La Niña se debilita según CPC/NOAA e IRI: lluvias irregulares y períodos secos podrían pesar sobre el resto del verano
El pronóstico del CPC/NOAA e IRI indica un fenómeno de La Niña débil a corto plazo y una mayor probabilidad de neutralidad a principios de 2026. El riesgo reside en la irregularidad de las lluvias. Vea cómo tomar decisiones sobre la soja, el maíz de segunda cosecha y los pastos.

En verano, la pregunta que más se plantea tanto en el campo como en la ciudad es sencilla: "¿Va a llover o no?". Pero cuando La Niña se debilita, la respuesta rara vez llega en línea recta. En lugar de un patrón "perfecto", aumenta la probabilidad de lluvias irregulares: las que caen con fuerza en un barrio y escasean en otro, que solucionan el problema del polvo durante una tarde, pero no renuevan el suelo durante semanas.
Las últimas actualizaciones del Centro de Predicciones Climáticas (CPC/NOAA) e IRI Climate and Society indican un La Niña débil en el corto plazo y, al mismo tiempo, una mayor probabilidad de transición a condiciones neutrales a principios de 2026.

En términos prácticos, esto coloca al productor en un escenario donde la palabra clave no es “sequía” o “inundación”, sino incertidumbre, justo cuando el calendario de decisiones se aprieta para la soja, el maíz de segunda y las pasturas.
¿Qué significa "La Niña perdiendo fuerza" en el pronóstico?
La Niña es la fase fría del Pacífico ecuatorial y suele alterar la circulación atmosférica, influyendo en las precipitaciones y la temperatura en diversas regiones. Cuando se debilita, no significa automáticamente que el clima se tranquilice; significa que el océano y la atmósfera empiezan a mostrar una menor intensidad de un patrón dominante, lo que abre el camino a una mayor variabilidad.

El CPC resumió esta lectura objetivamente: se prevé un fenómeno de La Niña durante uno o dos meses más, pero la transición a un estado neutral respecto al ENSO es más probable entre enero y marzo de 2026, probabilidad destacada en los materiales de la organización.
El IRI, a su vez, también apunta a un fenómeno de La Niña a corto plazo y a una transición gradual hacia la neutralidad a partir del trimestre enero-marzo, cuando la categoría neutral empieza a cobrar importancia en los escenarios.
Por qué las lluvias irregulares son más aterradoras que la "poca lluvia"
En el campo, lo que a menudo reduce la productividad no es el total del mes, sino la distribución: una sequía durante la floración tiene más peso que una semana de lluvias torrenciales fuera de temporada.
Las lluvias torrenciales también conllevan una paradoja: pueden aliviar el calor durante unas horas, pero si caen en ráfagas y en un volumen concentrado, aumentan la erosión, dificultan la aplicación y perturban la cosecha y la logística.

Aquí es donde entra en juego la palabra que aparece en casi todos los informes estacionales: probabilidad. No promete lo que ocurrirá en cada municipio; indica dónde se inclina más la apuesta. La interpretación práctica para el productor es considerar el pronóstico como una estrategia de gestión de riesgos: ajustar la ventana, reservar un margen de seguridad e intensificar el seguimiento precisamente durante las fases críticas del ciclo.
Decisión en agricultura: soja, maíz de segunda cosecha y pasturas.
Cuando el escenario es menos predecible y más volátil, conviene trabajar con tres opciones de decisión, considerando los cambios en el campo y en el flujo de caja. El objetivo no es predecir el tiempo, sino tener un plan para las tres versiones más probables del verano.
- Si hay menos lluvia (períodos secos más largos): en soja, priorizar el manejo del suelo que retenga la humedad y evitar las operaciones durante los períodos de máximo estrés; en el segundo cultivo, ser conservador con respecto a la ventana de siembra y la densidad de población; en pasturas, anticipar las estrategias de suministro (sombra, agua, suplementación y ajuste de la tasa de carga).
- Si llueve en chubascos (con variación local significativa): en soja, controlar diligentemente las enfermedades y las ventanas de aplicación; en soja de segunda cosecha, planificar la siembra y la fertilización para evitar "perder el tiempo" entre lluvias; en pasturas, prestar atención al anegamiento localizado y al pisoteo.
- Si hay lluvias excesivas (secuencias húmedas): en soja, el foco se desplaza a la presión de enfermedades y calidad operacional; en segunda cosecha, riesgo de retrasos y saturación de suelos; en pasturas, mayor riesgo de barro y disminución del desempeño animal.
En último término, el mensaje de la transición a la neutralidad es pragmático: el productor gana poco cuando "espera que el tiempo decida" y gana más cuando decide a pesar del tiempo, utilizando las previsiones como brújula y el seguimiento local como volante.
Referencia de la noticia
ENSO: Evolución reciente, estado actual y predicciones. 29 de diciembre de 2025. Centro de Predicciones Climáticas / NCEP.