El renacer de Aculeo: cómo la ley protege la frágil recuperación de la laguna que se secó
Tras secarse por completo en 2018, la Laguna de Aculeo fue declarada Humedal Urbano, una medida que busca dar estabilidad hídrica a un ecosistema marcado por la sequía.

Hace siete años, el mapa de la Región Metropolitana cambió. Donde los mapas y los recuerdos marcaban un cuerpo de agua, apareció un nuevo desierto. La Laguna de Aculeo, un nombre casi mítico para generaciones de santiaguinos que la visitaban, se evaporó por completo en 2018. El lecho de tierra agrietada se convirtió en la postal más dolorosa y clara de la megasequía.
Hoy, la imagen es distinta. El agua ha regresado, tímidamente, en un proceso lento que depende de lluvias caprichosas. El peligro, sin embargo, sigue latente. ¿Qué impide que, ante una nueva racha de escasez, la laguna desaparezca otra vez? La respuesta acaba de tomar forma de ley.
El escudo invisible: qué significa ser un humedal urbano
La declaración de Humedal Urbano, amparada en la Ley 21.202, actúa como una especie de “seguro de vida” para este ecosistema.
Estas zonas cumplen un rol fundamental, ya que actúan como esponjas. Cuando llueve, absorben y almacenan el agua; cuando el clima se vuelve más seco, la liberan lentamente.
En un comunicado del MMA, explican que esta figura legal permite ordenar el territorio y establecer reglas claras para proteger el régimen hidrológico del humedal, tanto superficial como subterráneo.
Lecciones de una crisis anunciada
Durante años, se repitió que la laguna se secó por falta de lluvias. Es cierto, pero es solo una parte de la historia.
Investigaciones como la de la hidróloga Pilar Barría entregaron la ecuación completa: entre 2010 y 2018, las precipitaciones cayeron un 38%. Pero a ese déficit natural se le sumó un uso del agua que no se ajustó a la nueva realidad.

La declaratoria de humedal urbano viene a instalar un “presupuesto” claro. Busca equilibrar la ecuación para que el consumo humano, la agricultura local y la vida silvestre puedan coexistir sin terminar con el “capital inicial”.
La historia de Aculeo no es un caso aislado, es un ejemplo potente de una política pública en marcha. Desde que entró en vigencia la Ley de Humedales Urbanos, más de 17 mil hectáreas de estos ecosistemas a lo largo de Chile han sido protegidas. Aculeo es el humedal urbano número 141 del país.
La vida que regresa con el agua
Cuando el agua se fue, también lo hicieron muchas especies. Con su retorno parcial, la vida comenzó a reaparecer.
La flora también es protagonista. Especies nativas como el belloto del norte (Beilschmiedia miersii) y el lingue (Persea lingue) encuentran en este entorno condiciones esenciales para sobrevivir.
La iniciativa dialoga con recomendaciones de organismos internacionales como la ONU y la Convención Ramsar sobre Humedales, que destacan estos ecosistemas como aliados clave frente a la escasez hídrica y los eventos climáticos extremos.
Aculeo se secó una vez y dejó la lección a la vista. La protección del humedal no borra esa historia, pero instala algo distinto: reglas claras para que el agua que regresó tenga futuro.
Referencias de la noticia
MMA. (2025). Más seguridad hídrica para Paine: Laguna de Aculeo es declarada como Humedal Urbano. Comunicado publicado en el sitio web de la institución.