Se descubre origen de unas misteriosas esferas gigantes en el mar

Desde 1985, los buzos se han encontrado con centenares de enormes esferas gelatinosas que no tenían explicación. Un examen de ADN fue la respuesta a este misterio.

calamar, esferas, noruega
La gran masa de huevos puede medir hasta un metro de diámetro.

Desde hace más de 30 años, unos buzos que exploraban la costa de Noruega se encontraron con unos extraños objetos que flotaban entre la superficie y el fondo del mar. Según los testigos, eran enormes esperas de textura gelatinosa, cada una medía entre 60 centímetros y un metro de diámetro, eran más o menos transparentes y con una raya oscura atravesando su centro, pero nadie conocía su origen...hasta ahora.

Con los años, los avistamientos de estos objetos se volvieron recurrentes, con más de 100 reportes entre el Mediterráneo, el Atlántico y las costas de Noruega. Luego de años de especulación, algunos científicos pensaron que podría tratarse de huevos de Ommastrephidae, unos calamares muy populares con capacidad de deslizarse fuera del agua. Estas ideas marcaron un camino, y gracias a la colaboración de la ciencia ciudadana y a las muestras de ADN, el misterio fue resuelto.

Finalmente se trata de sacos que contienen cientos de miles de huevos de otra especie de molusco marino, llamado Illex coindetii y conocido popularmente como pota, lula o calamar dientuso. La especie se conoce desde hace más de 180 años y está presente en todo el Mediterráneo y a ambos lados del Atlántico, si bien nunca se habían identificado estos sacos de huevos en la naturaleza.

Son cefalópodos de diez tentáculos de comportamiento carnívoro y muy voraces. Además tienen un crecimiento muy acelerado pues generalmente viven un año y mueren después de desovar. La hembra coloca sus huevos en esta masa gelatinosa que le permite a los huevos y embriones mantenerse a flote en las profundidades y a salvo de la mayoría de los depredadores.

En cuanto a la peculiar y oscura banda que atraviesa a estas esferas, los investigadores sospechan que se trata de un río de tinta que expulsan las hembras al fertilizar los óvulos. “La intensidad de la tinta de las esferas puede señalar el grado de madurez de los embriones”, afirman los investigadores. “Las que tienen una raya más marcada u oscura serían las que se crearon más recientemente. Luego de un tiempo, cuando los huevos comienzan a desarrollarse, toda la esfera, incluida la veta, comenzará a desintegrarse”. Además, el equipo apunta a que también podría ser una especie de mecanismo de camuflaje destinado a imitar a los peces grandes y así ahuyentar a posibles depredadores.

Ciencia ciudadana

Los científicos y los ciudadanos testigos de estos objetos trabajaron en equipo para resolver el misterio. Halldis Ringvold, gerenta de la organización de zoología marina Sea Snack Norway, lanzó una campaña de ciencia ciudadana para alentar a los buzos a recolectar pequeñas muestras de tejido de cualquier esfera que encontraran en las aguas cerca de Noruega.

En 2019, los buzos escucharon el llamado y le enviaron muestras de tejido de cuatro esferas distintas. Las recolectaron en pequeñas botellas de plástico y almacenaron en frigoríficos domésticos siguiendo las especificaciones del comunicado. La prueba de ADN realizada a esas muestras determinó que todas pertenecían a la especie de calamares Illex coindetii.

"Pudimos ver los embriones de calamar en cuatro etapas diferentes. Además, pudimos seguir cómo la esfera iba cambiando de consistencia, de firme y transparente a quebradiza y opaca", explicó Halldis Ringvold, la autora principal del estudio y gerenta de la organización de zoología marina Sea Snack Norway.

Hubo la posibilidad de ver los embriones de calamar en cuatro etapas diferentes de desarrollo diferente. Se observó también el cambio de consistencia de la esfera: de firme y transparente a quebradiza y opaca.

Pero, a pesar de los resultados obtenidos, parte del misterio aún continúa: los científicos señalan que no pueden estar completamente seguros de que el 100% de las esferas observadas desde 1985 pertenezcan todas a la misma especie. Aunque apuntan a que al ser muy similares en forma y tamaño, “es muy probable que muchas de ellas fueran creadas por I. coindetii”.