Rapamicina: el medicamento clave para los trasplantes que tuvo su origen en Isla de Pascua
Descubierta en 1964 por una expedición científica en Rapa Nui, la rapamicina o sirolimus se utiliza para prevenir el rechazo de órganos trasplantados y se estudia su potencial para retrasar el envejecimiento celular. Un científico asegura que debe compensarse al pueblo rapa nui.

En 1964, una expedición médica canadiense —Medical Expedition to Easter Island o METEI— realizó una serie de estudios a los habitantes de Rapa Nui. Su objetivo era estudiar cómo una población aislada se adaptaba al estrés ambiental, ya que se estaba construyendo el aeropuerto internacional en la isla.
A lo largo de tres meses, el equipo realizó exámenes médicos a casi todos los habitantes, recogiendo además muestras biológicas de la flora, fauna y los suelos de la isla.
El estudio en las personas terminó abandonándose, ya que los médicos habían asumido que los rapanui eran una población genéticamente homogénea, ignorando el pasado de la isla. Pero el análisis de las muestras de suelo terminó con un descubrimiento clave para la medicina: la rapamicina.
De una bacteria a un medicamento
Entre las 200 muestras de suelo rapanui, el equipo descubrió la cepa de la bacteria Streptomyces, cuyas moléculas luego fueron aisladas por la compañía farmacéutica Ayerst Research Laboratories, que las transformó en la rapamicina, un medicamento inmunosupresor y antiproliferativo.

La rapamicina o sirolimus hoy se utiliza para prevenir el rechazo de los órganos trasplantados y, como inhibe la proliferación celular, también es útil en el tratamiento de algunos tipos de cáncer y para recubrir stent coronarios (el tubo de malla metálica que se instala en una arteria del corazón para mantenerla abierta y permitir el flujo sanguíneo normal). Investigaciones recientes sugieren, además, que puede tener potencial para retrasar el envejecimiento celular.
La clave es su capacidad para inhibir una proteína llamada diana de la rapamicina quinasa (TOR), que actúa como regulador principal del crecimiento y el metabolismo celular.
“Es un sensor; detecta si hay nutrientes y le dice a la célula que crezca o no crezca”, dijo Ajai Sehgal, director de Datos y Análisis de la Clínica Mayo, a la BBC. La rapamicina engaña a las células del cuerpo para que piensen que hay pocos nutrientes cuando los hay. Debido a esto, paralizan su crecimiento y comienzan a repararse.
Dar el crédito a la población rapanui
El descubrimiento de la rapamicina no habría sido posible sin la expedición médica a Rapa Nui, pero Ted Powers destaca que no hay que olvidar que el objetivo original de los estudios era estudiar a la población como una especie de “laboratorio viviente”.
De acuerdo con el científico, la participación se incentivó mediante sobornos, ofreciendo regalos, alimentos y suministros, y mediante la coerción, para lo que se reclutó un sacerdote franciscano para que ayudara en el reclutamiento.

“Si bien las intenciones de los investigadores pudieron haber sido honorables, se trata, sin embargo, de un ejemplo de colonialismo científico, donde un equipo de investigadores blancos decide estudiar a un grupo de sujetos predominantemente no blancos sin su participación, lo que resulta en un desequilibrio de poder”, sostiene Powers en su columna en The Conversation.
Por eso, aboga porque el pueblo rapanui tenga el reconocimiento que merece y que las farmacéuticas que han hecho grandes negocios a partir del descubrimiento, compensen a la población de la isla.
“El descubrimiento de la rapamicina en Rapa Nui sentó las bases para toda la investigación y comercialización posteriores de la molécula, y esto solo se logró gracias a que las personas fueron los sujetos de estudio. Reconocer y educar formalmente al público sobre el papel esencial que desempeñaron los Rapa Nui en el descubrimiento final de la rapamicina es clave para compensarlos por sus contribuciones”, enfatiza el científico.
Referencias de la noticia
Columna en The Conversation. A billion-dollar drug was found in Easter Island soil – what scientists and companies owe the Indigenous people they studied.
Artículo en BBC Mundo. La asombrosa medicina desenterrada en Isla de Pascua, que cada vez salva más vidas.