Hielo que arde: el combustible del futuro (o la pesadilla climática) que duerme bajo el mar de Chile

Bajo el océano frente a Chile existe un “hielo” que no enfría, sino que puede arder. Son los hidratos de metano: una posible fuente energética, pero también un riesgo climático latente si el calentamiento del mar los desestabiliza.

Ilustración del llamado “hielo que arde”: los hidratos de metano son compuestos cristalinos similares al hielo que encierran gas metano y se forman bajo el fondo marino en condiciones de alta presión y bajas temperaturas.
Ilustración del llamado “hielo que arde”: los hidratos de metano son compuestos cristalinos similares al hielo que encierran gas metano y se forman bajo el fondo marino en condiciones de alta presión y bajas temperaturas.

Durante décadas, la idea de un hielo que puede arder parecía sacada de una novela de ciencia ficción. Sin embargo, bajo el fondo oceánico y en algunas regiones extremadamente frías del planeta existe un material real, abundante y potencialmente decisivo para el futuro energético y climático de la Tierra. Se trata de los hidratos de metano, una forma sólida de gas atrapado dentro de estructuras de hielo.

Estos compuestos, también conocidos como hielo combustible, han captado la atención de científicos, gobiernos y organismos internacionales. La razón es clara: podrían convertirse en una nueva fuente de energía, pero también en una amenaza climática de gran escala si se liberan sin control.

Chile, con su extensa costa, márgenes continentales profundos y alta actividad tectónica, no está fuera del mapa de este fenómeno.Aunque el tema aún es poco conocido fuera del mundo científico, cada vez existen más evidencias de que el llamado hielo que arde duerme bajo los océanos, esperando condiciones que podrían mantenerlo estable… o despertarlo.

¿Qué es el “hielo combustible” y por qué puede arder?

El hielo combustible no es hielo común. Se trata de hidratos de metano, una estructura cristalina en la que las moléculas de agua, sometidas a altas presiones y bajas temperaturas, forman una especie de jaula que encierra gas metano (CH₄).

Mientras se mantienen esas condiciones extremas, el hidrato es estable. Pero cuando la presión disminuye o la temperatura aumenta, la estructura se rompe y el metano se libera. Al ser un gas altamente inflamable, ocurre el fenómeno que sorprende a todos: al acercar una llama, el “hielo” se quema.

Este fragmento fue recuperado durante una expedición a la “Hydrate Ridge”, frente a la costa de Oregón, Estados Unidos. Estos compuestos, formados bajo alta presión y bajas temperaturas, concentran gas metano y son relevantes tanto por su potencial energético como por su impacto climático. Créditos: © dpa Picture-Alliance / MARUM.
Este fragmento fue recuperado durante una expedición a la “Hydrate Ridge”, frente a la costa de Oregón, Estados Unidos. Estos compuestos, formados bajo alta presión y bajas temperaturas, concentran gas metano y son relevantes tanto por su potencial energético como por su impacto climático. Créditos: © dpa Picture-Alliance / MARUM.

Este tipo de depósitos se encuentra principalmente bajo el fondo marino, a cientos o miles de metros de profundidad; en regiones frías con permafrost; y en márgenes continentales activos, como los del océano Pacífico. La magnitud de estos reservorios es enorme: se estima que contienen más carbono que todas las reservas conocidas de petróleo, gas y carbón juntas.

El metano: energía poderosa, pero un gas peligroso

Desde el punto de vista energético, los hidratos de metano resultan tentadores. El metano es un combustible relativamente más limpio que otros fósiles y su abundancia podría asegurar el suministro energético por décadas. Países como Japón, China y Estados Unidos ya han desarrollado proyectos experimentales para estudiar cómo extraerlo de forma controlada desde el fondo marino.

Sin embargo, el problema es climático. El metano es un gas de efecto invernadero extremadamente potente. En un horizonte de 20 años, puede calentar la atmósfera más de 80 veces más que el dióxido de carbono. Por eso, una liberación masiva de este gas tendría consecuencias graves para el clima global.

El metano atrapado bajo el océano representa un riesgo climático latente si las condiciones de estabilidad cambian.

Si los hidratos de metano se desestabilizan de forma amplia —por ejemplo, debido al calentamiento del océano— podrían liberar grandes cantidades de metano a la atmósfera, acelerando el cambio climático en un círculo difícil de detener. En palabras simples: lo que hoy duerme bajo el mar podría despertar con consecuencias globales.

¿Existe “hielo que arde” frente a las costas de Chile?

Chile reúne varias condiciones favorables para la presencia de hidratos de metano. Sus márgenes continentales profundos, la alta actividad sísmica, las corrientes oceánicas frías en sectores del sur y la abundancia de sedimentos ricos en materia orgánica crean un escenario propicio para su formación.

Exploración de filtraciones de metano frente a la costa de Chile durante una expedición científica en 2024, que utilizó tecnología de aguas profundas para estudiar emisiones activas y el fondo marino. Créditos: © Schmidt Ocean Institute / NOAA Ocean Exploration Buque: R/V Falkor (too).
Exploración de filtraciones de metano frente a la costa de Chile durante una expedición científica en 2024, que utilizó tecnología de aguas profundas para estudiar emisiones activas y el fondo marino. Créditos: © Schmidt Ocean Institute / NOAA Ocean Exploration Buque: R/V Falkor (too).

Investigaciones oceanográficas han detectado señales indirectas de metano en el fondo marino frente a las costas chilenas, especialmente en zonas del sur y cercanas a taludes continentales. Además, los terremotos podrían jugar un rol clave, ya que los movimientos sísmicos pueden desestabilizar estos depósitos, facilitando la liberación de gas desde el subsuelo marino.

Aunque estos hidratos aún no se explotan ni se han mapeado completamente, la comunidad científica los observa con atención, sobre todo en un escenario de océanos cada vez más cálidos producto del cambio climático.

¿Combustible del futuro o bomba climática?

Aquí aparece el gran dilema. Para algunos expertos, los hidratos de metano representan una reserva energética estratégica, capaz de sostener la transición mientras se avanza hacia energías renovables. Para otros, son una amenaza latente, un verdadero “gigante dormido” que podría agravar el calentamiento global si se libera sin control.

La ciencia coincide en algo fundamental: extraer hidratos de metano sin un conocimiento profundo sería extremadamente riesgoso. Un error podría provocar deslizamientos submarinos, emisiones masivas de gas o impactos severos en ecosistemas marinos aún poco estudiados.

Por ahora, el “hielo que arde” sigue bajo el mar, silencioso y aparentemente estable. Pero en un planeta que se calienta, incluso lo que parece congelado puede cambiar de estado.

Referencias de la noticia

- El País. Detectadas fugas masivas de metano en la Antártida, una posible bomba para el calentamiento del planeta.

- World Ocean Review. Impactos del cambio climático en los hidratos de metano.

- Gamal Elhag-Idris, enero 2026. Hidratos de metano: el potencial y los riesgos de una frontera energética global.

- NOAA. Explorando filtraciones de metano en aguas profundas a lo largo del margen de Chile.