Chile también tiene vientos extremos: ¿está la construcción preparada para ellos?
Si bien el diseño estructural nacional está dominado por la variable sísmica, hay eventos extremos que obligan a mirar el impacto del viento. La reciente actualización de la norma relacionada tomó en cuenta por primera vez una robusta base de datos meteorológicos.

La sensación de que el viento es un fenómeno menor en Chile tiene más que ver con la memoria colectiva que con los registros. Ráfagas de más de 120 km/h en Santiago y en el sur, temporales de viento como el Puelche o inusuales tornados, como el que el año pasado afectó a Puerto Varas, tienen el potencial de causar graves daños a las estructuras; sin embargo, cuando pensamos en la preparación que las edificaciones deben tener frente a potenciales desastres, pensamos de inmediato en el peligro sísmico.

La norma sísmica chilena es una de las más avanzadas del mundo y en ello tiene que ver, en parte, su constante actualización. Cada terremoto deja lecciones que permiten mejorarla. Pero eso no pasa con la norma sobre cargas de viento. Hasta este año, ni siquiera se basaba en datos locales ni meteorológicos, porque no los tenían en 1971.
Una norma basada en datos meteorológicos reales
Tras más de 50 años —con un intento de actualización en 2010—, en agosto se publicó la versión 2025 de la norma NCh432, que regula los criterios de cálculo de la acción del viento sobre las construcciones en Chile.
El documento establece los requisitos técnicos mínimos que deben considerarse para el diseño de estructuras frente al viento, ya sean cubiertas, fachadas u otras estructuras aisladas.

La novedad es que esta versión incorpora datos meteorológicos locales para definir las velocidades de viento más representativas. Según contó Carlos Peña, miembro de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales (AICE) y parte del comité que elaboró la norma, se consideraron 36 estaciones meteorológicas para definir las velocidades del viento en diferentes zonas. Esto amplió la base previa, pero dejó en evidencia que, de unas 140 estaciones posibles, solo un cuarto contaba con registros de más de 10 años.
La actualización también avanza en una zonificación más detallada, definida por especialistas en climatología a partir del comportamiento regional del viento, y no mediante una zonificación estadística o basada en criterios ingenieriles. Esto, a juicio de Peña, permite disponer de valores de diseño más representativos de las condiciones regionales, reforzando la consistencia técnica de la norma.
“La actualización de la NCh432 no consistió solamente en mejorar los valores. Hubo un trabajo profundo en la revisión de la información disponible, en entender mejor cómo se comporta el viento en las distintas zonas del país y en ordenar criterios que durante muchos años no estuvieron suficientemente claros”, precisa el especialista de la AICE.
De ASCE 7-22 a la realidad chilena
La NCh 432:2025 toma como referencia el estándar estadounidense ASCE 7-22, uno de los más utilizados a nivel internacional para el cálculo de cargas de viento. De ahí provienen parte de la metodología de cálculo, los factores de exposición y la lógica general de diseño, adaptados a la disponibilidad de datos meteorológicos de Chile.
️ #Chile bajo varios avisos meteorológicos DMC: #tormentaseléctricas, #Puelche y ventisca marcarán el jueves y el fin de semana. Revisa los detalles y las zonas afectadas en Meteored Chile . https://t.co/OHfja7Uhm8
— Meteored Chile (@meteoredcl) September 10, 2026
La norma también busca mantener coherencia con otros estándares nacionales vigentes, como la NCh203 para estructuras de acero y la NCh1198:2024 sobre construcción en madera.
Otra novedad es la incorporación de un método simplificado, validado para construcciones menores, en las que se necesita una verificación rápida y consistente con la norma principal.
Si la construcción chilena está preparada para el viento, no tiene todavía una respuesta completa. La actualización de la norma resuelve el vacío de datos meteorológicos que el propio comité de 1971 ya había identificado como un problema pendiente.
Pero queda pendiente el desafío de ampliar la base de información con más estaciones y los años de registro, además de lograr que la exigencia de diseño formal se aplique con el mismo rigor en obra.
Referencia de la noticia
AICE. (2026). Temporal y voladuras de techos reabren debate sobre diseño estructural ante cargas de viento en Chile.
Colegio de Ingenieros de Chile. (2026). Nch 432:2025 Una nueva norma de cargas de viento.
Madera 21. (2026). Publican NCh432:2025 que actualiza los criterios para el diseño frente a cargas de viento.