El humo de los incendios puede producir un fuerte enfriamiento atmosférico
La meteorología desempeña un papel muy importante en la propagación de los incendios forestales, pero los incendios también pueden alterar el tiempo atmosférico.

Durante las últimas semanas, hemos visto cómo grandes extensiones de bosque nativo y localidades enteras fueron arrasadas por violentos incendios forestales. En ese contexto, la meteorología juega un rol muy importante: las altas temperaturas, la baja humedad relativa y los fuertes vientos son el cóctel ideal para la rápida propagación del fuego durante un incendio forestal.
Pero ¿qué papel desempeñan los incendios en la meteorología? ¿Existe alguna retroalimentación? ¿Son los incendios forestales capaces de modificar el tiempo atmosférico?
La respuesta corta es sí, pero depende. Hemos visto casos de formación de nubes de tormenta provocados por el aire caliente en ascenso durante un incendio. Estas nubes tienen la capacidad de generar precipitaciones y, claro, son precipitaciones que muy probablemente estaban fuera de todo pronóstico.
Pero además, el humo, al igual que las nubes, está compuesto por pequeñas partículas llamadas aerosoles. Los aerosoles interactúan con la radiación solar y terrestre, lo que provoca cambios en la temperatura, como veremos a continuación.
Enfriamiento forzado por el humo
Cerca de un incendio forestal, el humo denso está cargado de aerosoles que dispersan y reflejan la radiación solar, lo que reduce la cantidad de energía que llega directamente a la superficie. Esta interacción radiativa puede provocar un enfriamiento del aire cercano al suelo, especialmente durante los episodios más intensos de humo, ya que menos radiación solar es absorbida por la superficie terrestre. En situaciones extremas, se pueden registrar descensos de temperatura de varios grados bajo un evento de humo denso.

A escala local, la presencia de aerosoles puede crear una capa que modera el calentamiento diurno, ya que parte de la energía solar se desvía o se dispersa antes de alcanzar el suelo. Estos procesos ocurren a escalas de horas o de días y, en casos más extremos, a escala de semanas, y están dominados por las condiciones de concentración del humo y de la radiación solar incidente.
La magnitud del enfriamiento local también depende de las propiedades físicas de los aerosoles del humo: tamaño, composición y concentración. Aerosoles más grandes o más reflectivos dispersan más radiación, lo que aumenta el efecto de enfriamiento en la superficie durante el día, aunque algunos componentes, como el carbono negro, pueden absorber luz y calentar la atmósfera. Esto significa que el efecto inmediato en la temperatura puede variar espacial y temporalmente a medida que varían la densidad del humo y la intensidad del incendio.
¿Se ha enfriado el sur de Chile por el humo?
Entre los días 18 y 19 de enero, en pleno peak de los incendios en la región del Biobío, el patrón sinóptico de vientos cambió drásticamente, lo que provocó que el humo de los incendios cambiara también su desplazamiento.
El día 18, el viento en los niveles medios de la tropósfera —la capa atmosférica más cercana al suelo— fue predominante del sureste, en consonancia con las condiciones anticiclónicas imperantes, lo que hizo que el humo se desplazara hacia el océano. Durante el día 19, en cambio, el viento viró hacia una componente del oeste en los niveles bajos, lo que provocó que el humo se desplazara por encima de los valles centrales.

A raíz de este cambio en el viento, Chillán quedó bajo la nube de humo durante el día 19, como se puede ver en las imágenes de satélite. Esto deterioró la calidad del aire en la ciudad, pero también alteró el comportamiento de la temperatura.
Hasta aproximadamente las 17 horas del día 19, la temperatura fue muy similar a la del día anterior; incluso durante horas de la mañana, había sido mayor. Pero con la cúpula de humo sobre la ciudad, la temperatura bajó drásticamente. Se provocó una caída de unos 5 °C en cosa de minutos, que se mantuvo hasta la noche. Esta es la acción (al menos parcial) de 'oscurecimiento' o 'sombra' que provocan los aerosoles presentes en el humo de los incendios.
Hay otros factores detrás de esta caída de temperatura que pudieron actuar en conjunto con el humo, como el ingreso de aire más húmedo proveniente de la costa, pero el humo debe haber contribuido no sólo en Chillán, sino también en varias otras ciudades que quedaron cubiertas con él.
A largo plazo la historia es distinta
A escala climática más amplia, las emisiones de los incendios forestales no se limitan a aerosoles de vida corta: también liberan grandes cantidades de gases de efecto invernadero como CO₂, que permanecen en la atmósfera durante décadas o siglos y contribuyen al calentamiento global continuo. Aunque la firma inmediata del humo puede ser un enfriamiento superficial debido a la reflexión de la radiación, a largo plazo el carbono emitido por la quema de biomasa amplifica el forzamiento radiativo positivo del sistema climático, reforzando el calentamiento global general.
Esto significa que, con incendios cada vez más frecuentes e intensos impulsados por el propio calentamiento del planeta, el ciclo de retroalimentación entre incendios y temperatura podría intensificar la tendencia de aumento de las temperaturas medias globales en el futuro.
Referencias de la noticia
- Wildfire impact: How is it monitored & measured? Copernicus-ECMWF.
- Vaezi et al., 2025: Impacts of wildfire smoke aerosols on radiation, clouds, precipitation, climate, and air quality. Atmospheric Environment: X.
- E. Blanchard-Wrigglesworth, P. DeRepentigny, & D.M.W. Frierson, 2025: Increasing boreal fires reduce future global warming and sea ice loss, Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A.