Un tornado, un antiguo estero y un relato mapuche: la historia que une a Calfucurá con Puerto Varas
Un análisis del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia propone mirar el tornado de Puerto Varas desde dos ventanas al mismo tiempo: la meteorología moderna y los relatos ancestrales mapuche. Spoiler: el viento no habla, pero el territorio a veces parece dejar mensajes bastante claros.

Un tornado puede durar apenas unos minutos, pero dejar preguntas que siguen girando mucho después de que el viento se calma. Eso ocurrió en Puerto Varas, donde un fenómeno poco frecuente volvió a poner sobre la mesa no solo la fuerza de la atmósfera, sino también la forma en que las ciudades se relacionan con su propio territorio.
En ese cruce aparecen Calfucurá, Tripayngam, antiguos relatos orales y una pregunta tan simple como potente: ¿puede el viento ayudarnos a recordar lo que el paisaje alguna vez fue?
Cuando el viento también cuenta historias
A simple vista, un tornado es una columna de aire que gira con fuerza, toca tierra y puede causar daños severos en pocos minutos. Pero, ¿qué pasa si, además de medirlo con mapas y reportes técnicos, también lo observamos desde la memoria de los pueblos que habitaron ese territorio mucho antes de las estaciones meteorológicas?
Esa es la invitación del análisis “Calfucurá en Boroa, Tripayngam en Puerto Varas”, publicado por el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2). El texto toma como punto de partida un antiguo relato mapuche recogido por Rodolfo Lenz a fines del siglo XIX, donde aparece Kallfükura —o Calfucurá—, histórico cacique mapuche, enfrentado a una fuerza inesperada: Tripayngam.
En la historia, Tripayngam aparece como un ser asociado al wekufe, una figura perturbadora dentro de la tradición mapuche. Su nombre se vincula con la idea de “salir” o “emerger”, algo así como “el que aparece de improviso”. Y vaya que aparece: tras advertir a Calfucurá, desde un cerro surge un gran remolino o tornado, conocido como füta mewlen, que desordena el campamento, levanta objetos y cambia el curso de la historia.
Puerto Varas y la memoria del territorio
El análisis conecta este relato con un hecho reciente: el tornado que cruzó Puerto Varas el 25 de mayo de 2025. Según la trayectoria reconstruida a partir del informe técnico de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), el fenómeno recorrió cerca de 5,8 kilómetros y dejó daños en viviendas, activando protocolos de emergencia y posteriores planes de reconstrucción.

Lo llamativo es que, de acuerdo con el análisis del CR2, parte de la trayectoria inicial del tornado coincidió con el sector donde habría existido un antiguo estero, posteriormente intervenido, entubado y urbanizado.
Sin embargo, la coincidencia permite abrir otra lectura. Desde una mirada territorial y ancestral, el tornado puede interpretarse como una irrupción que reactiva la memoria del lugar, recordando que modificar cursos de agua, construir sobre ellos o forzar a la naturaleza a “portarse bien” puede traer consecuencias.
Ciencia y saber ancestral: dos lentes para mirar el mismo viento
El concepto clave que propone el análisis es la “geomitología situada”, que indica estudiar cómo los relatos orales pueden conservar memorias de eventos naturales reales, pero sin tratarlos como cuentos menores o simples adornos culturales.
Aquí aparece también la idea ch’ixi, tomada de la socióloga Silvia Rivera Cusicanqui: dos formas de conocimiento pueden convivir sin mezclarse ni anularse. Por un lado, la ciencia explica cómo se forma un tornado. Por otro, los relatos mapuche entregan una lectura ética, territorial y comunitaria del fenómeno.
La gracia está en no hacer competir ambas miradas como si fuera final de campeonato. No se trata de decir que el tornado castigó a Puerto Varas, ni de reemplazar la meteorología por mitología. Se trata de aceptar que un mismo fenómeno puede tener más de una lectura: una física, otra cultural, ambas necesarias para entender mejor cómo habitamos el territorio.
Referencia de la noticia
Rondanelli-Rojas, Roberto. (2026). Análisis CR2 | Calfucurá en Boroa, Tripayngam en Puerto Varas.