Una anémona invasora se expande en los fiordos de Aysén

El hallazgo se produjo durante una expedición científica en el fiordo de Melimoyu y preocupa por el posible impacto en ecosistemas marinos prístinos del sur de Chile.

En menos de un año, la especie pasó de aparecer de forma aislada a colonizar casi todos los sitios monitoreados en la bahía de Melimoyu. Créditos de la imagen: Biología UC y Filantropía Cortes Solari.
En menos de un año, la especie pasó de aparecer de forma aislada a colonizar casi todos los sitios monitoreados en la bahía de Melimoyu. Créditos de la imagen: Biología UC y Filantropía Cortes Solari.

El fiordo de Melimoyu, en la Región de Aysén, es uno de esos lugares donde la naturaleza aún se impone en estado puro.

Sus aguas frías y profundas han sido el refugio de comunidades bentónicas milenarias, un mundo submarino de corales de aguas frías e invertebrados que pocos ojos humanos han logrado observar. Pero algo está cambiando en el lecho marino, y no es para bien.

Durante una expedición científica, investigadores detectaron la expansión de una anémona invasora que ahora aparece en gran parte de las zonas estudiadas del fondo marino. El hallazgo preocupa porque estos ecosistemas albergan comunidades muy sensibles y poco estudiadas.

Un avance que no da tregua

La diferencia entre los monitoreos de 2024 y los de este año es tan clara como alarmante. El académico de la Facultad de Ciencias Biológicas UC y director de la expedición, Alejandro Pérez Matus, explica que la distribución de la anémona ya no es fragmentada.

“En esta segunda campaña vemos que su presencia ya no es puntual: aparece en prácticamente casi todos los sitios muestreados en el fondo marino somero”.

Y no solo eso. El investigador detalla que la especie se concentra principalmente en zonas de hasta 20 metros de profundidad.

Ese dato, lejos de ser un detalle técnico, abre una caja de preguntas: ¿qué condiciones ambientales del fiordo están favoreciendo esta colonización? ¿Por qué las zonas superficiales se han vuelto un territorio tan fértil para esta especie que no debería estar ahí?

Por qué importa una “alfombra” de anémonas

Para quienes nunca han buceado en la Patagonia, la escena puede sonar inofensiva. Pero en el fondo marino, cada espacio es un recurso disputado.

Para entender por qué esto importa, hay que mirar lo que existe en el fondo marino patagónico. Allí viven comunidades bentónicas: corales de aguas frías, esponjas, estrellas de mar, crustáceos y muchos organismos que forman verdaderos “bosques submarinos”.

Estos ecosistemas cumplen funciones clave, como refugio de especies, captura de carbono y mantenimiento de la biodiversidad marina.

La especie Metridium senile se concentra principalmente en zonas de hasta 20 metros de profundidad, lo que abre nuevas preguntas científicas sobre qué condiciones ambientales del fiordo estarían favoreciendo su expansión. Créditos de la imagen: Biología UC y Filantropía Cortes Solari.
La especie Metridium senile se concentra principalmente en zonas de hasta 20 metros de profundidad, lo que abre nuevas preguntas científicas sobre qué condiciones ambientales del fiordo estarían favoreciendo su expansión. Créditos de la imagen: Biología UC y Filantropía Cortes Solari.

El problema de una especie invasora no es solo que aparezca, sino que puede ocupar espacio, competir por alimento y modificar el hábitat. En el fondo marino, donde muchos organismos viven fijos a las rocas o al sedimento, el espacio lo es todo.

Si una especie comienza a cubrir superficies rápidamente, otras simplemente se quedan sin lugar donde vivir.

Tecnología y ciencia para descifrar el fondo del mar

Frente a este escenario, el trabajo en la bahía de Melimoyu adquiere una relevancia estratégica.

Durante la expedición, los investigadores no se limitaron a bucear y contar anémonas. Utilizaron un arsenal tecnológico que incluyó censos visuales, cámaras submarinas remotas, sensores ambientales y estructuras de monitoreo especializadas.

Cada dato recogido es una pieza para entender dónde está la “invasora” y qué está pasando en el ecosistema que la recibe.

Los resultados de este estudio permitirán seguir profundizando el conocimiento sobre los ecosistemas marinos de la Patagonia Norte y, lo más importante, apoyar futuras decisiones de conservación en una zona que sigue siendo una de las menos exploradas del océano chileno.

La expansión de una anémona en un fiordo patagónico puede parecer un detalle pequeño, pero para los científicos es una señal que merece atención. Porque los ecosistemas no cambian de un día para otro: cambian lentamente, especie por especie, roca por roca, fondo marino por fondo marino.

Referencias de la noticia

Biología UC. (2026). Expedición en la bahía de Melimoyu: investigadores detectan expansión de anémona invasora. Comunicado publicado en la web de la institución.