Alergias estacionales en Chile: cómo nos afectan y el rol del cambio climático
Con la llegada de la primavera, millones de personas sufren estornudos, picazón y congestión. Las alergias estacionales se intensifican y el cambio climático está agravando este fenómeno. ¿Cómo? Descúbrelo aquí.

Las alergias estacionales afectan cada año a un número creciente de personas en Chile, especialmente durante la primavera. Se producen por la reacción del sistema inmune al polen y otros alérgenos presentes en el aire.
El cambio climático está modificando la duración y la intensidad de la temporada alérgica, haciendo que los síntomas se prolonguen y afecten más la vida cotidiana.
¿Qué son y cómo se producen?
Las alergias estacionales, también llamadas rinitis alérgica estacional, se producen cuando el sistema inmunitario reacciona de manera exagerada frente a sustancias externas como granos de polen, esporas de hongos o polvo.

Para defenderse, el organismo libera histamina y otras sustancias que provocan síntomas como estornudos, secreción nasal, congestión, lagrimeo y picazón en los ojos y garganta. En casos más intensos, se suma cansancio, irritabilidad y dificultades para dormir, lo que afecta el bienestar general.
En Chile, los árboles urbanos como plátanos orientales, aromos y diversas especies de pastos son los principales responsables de la polinización que detona cuadros alérgicos en primavera.
¿Cuándo son más frecuentes en Chile?
La primavera (septiembre a noviembre) es la época de mayor exposición al polen, especialmente de árboles como plátano oriental, ciprés, aromos y fresnos en zonas urbanas. En el sur del país, los pastos toman mayor protagonismo, extendiendo síntomas hasta el verano por su polinización prolongada.
Muchas personas comienzan a presentar molestias incluso antes de notar la floración, ya que el polen circula en el aire de manera imperceptible.
Manifestaciones en la población chilena
Se estima que entre un 20 y 25 % de la población chilena presenta síntomas de alergia estacional. Estos pueden confundirse con resfríos, pero a diferencia de estos no provocan fiebre y se prolongan durante semanas.

Los síntomas tienden a repetirse en las mismas fechas cada año, lo que permite anticipar su aparición. En los casos más graves, las alergias derivan en crisis asmáticas o bronquitis recurrente, afectando el rendimiento escolar y laboral.
El impacto también es emocional: la falta de descanso y la irritación constante afectan la concentración, reducen la productividad y generan cansancio crónico.
El cambio climático y las alergias
El calentamiento global está prolongando las temporadas de polinización. El aumento de las temperaturas y los periodos secos favorecen que muchas especies vegetales produzcan polen durante más tiempo.

En las ciudades, el polen se mezcla fácilmente con contaminantes como el dióxido de azufre y material particulado (PM). Además de alterar su estructura, aumentando la cantidad de alérgenos disponibles en el ambiente, los contaminantes actúan como transportadores, lo que hace que el polen permanezca más tiempo en el aire. Esto aumenta el riesgo de crisis alérgicas graves y multiplica la exposición de la población vulnerable.
¿Qué podemos hacer?
Entre las medidas preventivas más efectivas está evitar actividades al aire libre en días de alta concentración de polen, ventilar las casas al anochecer y no secar la ropa en exteriores durante la primavera.

El uso de lentes de sol y mascarillas puede disminuir la exposición. Además, la consulta con especialistas permite acceder a tratamientos con antihistamínicos, sprays nasales o vacunas de inmunoterapia que reducen los síntomas a largo plazo. Mantener hábitos saludables, como buena hidratación, ejercicio moderado y una dieta equilibrada, ayuda al organismo a enfrentar mejor esta condición.
Referencias de la noticia
MedlinePlus Magazine (2024): ¿Qué desencadena las alergias estacionales?
Andes Salud (2024): Alergias estacionales: ¿Cuándo comenzar a cuidarse?
Blog MeteoChile (2025): Alergias primaverales en tiempos de cambio climático