¿Está respondiendo la atmósfera al calentamiento del Pacífico?

¿Está respondiendo la atmósfera al calentamiento en el Pacífico ecuatorial? Sin cambios en los patrones de circulación en el Pacífico sur, no se sentirán los efectos de El Niño en Chile.

La circulación en el Pacífico Sur se irá acoplando al calentamiento del Pacífico ecuatorial.
La circulación en el Pacífico Sur se irá acoplando al calentamiento del Pacífico ecuatorial.

El hecho de que tengamos un evento de El Niño en 2026 es inminente. El Pacífico ecuatorial se está calentando aceleradamente y alcanzar los umbrales típicos de El Niño parece ser cuestión de semanas.

Por esta razón es que hay mucha atención a escala global por los posibles impactos que pueda acarrear. Conocidos son los impactos que tienen los eventos de El Niño en distintas regiones del mundo, incluido Chile.

También es bien sabido que El Niño es un fenómeno acoplado entre el océano y la atmósfera y que, para que produzca impactos en zonas remotas, como Chile, la atmósfera debe responder al calentamiento oceánico. Por eso, tan importante como monitorear los cambios en la temperatura superficial del mar, lo es monitorear los aspectos atmosféricos de El Niño.

El Índice de Oscilación del Sur

Uno de los índices más utilizados para monitorear los cambios atmosféricos asociados a El Niño es el Índice de Oscilación del Sur (SOI). El SOI mide los cambios en la presión media a nivel del mar en el Pacífico Sur, comparando las mediciones en Darwin, una pequeña isla ubicada en el Pacífico Occidental (en el Continente Marítimo), y en Tahití, una isla ubicada en el Pacífico Central.

En la fase neutral de ENSO, la presión es menor en Darwin que en Tahití porque la zona del Continente Marítimo es muy cálida y allí se desarrollan fuertes tormentas.

Esas tormentas provocan, además de muchas precipitaciones, una caída de la presión en superficie debido al ascenso constante del aire. Por contrapartida, sobre Tahití la presión es mayor debido a la subsidencia constante; esta es la circulación de la celda de Walker.

Izquierda: Serie de tiempo de las anomalías relativas de temperatura superficial en las cuatro zonas de monitoreo de El Niño. Derecha: Serie de tiempo del Índice de Oscilación del Sur (SOI). Fuente: NOAA-CPC y BoM Australia.
Izquierda: Serie de tiempo de las anomalías relativas de temperatura superficial en las cuatro zonas de monitoreo de El Niño. Derecha: Serie de tiempo del Índice de Oscilación del Sur (SOI). Fuente: NOAA-CPC y BoM Australia.

En cambio, durante El Niño, la presión es mayor en Darwin que en Tahití. Esto se debe a un cambio en el patrón de temperaturas y de tormentas convectivas en el Pacífico. Ahora, el calor y las tormentas se trasladan al Pacífico central, lo que reduce la presión en esa región.

El SOI mide estos cambios de presión. Un SOI negativo reflejará el cambio en la celda de Walker consistente con un calentamiento en el Pacífico central; es decir, con la presencia de El Niño.

En las últimas semanas se ha observado una rápida disminución del SOI hacia valores típicos de El Niño, a la par del rápido calentamiento del Pacífico. Sin embargo, esto no ha sido constante ni sostenido en el tiempo. Y es que el SOI también puede llegar a ser muy 'ruidoso' y verse influido por muchas cosas, más allá de El Niño.

Los cambios observados en el SOI aún no son una señal inequívoca de que la atmósfera ha respondido al calentamiento oceánico y de que ya estamos en un evento de El Niño. Al menos no por ahora.

¿Y el Anticiclón del Pacífico?

A una escala más local, el SOI también puede reflejar cambios en la intensidad del anticiclón subtropical del Pacífico (ASP). El ASP es un gran controlador de las precipitaciones en Chile central. Los periodos en que el ASP es más débil son los más favorables para las precipitaciones.

Izquierda: Anomalías de presión a nivel del mar durante el mes de abril en el reanálisis ERA5. Derecha: Anomalías de circulación en los últimos 30 días. Fuente: Climate Reanalyzer y Tokyo Climate Center.
Izquierda: Anomalías de presión a nivel del mar durante el mes de abril en el reanálisis ERA5. Derecha: Anomalías de circulación en los últimos 30 días. Fuente: Climate Reanalyzer y Tokyo Climate Center.

Durante eventos de El Niño, junto con la caída de la presión en el Pacífico central, se debilita el ASP y aumenta la presión en el Pacífico sur. Generando un patrón muy particular de anomalías de presión: más débiles frente a Chile central y más intensas frente al extremo sur del país.

Durante las últimas semanas, a pesar del calentamiento del Pacífico y de la caída del SOI, el ASP ha sido más intenso de lo normal y las presiones en el extremo sur han sido más débiles de lo normal. En otras palabras, no hay un patrón claro de tipo El Niño.

A una escala un poco mayor, de momento las anomalías de circulación en el Pacífico tampoco muestran un patrón consistente con un evento de El Niño. Será cosa de seguir monitoreando para ver si en las próximas semanas se empiezan a ver señales de El Niño más allá del calentamiento del Pacífico.

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