Del Anfiteatro a la Gran Duna: Conoce los secretos mejor guardados del Valle de la Luna
El Valle de la Luna es un lugar conocido por su extrema aridez y paisajes desérticos, los cuales albergan diferentes formaciones. Aquí te contamos sobre algunas de las más llamativas que no pueden faltar en tu visita.

¿Te imaginas un lugar tan árido que es común que pasen varios años consecutivos sin que caiga una sola gota de agua? Así es en algunos sectores del Valle de la Luna, uno de los atractivos más famosos y sorprendentes del Desierto de Atacama.
Este santuario forma parte de la Cordillera de la Sal, una cadena montañosa de unos 100 kilómetros de largo que se caracteriza por sus formaciones geológicas de sal y arcilla, las cuales dan lugar a llamativos paisajes que parecen sacados de otro planeta.
Se encuentra a solo 13 km del pueblo de San Pedro de Atacama, por lo que es muy fácil visitarlo desde allí, ya sea en vehículo particular, tour organizado o en bicicleta. A continuación, te contamos sobre algunos de los principales atractivos que puedes conocer en este místico lugar.
El Anfiteatro
Una de las estructuras más impresionantes del Valle de la Luna es el Anfiteatro. Se trata de una formación de roca, arcilla y sal que alcanza los 40 metros de altura y se encuentra en la parte central del santuario.

Llama la atención por su gran tamaño y sus curvas casi perfectas que recuerdan a un antiguo teatro romano. No es posible subir a esta formación, pero se puede apreciar muy bien desde un mirador a poca distancia.
Las Tres Marías
Las Tres Marías, también conocidas como Los Tres Penitentes, es una estructura icónica del Valle de la Luna que se originó gracias a la erosión sufrida por las rocas a lo largo de cerca de un millón de años.

Este es uno de los lugares más fotografiados del santuario, destacando porque la forma de las rocas se asemeja a la silueta de tres mujeres rezando. De ahí su nombre. Lamentablemente, el año 2006 una de ellas fue destruida parcialmente, por lo que en la actualidad solo se pueden ver dos de estas formaciones.
A un costado de ellas hay otra silueta muy llamativa, la cual muchos comparan con la cabeza de un dinosaurio. En la actualidad, las Tres Marías están protegidas por un cerco de seguridad que permite verlas a escasa distancia.
La Gran Duna
Una parada imperdible en el Valle de la Luna es la Gran Duna, también llamada Duna Mayor. Esta enorme montaña de arena es una de las principales postales del santuario y da cuenta de la acción constante del viento en la zona.

Se ha originado gracias al depósito de sedimentos durante miles de años contra una barrera natural de la Cordillera de la Sal. Cerca de esta impresionante estructura hay un sendero que permite contemplarla desde cerca y llegar hasta un mirador desde donde se puede apreciar su magnitud.
Mirador de Kari
Para finalizar, tenemos al icónico mirador de Kari, el lugar en donde suelen terminar los tours que llevan a conocer el Valle de la Luna. Este es el punto predilecto para ver el atardecer, ya que desde allí se tienen espectaculares vistas panorámicas que permiten apreciar cómo el paisaje cambia de color a medida que el sol se oculta en el horizonte.

Está situado en una meseta rocosa de la Cordillera de la Sal y uno de sus puntos más llamativos es la Piedra del Coyote. Esta formación lleva este nombre porque sobresale del precipicio, recordando los escenarios de los famosos dibujos animados de Warner Bros.
El Valle de la Luna es un lugar que no deja indiferente a quienes lo conocen. Una visita al atardecer es la forma ideal de empezar un viaje a San Pedro de Atacama, un destino que cuenta con un gran número de atractivos por descubrir.