El Mundial 2026 podría ser el más contaminante de la historia: científicos alertan por récord de emisiones
La Copa Mundial de la FIFA se expandirá a 48 selecciones y tres países anfitriones. Para investigadores, esa escala inédita podría traducirse en una huella climática récord.

Un hincha podría desayunar en Ciudad de México, ver un partido días después en Dallas y terminar la fase de grupos en Vancouver. Lo que para millones de aficionados será parte de la experiencia del Mundial 2026, para varios investigadores representa uno de los principales desafíos ambientales del torneo.
Según un análisis de Scientists for Global Responsibility y el New Weather Institute, el torneo podría generar cerca de 9 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero, casi el doble de las registradas en los mundiales disputados entre 2010 y 2022.
Un torneo récord, también en emisiones
Cuando se habla del impacto ambiental de un evento deportivo, muchas veces la atención se centra en los recintos. Sin embargo, en el caso del Mundial 2026, la mayor preocupación está mucho más arriba, en el cielo.
La investigación señala a los viajes aéreos como el principal factor detrás del aumento de emisiones. La razón es que este torneo se jugará simultáneamente en Estados Unidos, Canadá y México, un territorio que abarca más de 21 millones de kilómetros cuadrados.
Gases de efecto invernadero liberados a la atmósfera por actividades como el transporte aéreo. Estos gases, entre ellos el dióxido de carbono (CO₂), contribuyen al calentamiento global al retener parte del calor que la Tierra emite hacia el espacio.
A eso se suma otro cambio histórico: habrá 48 selecciones y 104 partidos, frente a los 32 equipos y 64 encuentros de las últimas ediciones. Más equipos significan más desplazamientos. Más partidos implican más movimientos de aficionados, delegaciones, periodistas y personal de apoyo.
El mapa explica buena parte del problema
La comparación con Catar 2022 ayuda a entender la diferencia con la Copa Mundial de la FIFA 2026. Los ocho estadios de aquel torneo estaban ubicados en un área reducida y conectada por metro, autobuses y otras alternativas de transporte público. Los vuelos internos prácticamente no fueron necesarios.

En esta oportunidad, algunas sedes estarán separadas por miles de kilómetros y, en muchos casos, el avión será prácticamente la única alternativa viable para trasladarse entre partidos.
La respuesta de la FIFA frente al desafío climático
Con las críticas sobre la mesa, la FIFA ha puesto el foco en una estrategia de sostenibilidad que busca reducir parte de ese impacto.
Algunas sedes ya exhiben avances. En Atlanta, el Mercedes-Benz Stadium funciona con energía renovable y cuenta con miles de paneles solares. En Seattle, el estadio Lumen Field ha logrado desviar gran parte de sus residuos mediante programas de reciclaje y compostaje.
Mientras hoy rueda el balón y comienza la mayor Copa del Mundo de la historia, también empieza otra cuenta, la de las emisiones que dejarán los desplazamientos entre ciudades y países.
Referencias de la noticia
Johani Carolina Ponce. (2026). La Copa Mundial de la FIFA 2026 tiene un plan ambiental que plantea reducir emisiones y los impactos locales. Nota publicada en Yale Climate Connections.