Chile dispara láseres al cielo para crear “estrellas artificiales”: la tecnología que está revolucionando la astronomía
Desde el desierto de Atacama, telescopios de clase mundial disparan láseres hacia la atmósfera para generar estrellas guía artificiales. Esta tecnología corrige la distorsión del aire y permite obtener imágenes mucho más nítidas de galaxias, nebulosas y exoplanetas lejanos.
Si alguna vez has visto una fotografía nocturna desde el norte de Chile con potentes rayos verdes atravesando el cielo, no es ciencia ficción ni una invasión alienígena. Son láseres disparados desde algunos de los telescopios más avanzados del planeta para crear “estrellas artificiales”. Y sí, está ocurriendo en nuestro propio territorio.
En plena era de exploración espacial, Chile vuelve a estar en el centro del mapa astronómico mundial. Desde el desierto de Atacama, observatorios de clase internacional están utilizando tecnología de punta para corregir uno de los mayores enemigos de la astronomía: la turbulencia de la atmósfera.
¿Qué son las estrellas artificiales y por qué se crean?
Aunque suene increíble, los telescopios pueden “fabricar” su propia estrella en el cielo. ¿Cómo? Disparando un potente láser verde hacia una capa específica de la atmósfera, a unos 90 kilómetros de altura, donde existen átomos de sodio.
Cuando el láser interactúa con ese sodio, genera un punto brillante visible desde el telescopio. Esa luz actúa como referencia, permitiendo medir cómo la atmósfera está distorsionando la imagen real del universo.

En palabras simples: la atmósfera hace que las estrellas “titilen”. Para nuestros ojos es romántico. Para los astrónomos, es un problema. Las estrellas artificiales permiten compensar esa distorsión en tiempo real gracias a sistemas llamados óptica adaptativa.
El resultado es impresionante: imágenes mucho más nítidas de galaxias, nebulosas y exoplanetas. Es como pasar de una cámara borrosa a una ultra HD cósmica.
Chile, laboratorio natural del universo
No es casualidad que esta tecnología esté instalada en Chile. El norte del país concentra algunas de las mejores condiciones astronómicas del mundo: cielos despejados, baja humedad, altura y escasa contaminación lumínica.
Observatorios como el Paranal, que alberga al Very Large Telescope (VLT), y otras instalaciones internacionales utilizan estos sistemas para estudiar objetos extremadamente lejanos y débiles.
Drone view of the laser guide stars deployed by the 8.2m diameter Very Large Telescopes of the Paranal Observatory:https://t.co/CifaOrggFG
— ToughSF (@ToughSf) August 3, 2025
They're orange to interact with the sodium atoms at 90+ km altitude. pic.twitter.com/lVkOvNAOtU
Gracias a estas condiciones privilegiadas, Chile concentra cerca del 40 % de la infraestructura astronómica mundial. Y ese número seguirá creciendo con la llegada de nuevos telescopios de próxima generación.
Cuando vemos esas imágenes virales de rayos verdes atravesando el cielo atacameño, en realidad estamos viendo el futuro de la ciencia.
Más que una postal viral: ciencia que cambia lo que sabemos del universo
Las imágenes de los láseres suelen viralizarse en redes sociales porque parecen sacadas de una película. Pero detrás de esa estética futurista hay avances científicos fundamentales. La óptica adaptativa permite estudiar con mayor precisión:
- La formación de galaxias.
- El comportamiento de agujeros negros.
- La atmósfera de exoplanetas.
- Regiones de nacimiento estelar.
Cada mejora en nitidez es un salto en conocimiento. Y cada salto nos acerca a responder preguntas profundas: ¿cómo se formó el universo? ¿Existen mundos habitables más allá del sistema solar?
Además, esta tecnología no solo beneficia a la astronomía. Los avances en sistemas ópticos y procesamiento de imágenes tienen aplicaciones en medicina, comunicaciones y otras áreas científicas.