El impacto de los incendios en el océano: alimento y veneno para el mar
Las cenizas de los incendios forestales no se quedan en tierra. Arrastradas por la lluvia, pueden fertilizar el océano y estimular la vida marina, pero también transportar metales pesados y compuestos tóxicos que amenazan la pesca, la acuicultura y los ecosistemas costeros.

Tras un incendio forestal, a la pérdida inmediata de vidas humanas, animales, viviendas y hábitats se suma un impacto ambiental que no se limita solo a las hectáreas quemadas, sino que se desplaza hacia el mar.
Las primeras lluvias tras un incendio arrastran los restos del fuego a los ríos, estuarios y luego al océano Pacífico, donde existe una delgada línea entre sus beneficios y amenazas: fertilizar el océano o contaminarlo con metales pesados.
Cenizas en el mar: nutrientes y contaminantes
Mauricio Urbina, académico de la Universidad de Concepción e investigador del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), explica que, si bien existen pocas mediciones directas sobre los efectos de los incendios forestales en el mar, se sabe que, dependiendo de la magnitud del incendio —en términos de toneladas de bosque y extensión quemada—, el tamaño de la cuenca, la pendiente y la intensidad de las precipitaciones, el pulso de cenizas puede llegar al océano en cuestión de días.

Una vez en el mar, las cenizas aportan nutrientes que fertilizan el océano y generan una proliferación de algas (fitoplancton). “Esta floración algal también acelera la bomba de carbono, removiendo carbono desde la atmósfera, lo que en general no son efectos negativos”, sostiene.
Estos procesos, que hasta ahora se han estudiado mayoritariamente a partir de modelos y observaciones indirectas, encontraron recientemente un escenario excepcional para ser observados en terreno. Los grandes incendios en la costa oeste de Estados Unidos ofrecieron una oportunidad única para analizar, casi en tiempo real, cómo los restos del fuego interactúan con el océano.
California: un espejo en el hemisferio norte
En California, Estados Unidos, los incendios de 2025 ofrecieron una oportunidad poco habitual para observar directamente estos efectos en el océano. Durante varios días, una densa columna de humo y cenizas oscureció los cielos costeros, mientras el material era arrastrado por la escorrentía y caía sobre el mar.

En ese episodio no solo se quemaron extensas áreas forestales, sino también sectores urbanos de Los Ángeles, una diferencia clave que terminó reflejándose en el océano. Al analizar muestras marinas, los investigadores extrajeron redes de plancton cargadas de hollín y escombros, una señal de que el incendio estaba dejando una huella diferente.
Si bien la caída de cenizas y la escorrentía de incendios forestales —al involucrar principalmente vegetación— suelen aportar nutrientes al océano, los incendios urbanos introducen un factor adicional. Los científicos advirtieron que estos eventos pueden liberar materiales mucho más tóxicos, con consecuencias potenciales sobre la biogeoquímica oceánica y los organismos que sostienen la base de la cadena alimentaria.
“Estamos añadiendo esta capa adicional de complejidad”, explicó Douglas Hamilton, investigador de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, en un comunicado. “¿Cómo cambia este incendio forestal urbano la narrativa sobre cómo hemos pensado que los incendios forestales podrían impactar los ecosistemas oceánicos? Esta es realmente la primera vez que se ha podido observar esto”, añadió.
El peligro de los "incendios modernos"
Este escenario es una advertencia directa para Chile, ya que California y la zona central de nuestro país son "ecosistemas gemelos": ambos comparten climas mediterráneos, corrientes frías ricas en vida y también temporadas de incendios cada vez más intensas.

Al igual que en California, en Chile existe un factor que agrava el diagnóstico en las costas tras un incendio: la cercanía de las ciudades. Urbina advierte que un incendio puramente forestal es muy diferente de uno urbano o de interfaz —donde el bosque colinda con áreas habitadas—. Mientras la madera libera ciertos compuestos, “en los incendios urbanos se combustionan polímeros, químicos de limpieza, elementos sintéticos y neumáticos, liberando muchos más químicos a la atmósfera”, dice.
A esto se suma otra observación de los investigadores en California: el humo denso también tiene efectos indirectos sobre el océano, ya que puede bloquear la luz solar, enfriar la superficie del mar y alterar la capacidad del fitoplancton para realizar fotosíntesis. Por lo que, si los incendios se prolongan durante muchos días sin control, este impacto adicional podría amplificar las consecuencias ecológicas.
Pese a estos avances, los científicos coinciden en que aún queda mucho por comprender sobre el impacto real de los incendios en el océano. Investigar estos procesos en tiempo real sigue siendo un desafío y recién en los últimos años, con las nuevas tecnologías y una mayor coordinación entre equipos científicos, ha sido posible estudiar estos fenómenos mientras el incendio aún ocurre, una ventana crítica para entender cómo el fuego, la atmósfera y el océano interactúan.
Referencias de la noticia
Van Deelen, G. (2025, 26 de agosto). Scrambling to Study Smoke on the Water. Eos.