El Día Mundial de los Guardabosques se celebra cada 31 de julio, honrando a quienes dedican su vida a proteger nuestras reservas naturales. Este año se pretende subrayar la importancia de estos héroes silenciosos.
El Día Mundial de los Guardabosques se celebra cada 31 de julio, honrando a quienes dedican su vida a proteger nuestras reservas naturales. Este año se pretende subrayar la importancia de estos héroes silenciosos.
Sombra, color y elegancia se unen en este árbol que ilumina la primavera chilena con su espectacular floración. Ideal para avenidas y parques.
Rica en betacarotenos y vitamina C, la zanahoria es una hortaliza invernal que no solo da sabor, también protege tu salud visual y fortalece las defensas.
Resiste el frío, florece en invierno y ofrece frutos dorados de sabor delicado. El níspero japonés es un árbol frutal tan ornamental como generoso, ideal para climas templados de Chile.
Las prímulas, también llamadas “orejas de oso”, llenan de vida jardines y macetas cuando el frío arrecia. ¿Qué las hace tan especiales?
Es más que un acompañamiento verde. El brócoli destaca por su potente combinación de fibra, antioxidantes y compuestos bioactivos que pueden proteger tu salud cardiovascular.
Sobrevive con sombra, crece con abandono y ni siquiera se inmuta frente al polvo o la calefacción. Pero hay un solo error que no perdona.
Frutos dulces, flores aromáticas y resistencia a las condiciones del jardín urbano. El guayabo es un frutal fácil de cuidar y más versátil de lo que muchos imaginan.
Sombra, frío y lluvia no son obstáculos para esta flor de invierno. Es resistente, duradera y sorprendentemente fácil de cuidar.
Los insectos polinizadores están desapareciendo de los hábitats de vainilla silvestre, lo que compromete la supervivencia de la especie y la sostenibilidad de las pequeñas comunidades agrícolas.
Sus hojas no se marchitan con el frío, florece con intensidad y se adapta a macetas: esta aromática lo tiene todo para brillar incluso en climas difíciles.
Un nuevo estudio revela que los árboles no solo intercambian carbono por nutrientes del suelo, sino que regulan ese intercambio según la eficiencia microbiana. Esta estrategia simbiótica podría ser clave para su adaptación frente al aumento de CO₂ y el cambio climático.