Sapo concho: el anfibio en peligro de extinción que Bad Bunny llevó al escenario global
El “sapo concho” saltó del anonimato a los escenarios globales gracias a Bad Bunny. Pero detrás del símbolo cultural hay una especie amenazada que revela desafíos ambientales urgentes en Puerto Rico.

Entre luces, música y narrativa cultural, el artista puertorriqueño Bad Bunny ha llevado a escena a un pequeño anfibio que pocos conocían fuera del Caribe.
El sapo concho —endémico de Puerto Rico y en peligro de extinción— se transformó en ícono de su obra audiovisual y conciertos, despertando curiosidad global. Más allá del espectáculo, su presencia abre una conversación sobre biodiversidad, identidad y conservación en un territorio especialmente vulnerable.
El sapo concho: símbolo natural y cultural en escena
El sapo concho —o sapo crestado puertorriqueño (Peltophryne lemur)— es la única especie de sapo nativa de Puerto Rico y fue elegido por Benito Antonio Martínez Ocasio —nombre de pila de Bad Bunny— como protagonista visual de su proyecto musical y audiovisual reciente, el álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS.

La elección no es casual: el anfibio funciona como metáfora del territorio, sus tensiones sociales y ambientales, y como vehículo para visibilizar la protección del patrimonio natural.
Su aparición en videoclips y conciertos lo ha convertido en un fenómeno cultural, amplificando el interés público y generando incluso aportes para iniciativas de conservación.
Históricamente discreto y poco conocido, el sapo concho fue considerado extinto durante décadas hasta su redescubrimiento en el siglo XX, lo que refuerza su valor simbólico como especie resiliente.
Características, diferencias y confusiones frecuentes
Este anfibio se reconoce por sus crestas óseas sobre los ojos dorados, hocico respingón y piel rugosa similar a pequeños guijarros. De tamaño moderado y colores entre verde oliva, amarillo y marrón, posee protuberancias craneales distintivas que lo diferencian de otros anfibios locales.

A menudo se confunde con la rana coquí, otro símbolo boricua, aunque esta pertenece a un grupo distinto y goza de menor preocupación en conservación.
Tampoco debe mezclarse con el sapo común invasor introducido en la isla en 1920, que compite con especies nativas e incluso depreda sus larvas.
Más esquivo que otros anfibios, el sapo concho pasa gran parte del tiempo oculto en madrigueras o grietas y emerge principalmente para reproducirse tras lluvias intensas, depositando miles de huevos en charcas temporales.
De la música a la conservación: enseñanzas ambientales
La visibilidad global que ha alcanzado el sapo concho demuestra cómo la cultura popular puede contribuir a la conciencia ecológica. Expertos destacan que su exposición mediática ayuda a que más personas identifiquen la especie y comprendan los desafíos ambientales del Caribe, desde la urbanización hasta el cambio climático.
El anfibio simboliza un patrimonio natural frágil en uno de los puntos calientes de biodiversidad del planeta, donde muchas especies enfrentan amenazas similares. Su transformación en icono cultural invita a reflexionar sobre el rol de la divulgación científica, el arte y la educación en la protección de la naturaleza.
En ese sentido, el mensaje de Bad Bunny trasciende el espectáculo: reconocer y valorar las especies locales —aunque pequeñas o discretas— puede ser el primer paso para su preservación.
Referencias de la nota
- Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN: Sapo crestado puertorriqueño
- National Geographic: El sapo concho, una especie endémica de Puerto Rico que se encuentra en peligro de extinción