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Aguas cálidas de Nueva Zelanda influirían en la sequía de Chile

Debido a la teleconexión, el calentamiento del Océano Pacífico Occidental acentúa el desarrollo de las bajas presiones en la periferia de Antártica. Esto desvía los sistemas frontales hacia el sur del país. ¿Se entendió? Aquí se lo explicamos todo.

Sol sobre el océano
Sobre región específica sobre el océano, cerca a Nueva Zelanda, las condiciones han permitido que haya mayor calentamiento de sus aguas. Su impacto se ha sentido en nuestro país a través de las teleconexiones atmosféricas.

Los cambios que vive la atmósfera en un sector puntual del planeta son consecuencia de la combinación de una serie de fenómenos que ocurren en los más diversos lugares del mundo. Lo anterior, tanto a nivel del cielo como también de la tierra y del mar.

Luego de esta declaración de conceptos básicos, podemos desarrollar la nueva teoría con que los climatólogos nacionales intentan explicar la escasez de lluvias -por sistemas frontales- que afecta a la zona central de Chile.

En términos simples, lo que afirman es que el calentamiento que se ha mantenido en las aguas en la zona del océano Pacífico occidental, cercano a Nueva Zelanda, repercute en el clima de nuestro país.

¿Cómo? Porque este fenómeno acentúa las bajas presiones atmosféricas (zona en donde surgen y por dónde se mueven los sistemas frontales) en las cercanías de la península antártica. Es decir, el paso de los frentes con sus lluvias se desarrolla más al sur de lo habitual dejando al centro del país a merced de la alta presión subtropical, es decir, sin las lluvias necesarias para alcanzar los promedios considerados “normales”.

La ciencia fundamenta

“El Niño y La Niña han sido tradicionalmente los factores que más influyen en el clima de Chile, pero ahora hay otros elementos que también lo hacen. Uno de ellos es el cambio climático, y, además, hemos advertido que lo que pasa al otro lado del mundo, cerca de las costas de Nueva Zelanda, en el Pacífico Occidental, también tiene alguna influencia”, afirma René Garreaud, climatólogo y subdirector del Centro de la Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) de la Universidad de Chile.

Una teleconexión está jugando en contra de la frecuencia de precipitaciones en la zona central, de ahí que el camino de los sistemas de baja presión se han movido más cerca de la Antártica.

El experto sostiene que “el calentamiento en las aguas del Océano Pacífico Occidental, a través de algo que los climatólogos llamamos teleconexión, está disminuyendo las presiones en la periferia de la península antártica. Eso es lo que está desviando las tormentas hacia el sur y ha jugado en contra de la zona central, provocando la sequía que se prolonga ya por más de una década”.

El doctor en Ciencias Atmosféricas detalla que “por un lado se están fortaleciendo las altas presiones (boquean las lluvias), algo que se debe al cambio climático. Mientras, este fenómeno de calentamiento en las aguas de Nueva Zelanda está bajando las presiones en los alrededores del mar de Bellingshausen (Antártica). Todo esto nos hace afirmar que el mundo es más complejo que lo que pensábamos hace 30 años”.

¿La mancha se movió?

Hace un tiempo sendos titulares periodísticos daban cuanta de una “mancha caliente” que se movía por el Pacífico con dirección a la costa de Chile. “Nunca se movió”, así de categórica es la conclusión del climatólogo de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), Diego Campos, con respecto a la famosa “posa cálida” que se ubica en las cercanías de Nueva Zelanda.

El profesional reconoce que lo inusual fue la anomalía de la temperatura del océano en ese sector del planeta que, en su minuto, llegó a registrar seis grados más que su promedio histórico”.

Diego Campos asegura que le llamó la atención cuando en diversos medios se publicó que esta mancha de agua cálida se movía hacia Sudamérica, por lo que el equipo de climatología de la DMC comenzó a estudiar de inmediato este fenómeno. “Y en resumen concluimos que no, que nunca se movió. Si uno mira la escala mensual, siempre estuvo en el mismo lugar. Y si analizamos la escala anual, también. Y si vemos los últimos 5 años, ha estado ahí. Este es un patrón oceánico recurrente de los últimos años”, afirma.