¿Por qué sudamos más cuando hay humedad alta? La ciencia detrás del bochorno
Cuando la humedad ambiental es elevada, el sudor no se evapora correctamente y el cuerpo pierde su principal mecanismo de enfriamiento. Esto genera mayor incomodidad térmica, incluso con temperaturas que no parecen tan altas.

Seguro te ha pasado: no hace tanto calor, pero igual estás empapado en sudor. El aire se siente pesado, pegajoso, y moverte un poco ya es suficiente para sentir que necesitas una ducha.
La clave está en cómo funciona nuestro cuerpo para regular la temperatura. Los seres humanos sudamos para enfriarnos, ya que al evaporarse el sudor desde la piel se libera calor. Es un sistema muy eficiente… siempre y cuando el aire esté lo suficientemente seco como para permitir esa evaporación.
El problema no es el sudor, es que no se evapora
Cuando la humedad relativa es alta, el aire ya está cargado de vapor de agua. En ese escenario, el sudor no logra evaporarse fácilmente, porque el ambiente no puede absorber más humedad. Resultado: el sudor se queda en la piel, no enfría el cuerpo y solo genera esa sensación incómoda de estar “mojado”.

En cambio, en un ambiente seco —como en zonas interiores o desérticas—, el sudor se evapora rápidamente y el cuerpo se enfría con mayor facilidad, incluso con temperaturas altas. Por eso, 30 °C en el desierto pueden sentirse más tolerables que 25 °C en una ciudad costera con alta humedad.
Aquí entra en juego un concepto clave en meteorología: la sensación térmica. Este indicador combina temperatura y humedad para estimar cuánto calor siente realmente el cuerpo humano.
Por ejemplo:
- 28 °C con un 30 % de humedad → se sienten como 27 °C.
- 28 °C con un 80 % de humedad → se pueden sentir como 34 °C.
Es decir, la humedad puede hacer que el cuerpo perciba hasta 6 o 7 grados más de lo que marca el termómetro.
Costa vs. interior: una comparación clásica
Este fenómeno se nota con claridad en Chile durante el verano. En ciudades costeras como Valparaíso, Viña del Mar o La Serena, las temperaturas suelen ser moderadas, pero la alta humedad ambiental genera una sensación persistente de bochorno.

Aunque el termómetro no marque valores extremos, el aire saturado de vapor de agua dificulta la evaporación del sudor, impidiendo que el cuerpo se enfríe de manera eficiente y aumentando la sensación térmica real.
En contraste, en valles interiores como Santiago, Curicó o Chillán, las temperaturas pueden ser más altas, pero el aire es más seco, lo que permite una mejor evaporación del sudor y una percepción de calor más tolerable.
Cuando el cuerpo ya no puede enfriarse bien
El problema de fondo no es solo la incomodidad. Cuando la humedad es muy alta, el cuerpo pierde eficiencia para regular su temperatura, lo que puede aumentar el riesgo de:
- Golpes de calor.
- Deshidratación.
- Mareos.
- Fatiga térmica.
Especialmente en niños, adultos mayores y personas que realizan actividad física al aire libre. En contextos de olas de calor, este efecto se vuelve más peligroso, ya que el cuerpo entra en una especie de “círculo vicioso”: suda, pero no se enfría; sube la temperatura corporal, suda más… y así.
¿Y qué tiene que ver esto con el cambio climático?
Mucho. Los estudios muestran que, además del aumento de las temperaturas, en varias regiones del mundo también se está registrando un incremento en la humedad ambiental, especialmente en zonas costeras.

Esto implica que, a futuro, no solo tendremos veranos más calurosos, sino también más bochornosos, con mayor estrés térmico para la población. Es decir, no es solo que hará más calor, sino que será más difícil de soportar.
Tips para sobrevivir al bochorno
Te dejamos unos tips para días cuando la humedad esté alta, recomendada por expertos:
- Hidratación constante (aunque no tengas sed).
- Ropa ligera y transpirable.
- Evitar actividad física en horas de mayor calor.
- Ventilación cruzada o uso de ventiladores.
- Duchas tibias (no heladas).
Y, por supuesto, estar atentos a los avisos meteorológicos cuando se pronostican altas temperaturas con humedad elevada.
La próxima vez que sientas que el calor “te pega más de lo normal”, recuerda: no es solo el termómetro, es la humedad la que está saboteando el sistema de enfriamiento natural de tu cuerpo. Porque al final, el sudor no es el enemigo… el verdadero villano del verano es el aire saturado de humedad.