¿Puede una tormenta cambiar el clima? Nuestro experto en clima lo explica
Una tormenta dura apenas unos días en el Pacífico tropical puede desencadenar procesos capaces de influir en el clima durante meses. Así, algunos fenómenos meteorológicos pueden dar el empujón inicial que favorece el desarrollo de El Niño.

Cuando pensamos en el clima, solemos imaginar procesos enormes y lentos: océanos que se calientan o se enfrían, patrones atmosféricos que cambian durante meses o incluso años. En comparación, el tiempo meteorológico —las tormentas, los frentes o los ciclones— parece algo pasajero, de apenas unos días.
Por eso muchas veces se explica cómo el clima influye en el tiempo. Por ejemplo, durante eventos como El Niño, las condiciones del océano Pacífico pueden alterar la trayectoria o la frecuencia de los sistemas frontales y de los ríos atmosféricos en distintas regiones del planeta, incluido Chile.
Pero la relación también puede funcionar al revés. En algunos casos, fenómenos meteorológicos relativamente breves pueden empujar al sistema climático hacia un estado distinto. Y en el océano Pacífico tropical, una tormenta puede ser capaz de dar ese pequeño empujón inicial.
Tiempo y clima: una relación en ambos sentidos
En términos simples, el tiempo describe lo que ocurre en la atmósfera en escalas de días o semanas, mientras que el clima corresponde al comportamiento promedio del sistema durante estaciones, años o décadas. Sin embargo, ambos niveles están profundamente conectados. Cuando cambia el clima, también cambia el tipo de tiempo que observamos.
Pero el sistema climático no es completamente rígido. A veces, eventos meteorológicos intensos o persistentes pueden modificar temporalmente la circulación atmosférica, generando perturbaciones que el océano y la atmósfera amplifican con el tiempo. Es en este punto donde aparece uno de los procesos más interesantes del Pacífico tropical.
El pequeño empujón: cómo una tormenta puede influir en El Niño
En la región ecuatorial del Pacífico, ciertos episodios conocidos como Westerly Wind Burst (ráfagas de viento del oeste, WWB) pueden desempeñar un papel clave en la evolución del sistema océano-atmósfera y en el desarrollo de El Niño.
Los WWB consisten en periodos de varios días en los que los vientos soplan con fuerza desde el oeste a lo largo del ecuador. En ocasiones, estas ráfagas están asociadas a grandes áreas de convección o incluso a ciclones tropicales cercanos al ecuador.
Cuando ocurre un episodio de este tipo, los vientos pueden empujar las aguas cálidas superficiales del Pacífico occidental hacia el este, desencadenando una serie de anomalías que pueden culminar en un evento de El Niño.
If twin tropical cyclones form in the West Pacific in April, 2026 would be in a class with 2015 and 1997 previous super El Niño events.
— Ben Noll (@BenNollWeather) March 27, 2026
In March 2015 (left), Cyclones Pam and Bavi were twins, fueling a major westerly wind burst.
The same thing could happen in 2026 (right). pic.twitter.com/qV3bEqt2GV
El origen de los WWB es diverso. En algunos casos, pueden estar asociados a la formación de ciclones tropicales cerca del ecuador. Cuando un ciclón se desarrolla, su circulación puede reorganizar los vientos en la región ecuatorial.
Si esta configuración se mantiene durante varios días y se combina con áreas extensas de convección tropical, puede producirse un episodio de vientos del oeste lo suficientemente intenso como para empujar aguas cálidas hacia el este y activar las perturbaciones oceánicas que ayudan a reforzar El Niño. Esta interacción es un ejemplo de cómo el tiempo atmosférico modifica el clima.
Pero hay un caso incluso más particular: cuando un par de ciclones se ubican a ambos lados del ecuador. Esto ha ocurrido en el pasado, como en 2015, previo al intenso El Niño de ese año, y provocó un intenso WWB.
Por eso en esta oportunidad nos ponemos otra vez en alerta y expectantes, porque si los pronósticos se cumplen, esto volverá a pasar. Una extraña formación de ciclones favoreciendo un pulso de vientos del oeste que puede desencadenar en un evento de El Niño.
Es importante aclarar que no todas las tormentas ni todos los episodios de vientos del oeste terminan desencadenando un evento de El Niño. El sistema climático depende de muchos factores, y estos procesos funcionan más bien como un empujón inicial dentro de una cadena mucho más compleja.
Referencias para la nota
Liang, Y., Fedorov, A.V. (2021): Linking the Madden–Julian Oscillation, tropical cyclones and westerly wind bursts as part of El Niño development. Climate Dynamics.
Lian, T., Chen, D., Tang, Y., Liu, X., Feng, J., & Zhou, L. (2018). Linkage between westerly wind bursts and tropical cyclones. Geophysical Research Letters
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