El día que la tierra se volvió líquida: el fenómeno que hundió edificios en Valdivia, Valparaíso y Concepción
Durante los grandes terremotos de Chile, un fenómeno sorprendente transformó el suelo firme en un material líquido y viscoso. La licuefacción hundió edificios completos, inclinó estructuras y rediseñó el paisaje urbano en minutos de terror geológico.

Imagina estar de pie sobre un terreno aparentemente sólido que, de repente, comienza a comportarse como agua. Edificios que se hunden hasta sus primeros pisos, estructuras que se inclinan peligrosamente y el suelo que literalmente ondula como las olas del mar. Esto no es ciencia ficción: es la licuefacción del suelo, un fenómeno devastador que ha marcado profundamente la historia sísmica de Chile.
En Valparaíso y Concepción, los sismos de 1985 y 2010 respectivamente demostraron que la licuefacción sigue siendo una amenaza latente para las ciudades costeras chilenas. Comprender este proceso es fundamental para la prevención de desastres futuros.
¿Qué es la licuefacción del suelo?
La licuefacción es un proceso en el cual un suelo saturado de agua pierde temporalmente su resistencia y rigidez, comportándose como un líquido denso en lugar de un sólido. Este fenómeno ocurre principalmente en suelos arenosos sueltos que están completamente saturados de agua subterránea.

En condiciones normales, los granos de arena se mantienen en contacto entre sí, formando una estructura estable que soporta el peso de edificios y otras construcciones. Sin embargo, durante un terremoto, las vibraciones sísmicas aumentan la presión del agua entre los granos de arena. Cuando esta presión es lo suficientemente alta, los granos pierden contacto entre sí y quedan suspendidos en el agua, transformando el suelo en una especie de arena movediza.
El proceso es similar a lo que ocurre cuando agitas vigorosamente una botella con arena y agua: los granos se separan y la mezcla se comporta como un fluido. Cuando las vibraciones sísmicas cesan, el agua comienza a drenarse y el suelo recupera gradualmente su solidez, pero el daño ya está hecho.
Los terremotos chilenos y la licuefacción
Chile, ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, ha experimentado algunos de los terremotos más devastadores del planeta, y con ellos, espectaculares casos de licuefacción. El terremoto de Valdivia de 1960 dejó testimonios impresionantes: edificios que se hundieron varios metros en el suelo, calles completamente deformadas y zonas portuarias que desaparecieron bajo el agua.

En Concepción, durante el terremoto del 27 de febrero de 2010 (magnitud 8.8), varios edificios modernos experimentaron asentamientos diferenciales debido a la licuefacción. Construcciones aparentemente sólidas se inclinaron de forma dramática, y algunas estructuras se hundieron hasta un metro en el suelo licuado.

Valparaíso, con su particular geografía de cerros y su proximidad al océano, también ha sido vulnerable. El terremoto de 1985 causó licuefacción en áreas de relleno cercanas al puerto, demostrando que las zonas ganadas al mar son especialmente susceptibles a este fenómeno.
Prevención y construcción antisísmica
La identificación de zonas susceptibles a licuefacción es ahora una parte fundamental de la planificación urbana en Chile. Los estudios geotécnicos previos a cualquier construcción importante incluyen análisis del tipo de suelo, nivel freático y potencial de licuefacción.
Las técnicas de mitigación incluyen la compactación profunda del suelo, el drenaje de agua subterránea, y la instalación de pilotes que alcancen estratos más profundos y estables. En algunos casos, se utilizan columnas de grava que permiten el drenaje rápido del agua durante un sismo, reduciendo la presión intersticial.
La normativa chilena de construcción ha evolucionado significativamente tras cada gran terremoto, incorporando requisitos más estrictos para edificaciones en suelos potencialmente licuables. Sin embargo, el desafío persiste: muchas ciudades costeras siguen creciendo sobre antiguos rellenos y zonas de sedimentos arenosos saturados, terrenos ideales para que la tierra vuelva a volverse líquida durante el próximo gran terremoto.
Referencias de la noticia
- Santiago, Y., Ledezma, C., & Tiznado, J. C. (2025). Assessing soil liquefaction due to large-magnitude subduction earthquakes. Soil Dynamics and Earthquake Engineering, 188, 109069.