Las lluvias pueden aumentar el riesgo de incendios forestales meses después: la paradoja que explica la ciencia

Una temporada húmeda puede favorecer el crecimiento de vegetación y aumentar la biomasa disponible. Si después llegan condiciones cálidas y secas, parte de ese verdor puede transformarse en combustible para el fuego.

Los incendios forestales en una temporada cálida y seca pueden depender de una temporada lluviosa anterior.
Los incendios forestales en una temporada cálida y seca pueden depender de una temporada lluviosa anterior.

La lluvia suele asociarse con una disminución del peligro de incendios: humedece los suelos, mantiene la vegetación verde y dificulta que el fuego se propague. Pero ese efecto no siempre se mantiene en el tiempo.

Una temporada especialmente húmeda también puede estimular el crecimiento de pastos y otra vegetación.

Si meses después llegan condiciones muy cálidas y secas, parte de esa biomasa puede perder rápidamente su humedad y convertirse en combustible disponible para el fuego. Ahí aparece una paradoja importante: la misma lluvia que reduce el riesgo en el corto plazo puede contribuir, bajo ciertas condiciones posteriores, a aumentar la cantidad de combustible meses después.

Cuando una temporada húmeda hace crecer más vegetación

La disponibilidad de agua es uno de los factores que limitan el crecimiento de la vegetación en muchas regiones. Cuando una estación resulta especialmente húmeda, pastos, hierbas y otras plantas pueden desarrollarse con mayor rapidez y generar más biomasa de lo habitual.

La vegetación que crece tras una temporada de lluvias abundantes puede convertirse en combustible para los incendios forestales cuando pierde humedad durante los meses cálidos y secos.
La vegetación que crece tras una temporada de lluvias abundantes puede convertirse en combustible para los incendios forestales cuando pierde humedad durante los meses cálidos y secos.

Ese efecto es especialmente importante en los llamados combustibles finos, como pastizales y vegetación herbácea. Crecen rápido cuando hay agua disponible, pero también pueden perder humedad con rapidez cuando cambian las condiciones. Por eso, una temporada lluviosa puede dejar tras de sí una mayor cantidad de material vegetal que, meses después, podría quedar disponible para arder.

Las lluvias pueden reducir el riesgo de incendios a corto plazo, pero también favorecer el crecimiento de vegetación que podría arder durante el verano.

Este mecanismo se ha observado en distintas regiones del mundo y ayuda a entender por qué la relación entre lluvia e incendios no siempre es inmediata. La lluvia puede reducir la inflamabilidad en el presente y, al mismo tiempo, aumentar la cantidad de biomasa que tendrá que atravesar la estación seca posterior. Como el paso del invierno al verano.

El combustible necesita secarse antes de convertirse en peligro

Una mayor cantidad de vegetación no implica automáticamente una temporada con más incendios. Para que esa biomasa se convierta en combustible inflamable, primero tiene que perder una parte importante de su humedad, algo que puede ocurrir durante periodos prolongados de calor, baja humedad y ausencia de precipitaciones.

Más vegetación no significa necesariamente más incendios: el riesgo aumenta cuando el calor, la sequedad y la falta de lluvias reducen su humedad.

Cuando ese cambio ocurre rápidamente después de una fase húmeda, se habla a veces de hydroclimate whiplash: una transición marcada entre condiciones que favorecen el crecimiento vegetal y otras que aceleran su secado. En ese escenario, el paisaje puede pasar de estar verde y húmedo a acumular grandes cantidades de material seco en relativamente poco tiempo.

Aun así, el combustible es solo una pieza del problema. La propagación de un incendio también depende del viento, la temperatura, la humedad del aire, la continuidad de la vegetación y, por supuesto, de que exista una fuente de ignición. Por eso, una temporada lluviosa no determina lo que ocurrirá meses después: simplemente puede modificar una de las condiciones sobre las que actuará el tiempo posterior.

Referencias de la noticia

Swain, D., et al. (2025). Increasing Hydroclimatic Whiplash Can Amplify Wildfire Risk in a Warming Climate.
Keeping, T., et al. (2026). Attribution of the record breaking 2025 European fire season to climate change.