Descubre el utensilio de cocina que se ha convertido en el nuevo macetero favorito

Un objeto común de la cocina está ganando protagonismo en jardines y balcones. Su diseño perforado mejora el drenaje, favorece raíces más sanas y ofrece una alternativa práctica, liviana y sustentable para cultivar plantas en casa sin grandes inversiones.

Un colador colgante funciona como macetero liviano y bien drenado, ideal para hierbas y plantas que requieren buena aireación de raíces.
Un colador colgante funciona como macetero liviano y bien drenado, ideal para hierbas y plantas que requieren buena aireación de raíces.

En tiempos donde el reciclaje y la vida sustentable ganan protagonismo, la jardinería urbana también se reinventa. Y no, no hablamos de una maceta inteligente ni de tecnología de punta, sino de un objeto tan cotidiano como inesperado: el colador de cocina. Ese que quedó olvidado en la despensa hoy en algunas casas, vive una segunda vida como protagonista de balcones, terrazas y patios.

Aunque el macetero tradicional sigue siendo la opción más utilizada, cada vez más personas están apostando por reutilizar coladores viejos como recipientes para plantas. La razón es simple: son livianos, fáciles de adaptar y, sobre todo, ofrecen un drenaje natural que muchas plantas agradecen.

¿Por qué un colador funciona tan bien como macetero?

La principal ventaja de los coladores está a la vista: sus múltiples perforaciones. Estas permiten que el exceso de agua escurra con facilidad, evitando uno de los problemas más comunes en jardinería doméstica: el encharcamiento y la pudrición de raíces.

Las perforaciones del colador permiten un drenaje eficiente y mayor oxigenación del sustrato, reduciendo el riesgo de pudrición de raíces en plantas cultivadas en casa.
Las perforaciones del colador permiten un drenaje eficiente y mayor oxigenación del sustrato, reduciendo el riesgo de pudrición de raíces en plantas cultivadas en casa.

Además, al permitir una mayor entrada de aire, favorecen un fenómeno conocido como autopoda aérea. Cuando las raíces llegan a los orificios y entran en contacto con el aire, dejan de crecer en longitud y se vuelven más compactas y fuertes. El resultado es una planta con un sistema radicular más sano y eficiente.

Otro punto a favor es su bajo peso, ideal para espacios pequeños o para quienes quieren colgar plantas sin sobrecargar balcones o barandas. En pocas palabras: práctico, barato y funcional.

Cómo transformar un colador en maceta (sin ser experto)

Convertir un colador en macetero es sencillo y no requiere herramientas especiales. Primero, es importante limpiarlo bien, eliminando restos de alimentos, grasa u óxido. Si quieres darle un toque decorativo, puedes pintarlo con esmalte sintético o spray apto para exteriores.

Puedes dejar el colador apoyado sobre una superficie o colgarlo con alambre o cuerda resistente, creando un efecto visual muy atractivo.

Para evitar que el sustrato se escape, se recomienda forrar el interior con tela geotextil, arpillera fina o incluso musgo. Luego, agrega una base drenante con piedras pequeñas o trozos de maceta rota, incorpora el sustrato y planta la especie elegida. Listo: tu nueva “maceta” está preparada.

¿Qué plantas crecen mejor en coladores?

No todas las especies se adaptan igual, pero muchas lo hacen sorprendentemente bien. Las suculentas y cactus son candidatas ideales, ya que requieren suelos bien drenados y poca humedad. Echeverias, sedums, aloe vera o árbol de jade prosperan sin problemas.

Romero, tomillo, albahaca y menta crecen mejor en coladores gracias a su excelente drenaje, que evita el exceso de agua y favorece raíces más sanas.
Romero, tomillo, albahaca y menta crecen mejor en coladores gracias a su excelente drenaje, que evita el exceso de agua y favorece raíces más sanas.

También funcionan muy bien las hierbas aromáticas, como romero, tomillo, albahaca y menta. Sus raíces superficiales agradecen la aireación y el secado rápido del sustrato, algo clave para evitar hongos.

Incluso algunos árboles pequeños o especies de crecimiento controlado, como olmos, arces u olivos jóvenes, pueden beneficiarse de este sistema, aunque necesitarán riegos más frecuentes.

Precauciones a tener en cuenta

No todo es perfecto. Si el colador es metálico, conviene revisar que no tenga óxido, ya que podría dañar la planta. En ese caso, una capa protectora o elegir coladores plásticos puede ser la mejor opción.

También es importante controlar el riego: al drenar tan bien, el sustrato puede secarse más rápido, especialmente en verano o en días calurosos.

Más allá de lo estético, el uso de coladores como maceteros refleja una tendencia clara: darle una segunda vida a objetos cotidianos, reducir residuos y conectar con la naturaleza desde espacios urbanos. Una idea simple, creativa y sustentable que demuestra que, a veces, la solución para un jardín más verde… estaba en la cocina.

Referencia de la noticia

Adiós a las macetas: el objeto de cocina que puede ser un buen recipiente para cultivar plantas.