.
Esto sugiere que, si existen civilizaciones tecnológicas, deben ser raras, muy distantes o emitir señales que tardan mucho en llegar. Por lo tanto, la búsqueda de señales extraterrestres debe considerarse algo que llevará tiempo y no ocurrirá pronto.
En lugar de centrarse únicamente en estrellas cercanas, el estudio cree que se necesitan estudios más amplios, observando grandes regiones de la Vía Láctea con instrumentos más sensibles. Este enfoque aumenta las posibilidades de detectar posibles tecnoseñales, incluso si son débiles, raras o provienen de regiones distantes de la galaxia.
Referência da notícia
Grimaldi et al. 2026 Undetected Past Contacts with Technological Species: Implications for Technosignature Science The Astronomical Journal