El superalimento marino que todos odiaban de niños: el plan para reconciliarte con el cochayuyo

El cochayuyo, alga parda del sur de Chile, deja atrás su fama de “comida difícil” y vuelve a las mesas como un superalimento lleno de sabor, historia y beneficios.

De “plato de pobre” a superalimento del futuro: el cochayuyo vuelve a ocupar el lugar que siempre mereció en la cocina chilena.
De “plato de pobre” a superalimento del futuro: el cochayuyo vuelve a ocupar el lugar que siempre mereció en la cocina chilena.

Cuando en la casa se cocinaba cochayuyo, no hacía falta que nadie avisara. El olor se encargaba de dar la noticia. Era el almuerzo que dividía familias: unos lo masticaban con resignación, otros lo esquivaban a toda costa, aunque eso significara pasar horas frente al plato de comida.

En más de alguna casa, se hacía callar a la protesta con la típica frase: “¡Cómaselo no más, que es sano!”. El cochayuyo era parte del menú chileno, simple y repetido, ese que se preparaba con lo que había y alcanzaba para todos.

A veces aparecía en la sopa, otras con papas o arroz, y también como “mordedor natural” cuando a los niños les salían los dientes. Nadie lo esperaba con entusiasmo, pero todos lo conocían. Lo que nadie imaginó es que, con los años, ese mismo cochayuyo se transformaría en protagonista de la nueva cocina chilena. Hoy tiene nombre propio en menús gourmet, estudios científicos que avalan sus beneficios y un nuevo estatus: de plato humilde a superalimento nacional.

El cochayuyo bajo la lupa: una joya nutricional

El cochayuyo (Durvillaea antarctica), un alga parda del Pacífico chileno, crece adherida a las rocas y resiste el oleaje con una fuerza asombrosa. Pero su verdadera fortaleza está en lo que aporta: altos niveles de hierro, calcio, yodo magnesio, potasio y además de vitaminas A, B12, C y K.

Más que un alga: el cochayuyo es un concentrado natural de minerales y vitaminas que impulsan la salud digestiva y metabólica.
Más que un alga: el cochayuyo es un concentrado natural de minerales y vitaminas que impulsan la salud digestiva y metabólica.

Contiene hasta diez veces más hierro que las lentejas y cuatro veces más calcio que la leche, junto con fibra soluble e insoluble que mejora la digestión y regula el colesterol.

Sus alginatos y fucoidanos, compuestos propios de las algas pardas, tienen efectos antioxidantes, antiinflamatorios y prebióticos.

Con tan solo unas pocas calorías y sin grasas saturadas, el cochayuyo se posiciona como un alimento funcional y completo, ideal para quienes buscan opciones naturales y locales que realmente nutran. Además, al consumirlo se mantiene viva una tradición ancestral del litoral chileno: aprovechar los recursos del mar con respeto y equilibrio.

Alimento sostenible y guardián del ecosistema costero

El cochayuyo forma bosques submarinos que protegen la biodiversidad marina, capturan carbono y oxigenan las aguas costeras. Crece de manera natural sin necesidad de riego, fertilizantes ni suelo agrícola, lo que lo convierte en un alimento regenerativo, con una huella ambiental mínima.

De plato humilde a ingrediente de autor: el cochayuyo gana espacio en la gastronomía chilena contemporánea.
De plato humilde a ingrediente de autor: el cochayuyo gana espacio en la gastronomía chilena contemporánea.

Su recolección sigue siendo artesanal y comunitaria, especialmente en regiones del sur como Los Lagos y Aysén, donde familias enteras lo cosechan a mano y lo secan al Sol, manteniendo viva una práctica sostenible que combina economía local y respeto por el ecosistema. En tiempos de sequías y cambio climático, el cochayuyo se alza como ejemplo de un alimento del futuro, capaz de nutrir sin agotar los recursos naturales.

Cómo prepararlo y reconciliarse con su sabor

Buena parte de su mala fama viene de cómo se preparaba. El cochayuyo no necesita cocerse eternamente ni esconder su sabor: solo hay que remojarlo en agua fría durante unas horas y luego hervirlo entre 5 y 10 minutos para ablandar su textura.

A partir de ahí, todo depende de la creatividad. Su sabor umami y su textura firme combinan bien con ingredientes frescos, ácidos o picantes. Hoy, los cocineros chilenos lo están rescatando con recetas que van desde ensaladas tibias hasta platos gourmet. Y para que te reconcilies con el niño que alguna vez lo esquivó en el plato, te dejamos dos recetas sencillas y sabrosas para redescubrir el cochayuyo en casa.

Ceviche de cochayuyo (versión chilena)

Una versión fresca y colorida del clásico costero, donde el cochayuyo se luce sin perder su esencia.
Una versión fresca y colorida del clásico costero, donde el cochayuyo se luce sin perder su esencia.

Ingredientes:

  • 1 taza de cochayuyo cocido y picado fino
  • ½ cebolla morada
  • ½ pimentón rojo
  • ½ ají verde sin semillas
  • Jugo de 2 limones
  • 1 tomate maduro en cubos (opcional)
  • 1 palta madura (opcional)
  • Cilantro fresco, sal y aceite de oliva

Preparación:

  1. Remoja y hierve el cochayuyo por 10 minutos.
  2. Pícalo fino y mézclalo con las verduras.
  3. Agrega el jugo de limón, el aceite y la sal.
  4. Deja reposar al menos 15 minutos antes de servir.

La palta y el pimentón suavizan su sabor marino y el ají verde le da un toque fresco y picante. Ideal como entrada o acompañamiento de platos fríos.

Pasta salteada con cochayuyo

El limón, el ajo y el merkén equilibran el sabor marino y convierten este plato en una fusión sabrosa.
El limón, el ajo y el merkén equilibran el sabor marino y convierten este plato en una fusión sabrosa.

Ingredientes (2 personas):

  • 180 g de pasta larga (spaghetti o linguine)
  • 1 taza de cochayuyo cocido y cortado en tiras delgadas
  • 2 dientes de ajo picados
  • 1 trozo pequeño de ají rojo o merkén (opcional)
  • ½ cebolla morada en pluma
  • Ralladura y jugo de ½ limón
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • Perejil fresco o ciboulette picado
  • Sal y pimienta al gusto
  • Queso rallado (opcional)

Preparación:

  1. Cocina la pasta al dente en agua con sal.
  2. En una sartén, calienta el aceite de oliva y sofríe la cebolla morada hasta que se ablande.
  3. Agrega el ajo, el cochayuyo y el merkén, y saltea unos minutos.
  4. Incorpora la ralladura y el jugo de limón, mezcla y añade la pasta recién escurrida.
  5. Revuelve para integrar sabores y sirve con perejil fresco y, si quieres, un toque de queso rallado.

El resultado: una pasta liviana, de aroma fresco y sabor marino equilibrado, donde el cochayuyo aporta textura y carácter.