Científicos desarrollan la primera “luna artificial" en la Tierra

Se prevé que el primer laboratorio que simula las condiciones en nuestro satélite natural en la Tierra entre en funcionamiento durante el primer semestre de 2022 en la ciudad de Xuzhou. Conoce detalles de esta “miniluna” y cómo contribuirá a las investigaciones para garantizar la permanencia del hombre en la Luna.

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China pronto tendrá una "luna artificial", instalación que simulará un entorno de baja gravedad.

Según confirmaron fuentes de la Universidad China de Minería y Tecnología (CUMT) que desarrolló el proyecto, la “luna artificial” se presentará oficialmente como parte del Programa Chino de Exploración Lunar (CLEP por sus siglas en inglés) de la CNSA (Administración Nacional Espacial China).

Este simulador lunar estará ubicado en la ciudad Xuzhou, provincia de Jiangsu, y tendrá la misión de contribuir a la preparación de las futuras expediciones tripuladas a la Luna. El dispositivo desarrollado por el equipo liderado por Li Ruilin, ingeniero geotécnico de la CUMT, tiene un diámetro de 60 cm, y en su superficie habrá rocas y polvo, para emular el paisaje lunar. También estará sometido a un campo magnético que genere una fuerza capaz de contrarrestar la gravedad terrestre, y simular la existente en la Luna de 1,62 m/s². A diferencia de iniciativas precedentes, esta “miniluna” china podrá mantener la baja gravedad por períodos de tiempo prolongados, según los requerimientos de los experimentos que se realicen en ella.

En el emulador de nuestro satélite natural se probarán sistemas de impresión 3D para construir infraestructuras; analizar el comportamiento de materiales y herramientas que pudieran ser utilizados en la construcción de asentamientos humanos; probar equipos de diversas tecnologías en entornos de baja gravedad durante largos períodos, además de perfeccionar los métodos de prospección para hallar el agua que está bajo la superficie de la Luna. Se prevé también realizar experimentos biológicos, para complementar los conocimientos actuales del comportamiento del organismo humano en las condiciones extremas que impondría el hábitat lunar.

Las autoridades del gigante asiático han confirmado que la “luna artificial” de Xuzhou estará a disposición de la comunidad científica internacional para el desarrollo de proyectos conjuntos que permitan preparar a la humanidad para vivir fuera de las fronteras terrestres.

¡Y pensar que todo comenzó con una rana levitando!

En el año 2000 el científico ruso Andrew Geim dio a conocer los resultados de un insólito experimento, en el que hacía levitar una rana, creando un fuerte campo magnético con imanes a su alrededor. Esta inusual investigación, que hace más de 20 años le valió a Geim un premio Ig (ignoble) Nobel de Física, ha sido la inspiración para los científicos chinos que han desarrollado la primera “luna artificial” que en breve entrará en funcionamiento.

El programa chino para llegar a la morada de Chang'e … y quedarse

El CLEP, también conocido como Proyecto Chang'e, en alusión a la diosa china que habita en la Luna, se inició en el 2004 para explorar el satélite natural de la Tierra, con fines prospectivos y de explotación de reservas de minerales como el titanio.

Con la puesta en la órbita lunar en 2007 de un artefacto para cartografiar la superficie de este cuerpo celeste, se materializó la primera fase del ambicioso proyecto de exploración chino. En 2019 con el aterrizaje de un rover en la cara más lejana de la Luna, se consolidaba una etapa de exploración robótica. El retorno de 2 kg de muestras de suelo lunar en 2020 a bordo de una nave no tripulada, marcó un hito en la historia de la exploración del espacio, que solo será superado en 2027 cuando mediante la tecnología de impresión 3D, y utilizando recursos presentes en la Luna, se pueda construir la primera estructura.

La CNSA y la agencia Roscosmos de Rusia, fomentan la cooperación internacional para lograr que en la década de 2030 puedan aterrizar nuevamente los humanos en la Luna, y cumplir con el más ambicioso proyecto de una Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS por sus siglas en inglés), tan pronto como el 2035.

De momento tendremos que simular en la Tierra las condiciones que encontraremos en la Luna. Pequeños pasos de un largo camino hasta una nueva casa.