Pasionaria: la flor que maravilla por su diseño y se adapta a climas diversos en todo Chile
Exótica, resistente y fácil de cultivar, la pasionaria sorprende por su belleza única y su capacidad de adaptarse desde el norte al sur del país.

Si alguna vez viste una flor con forma de estrella, pétalos blancos y una corona de filamentos violetas que parece brillar bajo el sol, probablemente era una pasionaria (Passiflora caerulea). También llamada flor de la pasión, o maracuyá. Esta enredadera es tan hermosa como resistente. A primera vista parece una especie exótica que solo podría crecer en invernaderos tropicales, pero la realidad sorprende:
Es una planta que combina belleza, adaptabilidad y sencillez, ideal para quienes quieren llenar su jardín o balcón de color sin grandes esfuerzos. Y aunque sus flores parecen salidas de un dibujo fantástico, detrás de ese diseño hay una historia y una serie de curiosidades que hacen de la pasionaria una de las especies más fascinantes del reino vegetal.
Una historia entre la fe y la fascinación
Pocas flores han inspirado tantas interpretaciones como esta. Su nombre, “flor de la pasión”, fue acuñado por los misioneros españoles del siglo XVII, quienes vieron en su forma un reflejo simbólico de la pasión de Cristo: los filamentos representarían la corona de espinas, los estambres los clavos y los pétalos a los apóstoles.

Más allá de su misticismo, su estructura sigue asombrando a los botánicos modernos por su complejidad y perfección natural. Cada flor está compuesta por cinco pétalos, cinco sépalos y una intrincada corona de filamentos que, además de ser bellísima, cumple una función vital: atraer abejas, mariposas y picaflores, ayudando a polinizar el jardín.
Y aunque la Passiflora caerulea (la especie más común en Chile) no produce frutos tan grandes como el maracuyá tropical, sí puede dar pequeñas granadillas naranjas que añaden un toque decorativo y natural al jardín.
Cómo cultivarla y cuidarla con éxito
La pasionaria es una planta noble que se adapta bien tanto en tierra directa como en maceta, siempre que tenga suficiente luz y espacio para trepar. Sus raíces se desarrollan rápido, y con un poco de guía puede cubrir muros, pérgolas o cercos en pocas temporadas.

Consejos prácticos para su cultivo:
- Dónde plantarla: prefiere lugares soleados o con luz intensa. Puede tolerar algo de sombra, pero florecerá menos. Lo ideal es que reciba entre cuatro y seis horas de sol directo al día para florecer en abundancia.
- Tipo de suelo: suelos sueltos y bien drenados; si es arcilloso, mejora la textura con compost o arena.
- Riego: mantener la tierra húmeda durante la floración (primavera y verano), reduciendo en invierno.
- Propagación: se multiplica fácilmente por esquejes (tallos jóvenes con hojas) en primavera o verano; también puede nacer de semillas, aunque el proceso es más lento.
- Trasplante: si la cultivas en maceta, cambia de recipiente cada dos años, idealmente a fines de invierno, y protege la base si hay heladas.
- Poda: recorta los tallos largos después de la floración para controlar el tamaño y favorecer nuevos brotes.
En climas fríos, puede perder las hojas durante el invierno, pero rebrotará con vigor en primavera. Si se esperan heladas fuertes, basta cubrir la base con paja o hojas secas para proteger sus raíces.
Consejos para disfrutarla todo el año
Si bien cada flor dura apenas uno o dos días, la pasionaria compensa su fugacidad con una floración continua desde fines de primavera hasta comienzos del otoño. Conviene guiar sus tallos al inicio, usando tutores o alambres suaves, ya que sus zarcillos se enredan solos una vez que encuentran soporte.

Para mantenerla vigorosa, puedes aplicar abono orgánico al inicio de la temporada de crecimiento y renovar parte de la tierra si está en maceta. Si el viento es fuerte, ubícala junto a un muro o cerca de otras plantas que le sirvan de refugio.
En regiones con heladas prolongadas, puede perder el follaje, pero rebrotará sin problemas con los primeros calores. Otro detalle encantador: las mariposas suelen usarla como planta huésped, depositando allí sus huevos. Así, además de belleza, la pasionaria aporta vida y movimiento al jardín.