Un nuevo estudio sugiere que el Sol provino del centro de la Vía Láctea junto con estrellas hermanas

La migración estelar que tuvo lugar entre 4 y 6 mil millones de años atrás, podría explicar el origen del Sol y sus estrellas hermanas.

El estudio de estrellas similares al Sol, utilizando datos de la misión Gaia, ayuda a los astrónomos a investigar la posible región de la galaxia donde se formó nuestra estrella.
El estudio de estrellas similares al Sol, utilizando datos de la misión Gaia, ayuda a los astrónomos a investigar la posible región de la galaxia donde se formó nuestra estrella.

El Sol se formó hace unos 4600 millones de años a partir del colapso gravitacional de una nube molecular compuesta principalmente de hidrógeno y polvo interestelar.

Este tipo de estructura, llamada nebulosa estelar, puede fragmentarse en múltiples núcleos que dan origen a diversas estrellas. Durante el colapso, el material en rotación forma un disco protoplanetario alrededor de la protoestrella central. En este disco, las partículas sólidas colisionan y se agregan, iniciando el proceso de formación de planetas.

Sin embargo, determinar la ubicación exacta dentro de la Vía Láctea donde ocurrió este proceso cuando surgió el Sol es difícil. A lo largo de miles de millones de años, las estrellas orbitan el centro galáctico y pueden sufrir migraciones radiales debido a interacciones gravitacionales.

Como resultado, la posición actual del Sol no corresponde a su lugar de nacimiento. La evidencia dinámica sugiere que el Sol podría haberse desplazado desde su formación inicial, lo que dificulta reconstruir con precisión la región de la galaxia donde se originó el Sistema Solar.

Un estudio reciente investigó la posibilidad de que el Sol se formara más cerca de las regiones centrales de la Vía Láctea y posteriormente migrara a su posición actual. Para comprobar esta hipótesis, los investigadores analizaron las propiedades químicas y dinámicas de posibles estrellas "hermanas" del Sol, es decir, estrellas que se habrían formado en la misma nube molecular.

Si estos objetos presentan composiciones químicas similares y trayectorias orbitales compatibles, esto podría indicar un origen común. Este tipo de migración colectiva de estrellas no es infrecuente a escala galáctica.

¿Cómo surgió el sol?

El Sol se formó a partir del colapso gravitacional de una densa nube molecular compuesta principalmente de hidrógeno, helio y polvo interestelar. Cuando ciertas regiones de esta nube alcanzan la densidad suficiente, la gravedad se impone y el material comienza a contraerse, formando un núcleo protoestelar. Durante este proceso, la compresión calienta el gas en el interior de la protoestrella hasta que las altas temperaturas y presiones permiten que comience la fusión nuclear.

La energía liberada por esta fusión estabiliza la estrella frente al colapso gravitacional, marcando el comienzo de la vida de una estrella.

La formación estelar rara vez ocurre de forma aislada, ya que las nebulosas tienden a fragmentarse en múltiples regiones. Cada una de estas regiones puede dar origen a una nueva estrella, formando cúmulos estelares a partir de la misma nube molecular. Un ejemplo famoso de este proceso se observa en los Pilares de la Creación, donde densos filamentos de gas y polvo albergan la formación simultánea de varias protoestrellas. Este escenario explica por qué muchas estrellas comparten un origen común en entornos de formación estelar.

¿Nuestra estrella tiene hermanas?

Generalmente, las estrellas se forman en grupos dentro de la misma nube molecular, dando origen a cúmulos estelares jóvenes compuestos por decenas o incluso miles de objetos.

Inicialmente, estas estrellas comparten propiedades como la edad y la composición química, ya que provienen del mismo reservorio de material.

Sin embargo, con el tiempo, las interacciones entre las propias estrellas, las nubes de gas y el potencial gravitatorio galáctico pueden alterar sus trayectorias. Estos procesos pueden provocar la dispersión gradual del cúmulo original, haciendo que las estrellas se alejen unas de otras.

Como resultado, algunas estrellas se convierten en objetos aislados, como el Sol, mientras que otras permanecen ligadas gravitacionalmente, formando sistemas binarios o múltiples. Más allá de esta separación local, las estrellas también pueden sufrir desplazamientos mediante un proceso conocido como migración radial.

En este fenómeno, las interacciones gravitacionales con los brazos espirales y las ondas de densidad en el disco galáctico alteran gradualmente el radio orbital de una estrella. En consecuencia, una estrella puede moverse desde las regiones internas de la galaxia hacia áreas más externas a lo largo de miles de millones de años.

Estudio sobre posible migración

Un estudio reciente investigó la posibilidad de migración estelar utilizando datos de la misión Gaia. Esta misión recopila observaciones de aproximadamente dos mil millones de estrellas y otros objetos en la Vía Láctea.

A partir de esta base de datos, los investigadores crearon un catálogo de 6594 estrellas consideradas "gemelas" del Sol. Utilizando parámetros astrométricos y fotométricos, estimaron las edades de estas estrellas y reconstruyeron con precisión la distribución de edades de estas estrellas similares al Sol.

El análisis de estrellas con edades cercanas a la del Sol sugiere que muchas de ellas podrían haberse originado juntas y haber migrado a regiones más externas de la Vía Láctea. Crédito: Taniguchi et al. 2026
El análisis de estrellas con edades cercanas a la del Sol sugiere que muchas de ellas podrían haberse originado juntas y haber migrado a regiones más externas de la Vía Láctea. Crédito: Taniguchi et al. 2026

El análisis reveló un pico significativo en la distribución de edades entre aproximadamente 4 y 6 mil millones de años, un rango que incluye la edad estimada del Sol. Además, muchas de estas estrellas presentan posiciones orbitales similares con respecto al centro galáctico, lo que sugiere un origen común.

Estos resultados indican que el Sol pudo haber participado en un proceso colectivo de migración estelar dentro de la Vía Láctea. La edad de estas estrellas "gemelas" podría ayudar a determinar cuándo ocurrió esta migración masiva y en qué etapa evolutiva se estaba formando la estructura central de la galaxia.

zona habitable de la galaxia

La posición de una estrella dentro de una galaxia puede influir directamente en la posibilidad de que la vida se desarrolle y se mantenga en los planetas que la rodean.

Este concepto se conoce como la zona habitable de la galaxia, que describe las regiones de la Vía Láctea donde las condiciones astrofísicas son favorables para la estabilidad de los sistemas planetarios habitables. En estas regiones, la densidad estelar reduce la probabilidad de interacciones gravitacionales intensas capaces de perturbar las órbitas planetarias.

Además, los entornos con niveles de radiación más bajos permiten que las atmósferas planetarias se mantengan estables durante miles de millones de años. Por el contrario, las regiones muy cercanas al centro galáctico o con una alta concentración de estrellas tienden a presentar condiciones más hostiles para la vida.

Por esta razón, la región donde se encuentra el Sol se considera a menudo un ejemplo de un entorno galáctico relativamente estable. Esta posición favorece largos periodos de estabilidad orbital y niveles moderados de radiación.

Referencia de la noticia

Taniguchi et al. 2026 Gemelos solares en Gaia DR3 GSP-Spec I. Creación de un amplio catálogo de gemelos solares con edades Astronomía y Astrofísica