Producción de alimentos en Chile: los desafíos de un escenario climático y económico cambiante

Los eventos meteorológicos, el aumento de los costos agrícolas y las desigualdades sociales desafían la producción de alimentos en Chile. La adaptación climática y el fortalecimiento de la agricultura familiar son claves para avanzar hacia un sistema alimentario resiliente.

Los cultivos de ciclo corto, entre los más afectados por los eventos climáticos extremos y la reducción de sus rendimientos
Los cultivos de ciclo corto, entre los más afectados por los eventos climáticos extremos y la reducción de sus rendimientos

El Día Mundial de la Alimentación, celebrado el 16 de octubre, invita a reflexionar sobre la producción y el acceso a alimentos nutritivos. Según cifras de la FAO, durante 2025 alrededor de 645 millones de personas padecieron hambre y 2.690 millones no pudieron costear una dieta saludable.

Estas cifras muestran que la seguridad alimentaria depende de factores económicos, sociales y ambientales, además de la disponibilidad de alimentos.

En Chile, la variabilidad meteorológica puede afectar distintas etapas de la producción agrícola. Las lluvias intensas, las heladas y los períodos prolongados de déficit hídrico pueden dañar cultivos, dificultar las labores en terreno y reducir el rendimiento y la calidad de las cosechas.

Eventos meteorológicos y pérdidas agrícolas

Un ejemplo reciente ocurrió en la provincia del Limarí, Región de Coquimbo, donde las precipitaciones del 12 de octubre afectaron huertos de cerezas tempranas próximos a la cosecha.

Variedad Nimba: adentrándose en la fase final de cosecha
Variedad Nimba: adentrándose en la fase final de cosecha

Productores estimaron daños por partidura de hasta un 80 % en algunas plantaciones de las variedades Brooks y Nimba, sin que esta cifra represente necesariamente la situación de toda la provincia.

Jaime Campos, Ministro de Agricultura, al abordar los efectos de estos fenómenos, advirtió que las inundaciones, granizadas y heladas pueden perjudicar especialmente al rubro hortícola.

Debido al ciclo corto de estos cultivos, los daños ocurridos en los últimos días antes de la cosecha pueden disminuir la oferta disponible y presionar al alza los precios. Así, los eventos meteorológicos pueden afectar tanto los ingresos de los productores como el abastecimiento de alimentos.

La Agricultura Familiar Campesina y el abastecimiento

La Agricultura Familiar Campesina (AFC) desempeña un papel relevante en la producción nacional.

La pequeña agricultura sostiene la alimentación del país a través de la producción local de hortalizas que son apoyados por programas de desarrollo local
La pequeña agricultura sostiene la alimentación del país a través de la producción local de hortalizas que son apoyados por programas de desarrollo local

Según antecedentes de ODEPA e INDAP, este sector aporta el 54 % de la producción de hortalizas y más del 40 % de los cultivos anuales, como trigo, maíz y papa. Estas cifras corresponden a antecedentes sectoriales anteriores, no a una medición actualizada a 2026.

Por su participación productiva, las pérdidas agrícolas pueden comprometer los ingresos de numerosas familias y la disponibilidad de determinados alimentos.

Fortalecer la asistencia técnica, la prevención y el acceso a tecnologías adaptadas a cada territorio resulta fundamental para reducir estos riesgos.

Mujeres rurales y seguridad alimentaria

La seguridad alimentaria también presenta brechas sociales. De acuerdo con ODEPA, a partir de datos de la CASEN 2024, el 16,2 % de los hogares rurales encabezados por mujeres presenta carencias en el acceso a los alimentos, frente al 12,5 % de los hogares encabezados por hombres.

El motor del campo: las mujeres representan casi el 50 % de la mano de obra agrícola global
El motor del campo: las mujeres representan casi el 50 % de la mano de obra agrícola global

Mejorar las oportunidades de las mujeres rurales mediante capacitación, financiamiento, innovación y herramientas de adaptación climática contribuye a fortalecer sus medios de vida y la sostenibilidad de las explotaciones agrícolas.

Innovación para una producción más resiliente

A los riesgos meteorológicos se suma el encarecimiento de los insumos. ODEPA registró que el precio internacional de la urea pasó de US$ 415 por tonelada en enero de 2026 a US$ 857 en abril, antes de descender a US$ 453 en junio.

Frente a este escenario, optimizar el riego, planificar las labores con información agroclimática y promover soluciones innovadoras puede ayudar a reducir pérdidas y utilizar mejor los recursos. El desafío para Chile no consiste solo en producir más, sino en proteger la capacidad productiva, fortalecer la agricultura familiar y avanzar hacia un acceso más equitativo a los alimentos.