El tiranosaurio rex crecía más lento de lo que creíamos: alcanzaba su madurez a los 40 años
Análisis muestra que el camino hacia la adultez del más popular de los dinosaurios era mucho más largo y lento de lo que los científicos creían.

Al igual que ocurre con los anillos de los árboles, los científicos analizan los anillos de los huesos fosilizados para estimar la edad de los dinosaurios. Utilizando esta técnica, un equipo de investigadores ha reescrito la biografía del depredador más famoso de la historia: tras estudiar las patas del Tyrannosaurus rex, descubrieron que estos animales alcanzaban la madurez entre los 40 y los 45 años, una edad mucho más avanzada de lo que indicaban los estudios previos.
El nuevo análisis, publicado en la revista científica PeerJ, ofrece la imagen más clara hasta la fecha de la evolución del tiranosaurio, desde su etapa juvenil hasta su desarrollo como un gigante de ocho toneladas.
Un crecimiento lento y gradual
Hasta ahora, la comunidad científica estimaba que estos gigantescos carnívoros dejaban de crecer alrededor de los 25 años. Sin embargo, este nuevo estudio revela que el T. rex tardaba cerca de cuatro décadas en alcanzar su tamaño adulto.

“En lugar de alcanzar el tamaño adulto muy rápidamente, como sugerían las curvas de crecimiento anteriores, descubrimos que el tiranosaurio rex en realidad crecía a un ritmo más lento y gradual; de modo que los individuos pasaron más tiempo en lo que se consideraría un tamaño subadulto o casi adulto, en lugar de alcanzarlo en pocos años.
También descubrimos que su crecimiento era increíblemente plástico o flexible”, explicó Holly Woodward, profesora de anatomía de la Universidad Estatal de Oklahoma y líder de la investigación.
De acuerdo con la investigadora, si los anillos de crecimiento óseo están muy separados, significa que hubo un crecimiento significativo de un año a otro; pero si están muy juntos, significa lo contrario.
“En el T. rex, el crecimiento era muy errático, muy irregular. Algunos años crecían mucho, otros muy poco. Esto sugiere que el tiranosaurio rex era flexible en su crecimiento de un año a otro. Si, por ejemplo, no tenía mucho para comer, simplemente no crecía tanto un año. Pero si tenía mucho para comer al año siguiente, crecía mucho”, explicó.
Esta larga fase de desarrollo podría ser la clave de su éxito evolutivo. Jack Horner, investigador de la Universidad Chapman y coautor del estudio, sugiere que “una fase de crecimiento de cuatro décadas podría haber permitido a los tiranosaurios más jóvenes desempeñar diversas funciones ecológicas en sus entornos”. Según el experto, “ese podría ser uno de los factores que les permitieron dominar el final del Cretácico como carnívoros ápice”.
El conjunto de datos más grande de la historia
Para llegar a estas conclusiones, el equipo analizó 17 especímenes que abarcaban desde juveniles tempranos hasta adultos enormes. “Este es el conjunto de datos más grande jamás recopilado sobre el tiranosaurio rex”, afirmó Woodward, lo que otorga a los resultados una solidez inédita.

No obstante, el proceso no fue sencillo. A diferencia de un tocón de árbol, donde todos los anillos son visibles, un corte transversal del hueso de un T. rex suele conservar solo el registro de los últimos 10 a 20 años de vida del animal, ya que el remodelado óseo borra las etapas más tempranas.
Para solucionar este vacío de información, el equipo, que incluyó a Nathan Myhrvold, matemático y paleobiólogo de Intellectual Ventures, desarrolló un nuevo enfoque estadístico. Combinaron los registros de crecimiento de distintos especímenes para reconstruir la trayectoria completa de la especie. “La curva de crecimiento compuesta proporciona una visión mucho más realista de cómo creció el tiranosaurio y de cuánto variaba su tamaño”, aseguró Myhrvold.
Una nueva luz sobre los fósiles
Además de la estadística avanzada, los investigadores utilizaron un examen de cortes de hueso bajo luz polarizada circular y cruzada. Esta técnica reveló anillos de crecimiento ocultos que no se habían contabilizado en estudios anteriores, resolviendo discrepancias de larga data sobre el tamaño de algunos especímenes.

Este hallazgo metodológico podría obligar a reevaluar lo que sabemos sobre otros dinosaurios más allá del T. rex. “Interpretar múltiples marcas de crecimiento con poca separación es complejo. Encontramos evidencia sólida de que los protocolos que se suelen utilizar en los estudios de crecimiento podrían necesitar una revisión”, concluyó Myhrvold.
Referencias de la noticia
Artículo en Peerj. Prolonged growth and extended subadult development in the Tyrannosaurus rex species complex revealed by expanded histological sampling and statistical modeling.
Video. Holly Woodward Ballard. Inside the Life of Tyrannosaurus rex.