Lluvias en Santiago: superávit de precipitación se extenderá, al menos, hasta el comienzos del otoño 2026

Enero se destacó por los intensos chubascos que dejaron los eventos de baja segregada que cruzaron por la zona central del país. El mes más seco del año en Santiago dejó a todos sorprendidos.

Un saldo positivo rindieron las lluvias, que las bajas segregadas aportaron a la capital de Chile, durante el primer mes del 2026.
Un saldo positivo rindieron las lluvias, que las bajas segregadas aportaron a la capital de Chile, durante el primer mes del 2026.

La lluvia en verano no es frecuente sobre la capital de Chile. Aunque de vez en cuando una baja segregada aporta chubascos —con posibilidad de tormentas eléctricas y granizadas— o desde la cordillera se extienden nubes que dejan caer algunos goterones en sectores de precordillera y valle, el tener lluvias abundantes o violentas no es algo recurrente.

En este enero recién pasado se superaron los montos normales de precipitación en tres de las estaciones más tradicionales de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) en la capital: aeropuerto de Pudahuel, Quinta Normal y aeródromo de Tobalaba.

El mes más seco del año —según los promedios climáticos que consideran el comportamiento de las lluvias entre los años de 1991 y 2020— acumuló un volumen considerable de lluvias en la Región Metropolitana, dejando un superávit que se extenderá por varios meses.

Dado que las lluvias más abundantes tienen a caer en los meses de otoño e invierno —y no así en verano en la zona central de Chile donde se ubica la capital de Chile—, el valor normal puede igualarse o incluso superarse con alguna lluvia más o menos abundante. Sin embargo, durante el mes de enero de 2026, el cielo dejó una buena cantidad de agua en la reserva.

Santiago tendrá superávit de precipitaciones al menos hasta el comienzo del otoño

El déficit o superávit de precipitaciones se vincula directamente a la cantidad de agua que precipita en una determinada estación meteorológica. Y este factor se analiza con relación a la suma (lluvia acumulada) de las precipitaciones mes a mes, o incluso día a día caso fuera necesario.

El acumulado de lluvias durante enero de 2026 le rendirá algunos meses de superávit de lluvias a la Región Metropolitana.
El acumulado de lluvias durante enero de 2026 le rendirá algunos meses de superávit de lluvias a la Región Metropolitana.

Caso no precipite ni una gota más de agua en los próximos dos meses, las estaciones sobre la Región Metropolitana aún presentarían superávit de precipitaciones. Así, la cantidad de agua acumulada daría para mantener los números en azul por un par de meses, todo gracias al paso de unas bajas segregada sobre la zona central del país.

Sin embargo, esta situación de lluvias sobre el promedio podría extenderse aún más en el tiempo, dado que no es posible descartar completamente el paso de nuevas bajas segregadas a Chile continental, por lo que durante el mes de febrero e incluso marzo podrían sumarse algunos milímetros más.

Además, durante el comienzo del otoño —estación que para los meteorólogos comienza el 01 de marzo— también podríamos recibir precipitaciones de origen frontal, caso algún frente frío decida encaminarse hacia la capital.

Así es que, este superávit podría prolongarse un poco más, aunque ya en abril y mayo, el crecimiento de las lluvias normales acumuladas termina siendo muy agudo.

¿Cuál es la tendencia que entregan los modelos para las lluvias del próximo trimestre?

El pronóstico de tendencia climática para el actual trimestre indica que las precipitaciones se mantendrán dentro del rango normal, según los últimos datos disponibles de los modelos del Centro Europeo de Pronóstico de Mediano Plazo (ECMWF).

Lluvias dentro de lo normal en la Región Metropolitana son esperadas, según los datos del modelo del ECMWF.
Lluvias dentro de lo normal en la Región Metropolitana son esperadas, según los datos del modelo del ECMWF.

Esto nos da una leve esperanza ante la posibilidad de una temporada de lluvias dentro de lo normal o incluso levemente más abundantes, sobre todo cuando colocamos en la balanza la probabilidad de la llegada de El Niño en los meses de invierno.