"Sería un cambio de 180 grados": modelo europeo apuesta por lluvias para la zona central antes de cerrar febrero

¿Más lluvias para la zona central y que podrían llegar hasta la Región de O'Higgins durante la próxima semana? Esto es lo que proyectan los modelos más utilizados al respecto y la visión de una meteoróloga al respecto.

Se viene la lluvia. O tal vez no. Esto es lo que hay por detrás de los modelos y del pronóstico de precipitaciones para Chile central a finales de febrero.
Se viene la lluvia. O tal vez no. Esto es lo que hay por detrás de los modelos y del pronóstico de precipitaciones para Chile central a finales de febrero.

Febrero podría terminar con más lluvias sobre la zona central. Una frase que parece de locos, y más si se considera el calor intenso que se ha establecido en esa parte del país en los últimos días y que ha llevado a las temperaturas a valores extremadamente altos.

Un salto de un extremo a otro en poco más de una semana que, para quienes estudiamos las ciencias atmosféricas y los intrincados modelos matemáticos y físicos que prevén el comportamiento de los fenómenos meteorológicos, nos deja con un alto grado de escepticismo.

Sabemos que la atmósfera no camina en línea recta, pero también que los modelos reflejan relativamente bien —a corto plazo— cómo se comportan variables como la temperatura, la presión, los vientos; sin embargo, la lluvia sigue siendo el gran dolor de cabeza.

Y esto tiene una explicación relativamente simple: no hay una variable que nos permita determinar —tal como se hace con la temperatura o presión— cómo evoluciona la lluvia, nieve, granizo, o cualquier otro hidrometeoro (cualquier fenómeno meteorológico que esté compuesto por partículas de agua líquida o sólidas), sino que estos elementos son estimados a partir de parametrizaciones.

Imaginemos las parametrizaciones como una receta de queque.

La base es la misma: harina, huevos, leche, aceite o margarina, azúcar; pero si adicionamos esencia de vainilla, tendremos un queque de vainilla; si adicionamos raspas de limón, tendremos un queque de limón; si sacamos un poco de harina e incorporamos un poco de cacao en polvo, tendremos un queque de chocolate. Si colocamos más grasas, tendremos un queque más pesado; si le adicionamos fermento químico, el queque quedará mucho más aireado.

Así es una parametrización: cambiamos un poco 'la receta' y el resultado es lluvia, o nieve, o graupel, o mucha lluvia, o llovizna, y así con los demás fenómenos que envuelven agua, solo que en lugar de harina, huevos o leche, tenemos presión, cantidad de vapor, temperatura, vientos.

¿Lluvias previstas para el cambio de mes?

No puede dejar de recalcar que los modelos de tiempo atmosféricos son apenas una de varias herramientas que los meteorólogos usamos para hacer pronósticos; si no, nuestra vida se simplificaba a ver qué 'es lo que dice el modelo' y punto.

Imágenes satelitales, datos medidos, histórico de eventos, radiosondeos, radares (cuando los hay) están entre las más variadas herramientas que se utilizan a la hora de hacer un pronóstico. Además, debemos traducir ese pronóstico para que llegue claro al usuario final. Y esto incluye el resultado de las parametrizaciones que nos dan las lluvias previstas.

Todo este preámbulo ha sido para poder explicarles qué es lo que puede ocurrir con el pronóstico de lluvias para finales de febrero.

Para los últimos días del mes, el modelo de pronóstico de corto plazo (IFS) del Centro Europeo de Pronósticos de Mediano Plazo (ECMWF) está proyectando el avance de una vaguada —una masa de aire frío— que llevaría un sistema frontal hacia las regiones de la zona central de Chile. Y eso se traduciría en lluvias (algo que consideraríamos como una consecuencia esperada a la hora de ver un choque de masas de aire de diferentes características).

El modelo del ECMWF anticipa intensas lluvias para la zona central de Chile en los últimos días de febrero.
El modelo del ECMWF anticipa intensas lluvias para la zona central de Chile en los últimos días de febrero.

Según este modelo, el escenario que nos dejaría lluvias sobre la zona central estaría orquestado por una gran alta presión en el Atlántico y una gran zona de bajas presiones proyectándose desde la península antártica, cubriendo parte de la Patagonia argentina y del territorio chileno hasta más allá de Valparaíso por el centro norte.

Ante esto, lo primero que hacemos es mirar qué están 'diciendo' otros modelos —¡y pucha que hay varios!— porque todos parten de las mismas ecuaciones básicas, pero van cambiando pequeños componentes dentro de ellos —y arrastrando minúsculos errores— que terminan haciendo que sus resultados sean parecidos o diferentes. Entre los más conocidos, y usados, están el IFS del Centro Europeo (que estamos usando como referencia), el GFS de la NOAA y el ICON desarrollado por centros alemanes de meteorología.

No podemos hacernos grandes ilusiones

Este cambio de 180 grados, según lo proyectado por el modelo del ECMWF, llegaría con un gran alivio para el calor extremo, los incendios forestales y el aire contaminado, pues no sólo las lluvias lavarían el aire, sino que se produciría una especie de 'renovación del aire', con la llegada de una nueva masa de aire desde zonas australes, mucho más fresca que las que han estado presentes, y que amenazan con perdurar por varios días más sobre el centro y sur de Chile.

Posición de los centros de presión y frentes según el modelo GFS, para finales del mes de febrero.
Posición de los centros de presión y frentes según el modelo GFS, para finales del mes de febrero.

Y aquí no miro sólo hacia las lluvias —porque, como ya les conté más arriba, las lluvias siguen siendo una de las 'peores' variables previstas por los modelos—, sino que hacia los campos de presión, vientos y temperaturas, que nos dan indicios más fehacientes de la posición de los sistemas frontales.

El modelo GFS, así como también el modelo ICON, nos da un patrón de presión más parecido entre ellos, con altas presiones dominando extensamente sobre la zona central de Chile, mientras que el modelo del ECMWF nos da un frente sobre el centro, sur y Patagonia.

Y aunque se —y quienes están atentos a las informaciones de los meteorólogos también probablemente sepan— que los modelos de pronóstico son menos precisos a 7 días, cuando hay dos o más modelos que apuntan hacia un cierto escenario, diferente del otro, es más probable que esa situación que se repite prevalezca. En este caso, la probabilidad de que estas lluvias no lleguen ni al sur de Chile es muchísimo más alta que la probabilidad de que avancen hacia el centro-norte del país.

Sin embargo, y por lo que leyeron hace poco en este artículo, es que debemos siempre hacer el seguimiento del pronóstico y afinarlo a medida que nos acercamos a una determinada fecha o fenómeno de interés. Si estas lluvias, que avanzarían hacia el sur y la zona central, se concretan o si tendremos la prolongación de las altas temperaturas, es algo que deberá ser determinado sólo durante los primeros días de la próxima semana.