CIIFEN advierte: La Niña se debilita y el clima de Sudamérica entra en una fase de transición clave este 2026
El CIIFEN advierte que La Niña se debilita progresivamente, dando paso a una fase de transición climática durante 2026. Este escenario podría modificar patrones de lluvia, temperaturas y eventos extremos en gran parte de Sudamérica.

El clima en América Latina está cambiando de ritmo. Según el boletín climático de enero de 2026 del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), el evento de La Niña que marcó los últimos meses comienza a debilitarse, dando paso a un escenario de condiciones neutras del fenómeno ENOS durante el primer trimestre del año.
Este cambio no es menor. El sistema océano-atmósfera del Pacífico tropical funciona como un verdadero director de orquesta del clima, capaz de coordinar lluvias, sequías, olas de calor y descensos de temperatura en gran parte del planeta. Y cuando ese director cambia de batuta, los efectos se sienten desde Centroamérica hasta la Patagonia.
El Pacífico comienza a normalizarse
Durante diciembre de 2025, el Pacífico ecuatorial presentó condiciones de La Niña débil, con temperaturas superficiales del mar (TSM) más frías de lo normal, especialmente en el Pacífico Central y Oriental.
Sin embargo, el boletín de CIIFEN destaca una señal clave: anomalías cálidas bajo la superficie comenzaron a avanzar desde el Pacífico occidental hacia el centro, debilitando progresivamente el enfriamiento superficial.
En simple, el océano empezó a recargar calor bajo el agua, una señal clásica de transición. A esto se sumó el debilitamiento de los vientos alisios y un Índice de Oscilación del Sur (IOS) que, aunque fluctuante, mostró valores cercanos al rango neutral durante parte del mes.
De La Niña a condiciones neutras: ¿qué significa?
El pronóstico de CIIFEN es claro: existe cerca de un 90 % de probabilidad de que el sistema ENOS transite hacia condiciones neutras entre febrero y abril de 2026, con alta probabilidad de mantenerse así al menos hasta mayo.
Las condiciones neutras no significan “ausencia de clima extremo”, sino un escenario donde otros factores regionales ganan protagonismo. En este contexto, sistemas como bajas segregadas, ondas atmosféricas y bloqueos de altas presiones pueden generar eventos intensos, incluso sin un Niño o una Niña activos.
Temperaturas: calor que no se va del todo
Para el trimestre febrero–abril de 2026, los modelos climáticos analizados por CIIFEN (NMME y ECMWF) proyectan temperaturas cercanas a lo normal en el oeste de Sudamérica, pero con valores hasta 2 °C por sobre lo normal en el este y sur del continente.

Esto incluye sectores de Brasil, Argentina y el centro-sur de Chile, donde el calor podría seguir siendo un actor relevante durante el cierre del verano y el inicio del otoño meteorológico. En otras palabras, La Niña se debilita, pero el calor no desaparece de inmediato.
Lluvias desordenadas y contrastes regionales
Uno de los puntos más relevantes del boletín es el pronóstico de precipitaciones, que anticipa un escenario muy contrastado en gran parte de América Latina durante los próximos meses. Este patrón refleja una distribución desigual de las lluvias, con regiones que recibirán aportes importantes de agua y otras donde el déficit seguirá marcando la pauta.

Según el análisis, se esperan precipitaciones por sobre lo normal en el sur de Venezuela, Colombia, los Andes y la Amazonía de Ecuador, además de la selva norte de Perú. Estas zonas podrían enfrentar episodios de lluvias persistentes o intensas, con impactos en ríos, suelos saturados y riesgos asociados como crecidas o deslizamientos.
En contraste, el pronóstico indica lluvias bajo lo normal en la costa de Ecuador, sectores de Perú, gran parte de Bolivia, el noreste de Brasil y amplias zonas de Argentina. En estas regiones, la falta de precipitaciones podría profundizar condiciones secas, afectando la agricultura, los recursos hídricos y elevando el riesgo de incendios forestales.
Este fuerte contraste es característico de fases neutras del ENOS, donde el clima se vuelve menos sincronizado a escala continental. Los extremos no desaparecen, pero se redistribuyen de forma irregular, haciendo que los impactos locales dependan cada vez más de factores regionales y de sistemas atmosféricos de menor escala.
¿Por qué importa este cambio?
El boletín de CIIFEN no es solo una fotografía del clima, sino una herramienta clave para la toma de decisiones. Agricultores, autoridades, planificadores urbanos y sistemas de emergencia dependen de estas señales para anticipar riesgos, desde inundaciones repentinas hasta sequías prolongadas.
Además, en un contexto de calentamiento global, las fases neutras ya no son necesariamente “tranquilas”. Al contrario, pueden convertirse en escenarios fértiles para eventos extremos localizados, difíciles de anticipar si no se monitorean de cerca.
Como advierte el CIIFEN, este período exigirá un seguimiento constante, ya que cuando el gran motor del clima pierde protagonismo, otros sistemas atmosféricos toman el control y pueden generar sorpresas en el tiempo.