Tefra volcánica: la lluvia de partículas que acompaña a las erupciones y puede paralizar ciudades completas
El material que expulsan los volcanes puede destruir cosechas, inutilizar motores y ha llegado a paralizar el espacio aéreo a kilómetros del lugar de erupción.

La tefra volcánica es el material fragmentado que expulsan los volcanes durante una erupción; desde ceniza hasta trozos de piedra pómez de diversos tamaños. En Chile, donde existen cerca de 90 volcanes activos, puede convertirse en un peligro geológico que afecta a ambos lados de la cordillera, siendo incluso capaz de dar la vuelta al mundo.
¿Qué es la tefra y por qué puede recorrer el mundo?
A diferencia de la lava, que es la materia derretida o en fusión que sale del volcán al momento de hacer erupción, la tefra es material sólido que sale proyectado a la atmósfera.

Se produce, sobre todo, durante erupciones explosivas, cuando los gases disueltos en la roca fundida (magma) se expanden y escapan de golpe, o cuando el magma hierve agua y la convierte al instante en vapor. Está compuesta por fragmentos de roca, cristales minerales y vidrio volcánico que se enfrían casi instantáneamente en el aire antes de caer a la superficie.
Dependiendo de su tamaño, la tefra se clasifica en tres categorías: ceniza volcánica (partículas menores a 2 mm), lapilli (de entre 2 y 64 mm) y bombas y bloques volcánicos (más de 64 mm). Por su peso, estas últimas son las que menos se mueven, pero la ceniza puede recorrer miles de kilómetros.

La altura de la columna eruptiva es uno de los factores que determina cuánto puede viajar la ceniza: cuanto más alta, más tiempo permanece el material suspendido en la atmósfera y mayor es la distancia que los vientos pueden arrastrarlo.
La columna eruptiva del volcán Puyehue-Cordón Caulle en 2011, por ejemplo, llegaba a los 10 km de altura. Sus cenizas se desplazaron más de 6.000 km desde la Región de Los Lagos a diferentes zonas del hemisferio sur, causando la cancelación de vuelos en Argentina, Brasil, Uruguay, Australia, y Nueva Zelanda, antes de volver al territorio chileno. Un año antes, el Eyjafjallajökull, en Islandia, había paralizado el tráfico aéreo en Europa durante seis días.
Impactos de la caída de cenizas volcánicas
La lluvia de cenizas tiene impactos en múltiples frentes. A nivel de la población, puede causar problemas respiratorios, oftalmológicos y de la piel, entre otros. Lo mismo ocurre con los animales, a los que también puede afectar su fuente de alimento al asfixiar la vegetación. Contamina reservas de agua, afecta las tierras agrícolas y puede provocar el colapso de techos, sobre todo, si además llueve.

En la aviación obliga a paralizar los vuelos, ya que como la ceniza es dura, abrasiva y su temperatura de fusión es inferior a la que operan los motores modernos, puede provocar desperfectos y la detención de los motores.
En un estudio sobre la dispersión de la tefra desde los volcanes andinos, los investigadores Miguel Ángel Gadea y Alcides Maximiliano Caballero, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) de Paraguay y la Universidad Nacional de Asunción, explican que aunque se le denomina ceniza, esta no se disuelve en el agua como el producto de quemar madera, hojas o papel. Esto significa que, una vez depositada, altera la calidad del agua y las redes de drenaje y se vuelve una carga pesada y difícil de limpiar.
¿Qué hacer ante una caída de ceniza?
Ante una alerta por caída de ceniza volcánica, las autoridades —en Chile, el Sernageomin y el Senapred— activan protocolos de emergencia que incluyen avisos a la población y, en los casos más graves, evacuaciones preventivas.
Sin embargo, en muchas situaciones la ceniza cae en zonas alejadas del volcán donde la erupción apenas es perceptible, y donde también se deben tomar medidas básicas de protección.

Se recomienda el uso de mascarillas de tipo FFP2 o N95, que filtran partículas finas, o una mascarilla quirúrgica húmeda en su defecto. Cubrir los ojos y la piel puede ayudar a protegerlos de irritaciones, además de cerrar puertas y ventanas y sellar las juntas con cinta o toallas húmedas reduce significativamente la entrada de partículas.
Si es posible, cubrir los cultivos con mallas o plásticos protectores. Darle agua limpia al ganado y trasladar a los animales a zonas no afectadas si la acumulación supera unos pocos centímetros.
De ceniza a cemento
La caída de tefra puede tener efectos devastadores tanto para los cultivos como para la cría de animales. La acumulación de cenizas depositadas sobre los campos puede retrasar la producción agrícola y causar una disminución en la vegetación de los bosques. La vegetación no se recupera a corto plazo, ya que la remoción natural por viento y agua puede ocurrir con el paso de los meses y años.
Si las cenizas no son erosionadas, pueden permanecer en el terreno formando gruesas capas durante miles de años. En Paraguay, por ejemplo, existen depósitos antiguos de ceniza volcánica (puzolanas), que son explotados como materia prima para la fabricación de cemento.
Referencia de la noticia
Gadea, M. A., Caballero, A. M.. (2024). Dispersión regional de tefra proveniente de los volcanes andinos y su alcance en Paraguay.