Un nuevo estudio revela cómo un planeta sobrevivió a la desaparición de su estrella

Las observaciones del telescopio espacial James Webb podrían explicar cómo un planeta gigante escapó de la destrucción durante la muerte de su estrella.

El James Webb utiliza el método del tránsito para estudiar exoplanetas a través de pequeñas variaciones en el brillo de las estrellas. Crédito: MacDonald et al. 2026
El James Webb utiliza el método del tránsito para estudiar exoplanetas a través de pequeñas variaciones en el brillo de las estrellas. Crédito: MacDonald et al. 2026

Cuando las estrellas con masas similares a la del Sol llegan al final de su vida, entran en la fase de gigante roja y expanden sus capas exteriores. Durante este proceso, los planetas cercanos pueden ser engullidos por la atmósfera estelar. Posteriormente, la estrella expulsa una gran parte de sus capas exteriores.

Este escenario representa el destino del sistema solar dentro de unos cinco mil millones de años. Mercurio y Venus serán inevitablemente engullidos por el Sol, pero existe debate sobre el destino de la Tierra. Los modelos indican que el resultado depende del equilibrio entre la expansión del Sol y la pérdida de masa de la estrella.

Ahora, las observaciones realizadas por el telescopio James Webb han revelado el caso de un planeta gigante, similar a Júpiter, que sobrevivió a la muerte de su estrella. En lugar de ser destruido o expulsado del sistema, el planeta sobrevivió y permaneció ligado gravitacionalmente al remanente estelar.

Final de las estrellas

Las estrellas con masas similares a la del Sol pasan la mayor parte de su vida convirtiendo hidrógeno en helio mediante fusión nuclear en sus núcleos. Cuando se agota el hidrógeno central, el núcleo se contrae mientras que las capas exteriores se expanden, dando lugar a la fase de gigante roja.

Al convertirse en una gigante roja, la estrella comienza a fusionar helio en elementos más pesados y empieza a perder más masa a través de los vientos estelares.

Tras consumir el helio disponible, las estrellas ya no poseen la masa suficiente para mantener las siguientes etapas de fusión nuclear. En consecuencia, expulsan sus capas exteriores, formando una nebulosa planetaria. El interior de la estrella acaba colapsando bajo su propia gravedad, dando lugar a una enana blanca.

WD1856b

WD1856b se encuentra a unos 80 años luz de la Tierra y es un gigante gaseoso con una masa estimada entre cuatro y once veces la de Júpiter, que orbita una enana blanca. El planeta completa una órbita alrededor de su estrella en tan solo 1,4 días, manteniéndose cerca de ella.

La pregunta principal es cómo WD1856b logró permanecer en una órbita tan cercana después de la muerte de su estrella. Una hipótesis sugiere que el planeta fue engullido durante la fase de gigante roja y que, de alguna manera, sobrevivió al proceso.

Posible respuesta

Para investigar el origen de la órbita de WD1856b, los investigadores utilizaron el Telescopio James Webb para medir su temperatura, masa y propiedades atmosféricas. Las observaciones revelaron que el planeta es más caliente de lo que debería ser si se calentara únicamente por la radiación de la enana blanca.

Esta temperatura elevada indica que otro mecanismo físico contribuyó al calentamiento del gigante gaseoso a lo largo de su evolución. Los resultados sugieren que WD1856b probablemente permaneció en una órbita segura durante su fase de gigante roja y migró a regiones internas miles de millones de años después.

¿Qué le sucederá a la Tierra?

Sistemas como WD1856b ofrecen la oportunidad de comprender cómo la evolución estelar influye en el destino de los planetas que orbitan estrellas similares al Sol. Las observaciones han permitido a los investigadores estudiar qué procesos gravitacionales permanecen activos tras la formación de una enana blanca.

El estudio de sistemas con enanas blancas y planetas supervivientes ayuda a los astrónomos a predecir lo que podría ocurrir con la Tierra cuando el Sol llegue al final de su evolución.
El estudio de sistemas con enanas blancas y planetas supervivientes ayuda a los astrónomos a predecir lo que podría ocurrir con la Tierra cuando el Sol llegue al final de su evolución.

Este conocimiento también ayuda a responder una de las preguntas principales de la astronomía planetaria: ¿cuál será el destino de la Tierra cuando el Sol se convierta en una gigante roja? El futuro de la Tierra aún parece depender del equilibrio entre la expansión del Sol, la pérdida de masa estelar y las interacciones de marea.

Referencia de la noticia

MacDonald et al. (2026). Aerosols and hydrocarbons in the atmosphere of a white dwarf planet.