Durante el viernes 30, Chile fue uno de los países con mayor cantidad de rayos a nivel mundial

Las tormentas eléctricas son un fenómeno poco común en la climatología chilena. Y es aún menos común que una tormenta sea tan intensa como para entrar entre las más intensas del mundo durante un día.

Imagen de vapor de agua del satélite GOES-19. Muestra la presencia de la circulación asociada a la baja segregada.
Imagen de vapor de agua del satélite GOES-19. Muestra la presencia de la circulación asociada a la baja segregada.

Durante los últimos días, una baja segregada ha provocado una serie de alteraciones del tiempo atmosférico poco comunes para el verano del centro y el sur de Chile. Inundaciones repentinas, granizos de gran tamaño, lluvias intensas y, por supuesto, tormentas eléctricas.

El viernes (30), una fuerte tormenta eléctrica se desató en el sur de Chile. La región del Biobío fue testigo de una tormenta eléctrica muy intensa, con un número extraordinario de rayos que cayeron a tierra. Como resultado de ello, se provocaron algunos incendios naturales, entre otras afectaciones.

Contando rayos

Observar rayos de forma instrumental no es sencillo. Es un fenómeno que ocurre en fracciones de segundo (un rayo puede desplazarse hasta 100.000 km/s, un tercio de la velocidad de la luz) y, por lo mismo, medirlo es una tarea muy difícil.

Existen diferentes técnicas de medición de rayos; una de ellas es la medición satelital. Específicamente, el sensor Geostationary Lightning Mapper (GLM) a bordo de los satélites GOES, que actúa como una cámara de alta velocidad que detecta, en tiempo real, la radiación óptica emitida por los rayos desde el espacio.

Es capaz de detectar rayos nube a nube y rayos nube a tierra. El sensor captura unos 500 fotogramas por segundo y permite diferenciar los destellos de otros brillos o de la luz solar.

Número de destellos detectados por GLM a las 09 y 11 hora local del día 30 de enero. Fuente: NOAA/NESDIS/STAR.
Número de destellos detectados por GLM a las 09 y 11 hora local del día 30 de enero. Fuente: NOAA/NESDIS/STAR.

Otra técnica utilizada es la detección de rayos mediante antenas ubicadas en el suelo. La Red Mundial de Localización de Relámpagos (WWLLN, por sus siglas en inglés) funciona detectando la radiación electromagnética de muy baja frecuencia emitida por los rayos a escala global.

Utiliza una red de antenas terrestres que detectan estas señales en tiempo real para localizar descargas eléctricas en cualquier lugar de la Tierra. Los rayos emiten energía en frecuencias muy bajas (VLF); esta señal viaja largas distancias, permitiendo que sensores distantes detecten el mismo rayo.

La tormenta del viernes 30 de enero

El viernes (30), la tormenta se desató en la región del Biobío. Desde temprano en la mañana se detectó una gran cantidad de rayos. El sensor GLM, a las 09:00 horas, detectaba núcleos de concentración de rayos con más de 50 o 100 destellos cada 5 segundos.

Dando cuenta de la presencia de núcleos de tormenta típicos de las nubes tipo cumulonimbus. Con el correr de las horas, la tormenta se mantuvo intensa, pero desplazándose hacia el sureste. Afectando en su paso a la región de La Araucanía.

Una consecuencia de esta fuerte actividad eléctrica es que, durante aquel día, esa región del mundo (entre el Biobío y la Araucanía) fue una de las zonas con mayor concentración de rayos. Así lo muestra la concentración diaria de rayos medidos por la WWLLN.

Número de destellos (rayos) observados durante el día 30 de enero en la red WWLLN (en destellos por grado de latitud-longitud). Fuente: WWLLN.
Número de destellos (rayos) observados durante el día 30 de enero en la red WWLLN (en destellos por grado de latitud-longitud). Fuente: WWLLN.

Durante esta época del año es normal observar una baja actividad de rayos en el hemisferio norte, salvo algunas excepciones. En el hemisferio sur, la mayor actividad se encuentra en la franja ecuatorial y subecuatorial, hasta aproximadamente 25-30° S.

Por eso se destaca la alta concentración de rayos en el sur de Chile. Según el WWLLN, se detectaron más de 2.000 destellos entre el Biobío y La Araucanía el día 30, siendo uno de los lugares del hemisferio sur –y del mundo– con la mayor cantidad de rayos.

Durante el sábado (31), la actividad se trasladó a la zona central, afectando principalmente a la Región Metropolitana. En una demostración de que, si bien estos fenómenos son poco comunes, no se pueden descartar.